
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 15 (1), 2024, pp 158 - 161
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/15.1.13
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En nuestros días, la tarea analítica tiene un valor agregado que es la
creación de las condiciones de posibilidad para que un paciente adven-
ga sujeto. En tal sentido, la construcción aporta a esta función subjeti-
vante en tanto escribe una historia, crea tramos escriturales faltantes,
inventa lo psíquico.
“Un libro cuyo título es precisamente La ecacia terapéutica del psicoa-
nálisis viene a ocupar un espacio necesario, imprescindible, no para re-
solver de manera denitiva las dudas que se van presentando, sino para
mantener los temas en movimiento e ir sugiriendo caminos que nos
ayuden en el día a día de nuestra tarea” (Prólogo, Hugo Litvino)
En nuestra opinión este libro convoca al lector, psicoanalista, a identi-
carse con los interrogantes de nuestra época como practicantes del
psicoanálisis, que tan bien identica el autor.
Interrogantes como la brújula que nos permite transitar una urdimbre
teórica que no se conforma con Freud o Lacan, sino que se abre a otros
autores generando distintas perspectivas.
El recurso de encabezar los distintos capítulos con citas literarias, nos
anticipa lo que leeremos haciendo evidente la armación freudiana que
el poeta se adelanta al psicoanalista.
Los capítulos son ágiles constan de las páginas necesarias para el plan-
teo y argumentación de cada problema clínico, sin meandros innecesa-
rios, de manera clara, accesible y con fundamentos sólidos, generalmen-
te ilustrados por viñetas clínicas
Los interrogantes que Osvaldo se plantea no son livianos, por ejemplo:
¿Qué se pretende de la cura analítica? o ¿qué modalidades de interven-
ción del analista pueden ser las indicadas? Especialmente cuando no se
trata de levantar represiones sino de inventar lo psíquico, aquello que
no cesa de no escribirse, armando a través de la construcción, al mejor
estilo freudiano, una trama simbólica “que permita hacer borde al agu-
jero (vacío representacional) como un tejido que anuda y restituye, (…)
acotando el goce pulsional”. La construcción, como intervención diferen-
cial de la interpretación, es considerada por algunos autores como una
modalidad de intervención en el registro de lo real. El autor argumenta
profundamente acerca de la validez de sus recursos a la hora de interve-
nir, sin ceñirse a fórmulas para todos igual y validando aquello más allá
de la interpretación de lo reprimido.
Problemáticas clásicas del psicoanálisis tales como duelos, traumas,
adicciones, neurosis y perversiones son planteadas desde la cosecha
personal del autor brindándonos generosamentelo que ha recogido de
su trayectoria.
A propósito de la histeria señala que la histérica no se hace representar
por el síntoma a la manera en que un signicante representa al sujeto
para otro signicante en la asociación libre a la que invita el analista,
sino que se muestra con el cuerpo en la escena transferencial. Es muy
oportuna la viñeta clínica para que el lector pueda entender claramente
a qué se reere y de qué manera es posible operar para que lo que no