
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 15 (1), 2024, pp 138 - 156
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/15.1.12
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Antes tarde que nunca, el planeta dijo “¡Basta!”. Y tratamos de encontrar
a un culpable: al pueblo chino, con sus ferias dónde se venden animales
vivos. “Son personas que tienen mala higiene”. Siempre hay el chivo expia-
torio, el enemigo común, como pasó en la Segunda Guerra con los judios,
quienes eran una raza que tenía que ser exterminada, y había la solución
nal para esto: matarlos a todos. La pandemia es una consecuencia de los
actos y de la irracionalidad humana.
Cuando mataron a Chico Mendes3, en 1989, lo hicieron porque él le había
dicho al mundo entero que la selva no iba a ser destruida. Iba a quedarse
de pie. El movimiento extractivista, la población de la selva (indígenas o
no) y la población ribereña la iban a salvar. Harían que el área se desarro-
llara. No hay que acabar con la selva, decía Chico Mendes, hay que dejarla
en paz y disfrutar de lo que te ofrece de vida, de diversidad de fauna, de
conocimiento para la producción de medicinas, alimentos y tantas otras
cosas. En 1989, el planeta entero conocía a Chico Mendes y sus palabras.
Sin embargo, aquí en su mismo país, cuando lo mataron, muchos pregun-
taron: “¿Quién es Chico Mendes?
Los defensores de la selva, las personas que viven allá, son los guardianes
del planeta y cuidan el ciclo de las aguas, las especies que viven en las
aguas, la diversidad de la vida, el aire que respiramos. Cuando, ignorante-
mente, solo pensamos en el lucro, en explotar hasta la extinción los bio-
mas, producimos la pobreza y las desigualdades sociales. La explotación
de las personas que trabajan como esclavas en las grandes corporaciones
de explotación de riquezas naturales no respeta la naturaleza, ni la diver-
sidad de las culturas humanas que ocupan esos territorios.
Los pueblos originarios, guardianes de la selva, de los pampas y de tantos
otros biomas, saben cómo utilizar la naturaleza (el suelo, los ríos, los ma-
res) para curar las especies que viven en esos lugares. Todas las medici-
nas que tenemos, todo el desarrollo de la industria farmacéutica viene de
la selva y de los demás biomas. Sin embargo, los dueños de los lucros y de
la muerte explotan, roban y esclavizan, continuando su tradición coloniza-
dora. Roban las especies, producen investigaciones y usan a las personas
que, ingenuamente, les ofrecen y enseñan sus saberes ancestrales.
¿Qué ha pasado desde los años 60 hasta ahora? El crecimiento astronómico
de la industria farmacéutica y del consumo de medicinas para todo tipo
de control social. Hemos empezado a patologizar el sufrimiento basán-
donos en manuales de psiquiatría, con sus números de clasicación. Si te
conviertes en uno de estos números, tienes que seguir las indicaciones y
protocolos correspondientes. Cada queja, una clasicación de patología,
una estampilla y resolvemos el problema con algún remedio, no importa
sus efectos secundarios. Lo que llamamos evolución y progreso de la cien-
cia y de la inteligencia puede ser consumido de manera descuidada —por
un lado, por quienes investigan y quiere modicar la realidad para que
nos beneciemos del conocimiento cientíco; por otro, por quienes man-
tiene las investigaciones y convierte eso en lucros en la bolsa de valores.
Volviendo a la pandemia, cuando explotó la contaminación, la gente
3 N.t.: Chico Mendes fue un importante
ambientalista brasileño; un símbolo de la
lucha por la preservación de la Amazonia.
Lo asesinó el hijo de un terrateniente de la
región, bajo el orden de este último.