INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 15 (1), 2024, pp 64 - 71
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/15.1.5
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FRENTE A LA DESMESURA Y EL
DESAMPARO, EL ARMADO DE
UNA CUBETA QUE POSIBILITE
LOS TRABAJOS DE DUELO
EN ADOLESCENTES.
FRENTE À DESMESURA E AO DESAMPA-
RO, O ARMADO DE UMA TINA QUE POS-
SIBILITE OS TRABALHOS DE LUTO
EM ADOLESCENTES.
IN FRONT OF THE EXCESSIVE AND THE
HELPLESSNESS, THE ARMING OF A
BUCKET THAT ALLOWS THE WORK OF
MOURNING IN ADOLESCENTS.
Eugenio Lafón Nieto
Asociación Argentina de Psiquiatría y Psicología de la Infan-
cia y la Adolescencia
ORCID: 0009-0006-3095-9126
Correo Electrónico: eugenieto28@gmail.com
Fecha de recepción: 18-04-2024
Fecha de aceptación: 26-05-2024
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Lafón Nieto E. (2024) FRENTE A LA DESMESURA Y EL DESAMPARO, EL ARMADO DE
UNA CUBETA QUE POSIBILITE LOS TRABAJOS DE DUELO EN ADOLESCENTES.
Intercambio Psicoanalítico 15 (1), DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/15.1.5/
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Resumen: El siguiente escrito está dedicado a pensar el duelo como
un trabajo. Un trabajo de recordar al objeto perdido, en un marco
que contenga y posibilite. Para que el sujeto pueda realizar este tra-
bajo, apuntamos a una modalidad de pensamiento reexivo, autó-
nomo, envolvente, ligador, que demore y transformeeldolor.
Palabras clave: duelo, función alfa, dolor, desinvestidura
Resumo: O artigo a seguir é dedicado a pensar o luto como um tra-
balho. Um trabalho de lembrar o objeto perdido, em uma estrutura
que contém e torna possível. Para que o sujeito possa realizar esse
trabalho, buscamos uma modalidade de pensamento reexiva, au-
tônoma, envolvente, vinculante, que retarda e transforma a dor.
Palavras – chave: luto; dor; função alfa; desinvestimento.
Abstract: The following article is dedicated to thinking about grief as
a job. A work of remembering the lost object, in a framework that
contains and makes possible. In order for the subject to be able to ca-
rry out this work, we aim for a modality of thought that is reective,
autonomous, enveloping, binding, that delays and transformspain.
Keywords: duel; alpha function; pain; divesting.
Introducción
La pandemia de COVID y el aislamiento obligatorio detuvo -o se anti-
cipó a la emergencia de- procesos adolescentes, procesos de duelo en
adolescentes, de sus aspectos infantiles; y duelos por perdidas de seres
queridos quedaron detenidos en el tiempo.
A esto se le suma: el poco o nulo margen de los adultos para ejercer una
función alfa, que ligue, simbolice o abra una perspectiva de un futuro
posible de ser investido y soñado.
Situaciones continúas que exigen un procesamiento constante de gran-
des cúmulos y altos voltajes de información/des información.
Aislamiento obligatorio, y encierro al interior de las casas, con las fa-
milias completas-ya que estamos, que, en muchos casos, por el vértigo
neoliberal y tecnológico, prácticamente nunca se habían encontrado en
un mismo lugar por periodos tan prolongados de tiempo- pensando en
el ataque constante que puede representar para una cabeza adolescen-
te compartir 24/7 con los familiares de los cuales estaban en proceso de
diferenciarse/alejarse/independizarse/remplazar sus discursos por los
de otros.
FRENTE A LA DESMESURA Y EL DESAMPARO,
ARMADO DE UNA CUBETA QUE
POSIBILITE LOS TRABAJOS DE DUELO
EN ADOLESCENTES.
Eugenio Lafón Nieto1
1 Eugenio Lafón Nieto. Lic. en
Psicología (UNLP). Posgrado en
psicoanálisis de las infancias y
adolescencias-ASAPPIA. Docente en
posgrado ASAPPIA. Ha publicado
recientemente Fantasía, Imaginación
Radical y cuerpo representacional
encontroversiasonline.org.ar/No
33/2023.
Amante del teatro.
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Durante el aspo (aislamiento social preventivo y obligatorio en el terri-
torio argentino: Decreto N° 260 del 12 de marzo de 2020, por la emer-
gencia pública en materia sanitaria establecida por Ley N° 27.541, por el
plazo de UN (1) año en virtud de la pandemia, se establece la prohibición
de desplazarse por rutas, vías y espacios públicos, a n de prevenir la
circulación y el contagio del virus COVID-19), ¿Qué cubetas fueron posi-
bles? ¿Fueron posibles? Nuestra hipótesis es que se requiere del armado
de una cubeta para transitar un duelo, el espacio analítico es una opción
-no la única-. Vamos a relatar algunos armados post período crítico de
COVID. Y como posibilitaron abrir juego, complejizar y transitar trabajos
de duelo.
El recorrido nos llevará a transitar por diferentes autores: Freud, Laplan-
che, Bleichmar, Bion, Moguillansky, Yago. F., Castoriadis.
La Función alfa en el armado de la Cubeta. La cubeta de la función alfa.
“…la experiencia analítica aumenta la capacidad del paciente para sufrir
aun cuando el paciente y el analista puedan desear disminuir el dolor
mismo”. (Bion 2000 pág. 87).
Moguillansky (2016) hablará de la relación de la palabra como continente
del dolor, ya que permite su presencia y su expresión de manera gu-
rada, contenido en la palabra, que protege al sujeto de experimentar al
dolor de manera intempestiva.
Entre otras cosas, la relación del dolor con un continente nos llevó a pen-
sar la articulación entre función alfa -de Bion- y el armado de una cube-
ta, como elementos indispensables para el trabajo de duelo.
En cuanto a la función alfa, Bleichmar menciona que, en el encuentro
con el cachorro humano, el adulto implanta sexualidad, energía a ser
evacuada; y también aportara el carácter ligador, simbolizante para di-
cha energía.
La función alfa debe operar captando, conteniendo, organizando, ligan-
do, simbolizando todo lo que queda insimbolizado, los elementos beta.
Estos últimos, no pueden ser enlazados en el aparato, aún no se los pue-
de apropiar.
Tomar elementos de alto voltaje, elementos sin referencia a un sistema
en particular, y realizar un trabajo de puesta en relación, de puesta en
palabras, que lo torne pensable para el Yo. Quien ejerza la función alfa
debe también ser garante y abrir una perspectiva de futuro.
Tomamos de Bion esta idea, que haya alguien que garantice que los ele-
mentos se tornen pensables para el aparato del cachorro. Para que más
adelante pueda ejercer esa función por sí mismo, y pensar sus pensa-
mientos; pero también le posibilita la captación de las experiencias. No-
sotros diremos, tornar ciertos elementos pensables, elementos de las
vivencias, complejizarlos -por puesta en relación con otros- darles una
primera capa de simbolización, tornarlos experiencias apropiables para
el Yo, y en una segunda instancia, otra capa de complejidad al tornar
dichos pensamientos, objetos de reexión.
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¿Por qué consideramos fundamental esta función?
Construir -en conjunto con el paciente- un espacio donde sea posible
pensar y que los elementos sobre los que se trabaja no permanezcan
inmutables. La única transformación posible sobre una materialidad re-
presentacional de por sí indestructible, es la puesta en relación, la liga-
zón y simbolización- función alfa-.
Si el paciente no puede “pensar” con sus pensamientos, es decir, que
tiene pensamientos, pero carece del aparato de “pensar” que, le permite
usar sus pensamientos, pensarlos, por así decirlo, el primer resultado
es una intensicación de la frustración porque falta el pensamiento que
debiera hacer “posible para el aparato mental el soportar una tensión
incrementada durante una demora ‘en el proceso de descarga. (Bion
1987 pág. 115/116).
Construir un espacio de contenimiento y sostén, que guarde cierta regu-
laridad y constancia en el ambiente, para que los pacientes comiencen
a experimentar la contención de la palabra, la contención de un espacio
que resguarda su autonomía de pensamiento, y que este espacio está
disponible para transformar los elementos más atemorizantes; posibili-
ta de a poco la apertura de sus pensamientos dentro de otro continente
compartido. Y la posibilidad de usar los pensamientos para una descar-
ga en demora, y ligada.
Retomamos la cita de Bion: “la experiencia analítica aumenta la capa-
cidad del paciente para sufrir aun cuando paciente y analista puedan
desear disminuir el dolor mismo”. (Bion 2000 pág. 87).
Vamos más lento, “aumenta la capacidad del paciente para sufrir” du-
rante un periodo de tiempo el analista se ocupará de ejercer la función
alfa, tornando ciertos elementos pensables para el paciente. La puesta a
distancia que implica la reexión, será incorporada por el paciente como
un recurso propio, la experiencia analítica misma, el trabajo en conjunto
constituirá una constelación de representaciones que viene al auxilio del
pensamiento del paciente cuando haga falta. El pensamiento conjunto
se torna reexión, se puede ir y volver sobre los elementos, tornarlos
objetos pensables, ejercer uno mismo su función de puesta en relación/
simbolización/ligazón/armado de teorías, que aumenten la capacidad
para sufrir.
La cubeta.
“Si el psicoanálisis es un movimiento de desligamiento, es un movimien-
to asustante, espantoso, y solo puede ser soportado en el interior de
cierto marco, de cierto encuadramiento…”. (Laplanche vol4. 1990 pág.
18).
Laplanche dirá que se requiere cierta energía, para que haya envoltura
posible. Es esa energía la que genera la capacidad de producir un traba-
jo entre el exterior y el interior, y retomando la cita de arriba, los pacien-
tes solo soportan el trabajo -de duelo- dentro de una envoltura.
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Y se pregunta:
La cuestión de partida será la siguiente: ¿existe una relación
interhumana especícamente analítica? ¿Cómo se dene una rela-
ción analítica respecto de situaciones y de relaciones simplemente
de la vida cotidiana? La relación de palabra, las trasferencias, o in-
cluso las interpretaciones, eso existe en la vida cotidiana, eso ha
existido históricamente antes del análisis, eso existe fuera del aná-
lisis. (Laplanche 1987 pág. 15).
Para que esto ocurra, se genera una situación enteramente constitui-
da para ese efecto -una formación articial, fabricada-. Esta formación
incluye y excluye algo. Traza un límite. Las reglas del análisis, instauran
el espacio, un planteamiento de reglas que funcionan como bordes de
la cubeta, que permiten allí dentro -dentro del marco que da un día, un
horario, etc- un despliegue en el decir, la regla fundamental, “hábleme
de todo lo que se le pase por la cabeza”, y no en el hacer; un adentro y
un afuera. Se toma así la imagen de la cubeta.
Retomando lo expuesto, pensamos que ejercer una “función alfa” por
parte del analista, sobre ciertos elementos -que por su origen, su voltaje,
o por la poca maya representacional de base de la que se dispone- no
pueden ser engarzados en el tejido de base; posibilita la apertura del pa-
ciente a compartir dichos elementos para ser elaborados en un espacio
conjunto, un espacio que sin ser una garantía, asegura cierta envoltu-
ra, cierto limite, acompañamiento y trabajo en conjunto que resguarda
para comenzar a elaborar ciertos pensamientos, ciertos enlaces al obje-
to perdido y aunque no comenzar, proseguir su des anudamiento.
Algo de esto es lo que pensamos, posibilita la apertura a pensar so-
bre elementos dolorosos, como me dijo una vez una paciente: “cuando
arrancamos virtual, te tenía acá chiquito-por el celular- era como si te
hubiera creado yo”.
Aquí la cubeta permitió construir un otro que la ayude a procesar ele-
mentos, alguien hasta creado por ella misma, que no amenazaba desde
afuera, sino que ligaba desde adentro.
Trabajo de duelo. Des investidura de los lazos libidinales con el objeto.
Dolor.
“El duelo es, por regla general, la reacción frente a la pérdida de una per-
sona amada o de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la
libertad, un ideal, etc”. (Freud tomo xiv pág. 241).
El duelo como reacción frente a la pérdida de un objeto -en sentido am-
plio- amado conlleva: la pérdida del interés por el mundo exterior -el
mundo se ha hecho pobre y vacío-; la pérdida de la capacidad de escoger
algún nuevo objeto de amor; el extrañamiento respecto de cualquier
trabajo productivo que no tenga relación con la memoria del objeto per-
dido. Este angostamiento en los recursos de los que dispone el Yo ex-
presan una entrega al trabajo del duelo, que absorbe al Yo y lo deja con
poco resto disponible para otros propósitos o intereses.
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¿En qué consiste el trabajo del duelo? Frente al examen de realidad, el
Yo confirma que el objeto amado ya no existe más, el lazo con el objeto
subsiste, y se ve exhortado de quitar toda libido de sus enlaces con ese
objeto. Y aunque el hombre no abandona de buen grado una posición li-
bidinal, lo normal es que prevalezca el acatamiento a dicha exhortación.
[E]l respeto por la realidad […] prevalece sobre el lazo afectivo; la reali-
dad exige que el sujeto modique, hasta anule, su lazo con una persona
que en adelante no está ya presente. Pero este «hacer su duelo», este
respeto por la realidad, no prevalece de golpe. (Laplanche 1988 pág.
297).
Se ejecuta pieza por pieza con un gran gasto de tiempo y de energía de
investidura, y entretanto la existencia del objeto perdido continua en lo
psíquico. Al terminar se disipa el gasto que requería.
Para Laplanche “…quien realiza un duelo se encierra en un cierto espacio
y se da a si mismo cierto tiempo”. (Laplanche vol4. 1990 pág. 13). Y por
esta protección, esa reserva témporo-espacial, opera el trabajo de due-
lo, y así se posibilita que cada uno de los recuerdos en los cuales la libido
está ligada al objeto, sea sobreinvestido y sobre cada uno y tomados uno
a uno -recuerdos y esperanzas- se efectúe el trabajo de desligamiento
libidinal.
¿Puede ser, que en el duelo -pérdida de una persona querida- se pierdan
o des invistan constelaciones de representaciones y que por ello se
experimenten efracciones en el cuerpo -cuerpo como límite, cuerpo
como unidad del yo, continente, cuerpo representacional- produciendo
dolor?
Conocemos por otra parte la explicación que Freud da del dolor. Es una
explicación «económica»; el dolor es siempre un aujo de energía que
viene a romper —o amenaza con romper— una barrera, un límite (con-
cebido como límite del organismo, o aun cutáneo, o como la barrera o la
frontera del yo). Por lo tanto, aujo de energía, ruptura de una barrera
y, tercer elemento: fenómeno de contrainvestimiento, es decir, movili-
zación de energía para remplazar la barrera estática por una barrera
dinámica. (Laplanche 1988 pág. 297).
La energía del dolor, no ligada, desencadenada, puede ser ligada, pero
acarrea un empobrecimiento del conjunto del sistema, puesto que está
obligado a reunir energías en ese punto. Las otras actividades quedan
empobrecidas.
La reacción dolorosa sustituye al límite estable de la protección anti es-
timulo que se vio efraccionada con la pérdida del objeto. La reacción
dolorosa hará las veces de limite funcional, de ligazón, y dicha ligazón
modicará la brecha abierta en la envoltura.
Duelo, imaginación radical, transguración y ...
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Queremos mencionar en un breve párrafo la potencia del trabajo del
duelo. Hilvanando a lo ya expuesto, las ideas de Castoriadis de la imagi-
nación radical, como el esfuerzo de la psique por darle gura/envoltu-
ra/modelado/forma pensable a ciertos elementos; y tomando de Yago
Franco: “transguraciones: creación y cambios de guras psíquicas y so-
ciales”. (Yago 2022. Pág. 77).
¿Cuánto del trabajo del duelo, de este desanudar punto a punto cada
recuerdo unido al objeto perdido, hacer un trabajo sobre cada enlace
libidinal, para luego, investir otros objetos, e investir también el obje-
to perdido en la fantasía, es transformador de los conglomerados re-
presentacionales? ¿Cuánto del trabajo del duelo, consiste en encontrar
nuevas guras/formas/envolturas a aquel objeto perdido? ¿Cuánto del
trabajo del duelo, consistiría en transgurar ciertas imágenes, que en el
trabajo de des anudamiento/re-investimento, se da por una ampliación
del tejido representacional? ¿Cuánto del trabajo del duelo, pensándolo
desde la potencia de la imaginación radical, un ujo de representaciones
afectos y deseos, tiene la potencia y la autonomía para seguir envolvien-
do, relacionando, simbolizando, ligando, invistiendo, transformando la
materialidad del aparato?
Queremos ilustrar brevemente con dos renglones clínicos algunos ele-
mentos arriba desarrollados: un adolescente que durante la pandemia
perdió a su abuela, vínculo de sostén amoroso, y vinculo que regulaba el
funcionamiento familiar, cuestión que se vio descompensada; se encon-
tró conviviendo con todo el grupo familiar junto, de repente, cuando por
el ritmo de vida que llevaban, era realmente difícil encontrarse todos en
un mismo espacio. Esta convivencia, representaba una amenaza para
su aparato en cuanto a la magnitud de energía en circulación y sin liga-
dura que generaban cotidianamente. La defensa que encontró fue un
repliegue que imposibilito tanto la expresión de cuestiones dolorosas,
un posible pedido de ayuda, pero tampoco recibir pequeñas y perdidas
expresiones amorosas envolventes de sus familiares o amigos.
El primer tiempo de trabajo consistió en procesar juntos el periodo de
aislamiento obligatorio, hasta que la envoltura de las palabras, los jue-
gos, construyeron un espacio donde el dolor era posible de ser sentido
sin ser amenazante, ya que podía ser contenido y trabajado en conjunto.
Fueron apareciendo de a poco, elementos sobre el duelo que había sido
puesto entre paréntesis.
Otro ejemplo que nos pareció interesante, es el de un joven que luego
de mucho trabajo por la pérdida de su madre, y en la medida que la vida
volvía a tomar color y consistencia, apareció el temor al olvido. Pensa-
mos que siendo el dolor la marca de que el otro aún está presente en
mí, ya que el dolor ocupa el lugar en la membrana efraccionada por la
ausencia real del objeto, el alivio paulatino que trae el trabajo de des
anudamiento, ligazón e investimento de nuevos objetos y actividades,
trae aparejado este temor al olvido. Temor a olvidar para siempre, y que
aparezca un agujero.
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