INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 15 (1), 2024, pp 162 - 168
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/15.1.14
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FEMINISMOS EM TRÂNSITO
FEMINISMOS EN TRÁNSITO
FEMINISMS IN TRANSIT
Ana Lúcia Panachão
Sedes Sapientiae
ORCID:0009000891067986
Correio eletrônico: apanachao@uol.com.b
Data de Recebimento: 31-05-2024
Data de Aceitação: 08-06-2024
Para citar este artículo / Para citar este artigo / To reference this article
Panachão A. L. (2024) FEMINISMOS EM TRÂNSITO
Intercambio Psicoanalítico 15 (1), DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/15.1.14/
Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC By 4.0)
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Autoras: Silvia Leonor Alonso,Danielle M. Breyton,Marcia R. Bozon de
Campos
(Organizadoras)
Ano: 2022 – 134 páginas
Zagodoni Editora / SEDES SAPAIENTIAE
Feminismos em trânsito es la cuarta publicación que nos brinda el grupo de
trabajo e investigación “El Femenino y el Imaginario Cultural Contemporá-
neo”, del Departamento de Psicoanálisis del Instituto Sedes Sapientiae. El
lanzamiento del libro ocurrió bajo el auspicio de una transición muy espe-
rada: por primera vez, después de un largo connamiento por la pandemia,
nos reunimos presencialmente para celebrar la más reciente producción del
grupo. Desde su fundación en 1997, el grupo coordinado por Silvia Alonso
trabaja cuestiones que se presentan en la clínica cotidianamente entrelaza-
das con los ecos de las transformaciones sociales permeadas por la cultura
y sus efectos en las subjetividades. Al interrogarse sobre los saberes que
indagan lo femenino, el lugar social de la mujer, la maternidad, la sexualidad,
la reproducción asistida, la introducción del concepto de género en la inves-
tigación psicoanalítica y sus consecuencias políticas, el grupo promueve un
diálogo provechoso dentro del Departamento y que va más allá, extendién-
dose fuera de él.
El título del libro sugiere apertura y maleabilidad al abordar el tema. Tomado
en plural, “feminismos” evoca la idea de que los feminismos y los movimien-
tos feministas son muchos y son diversos, como lo atestigua la historia de su
construcción, siempre en transformación, según el contexto social, histórico
y político en el que se producen y en consonancia con las exigencias de cada
época. El signicante “tránsito” presupone movimiento, recorridos, idas y ve-
nidas, veredas, direcciones múltiples.
Estructurado en siete capítulos, el libro invita al lector a escuchar las singula-
ridades que componen las narrativas recogidas en ruedas de conversación
en las que jóvenes y adultos de diferentes generaciones, junto con psicoa-
nalistas integrantes del grupo, transitaron por el campo de los feminismos.
En ese movimiento, se propusieron investigar los discursos presentes en el
imaginario cultural contemporáneo y ampliar el campo de reexiones sobre
el tema, indicando rupturas y conictos en la búsqueda por apertura para
nuevas reexiones. En este sentido, es importante resaltar que las autoras
no tuvieron la intención de probar hipótesis o llegar a conclusiones genera-
lizables sobre los feminismos, ni propusieron seguir una metodología uni-
forme en el análisis de los contenidos de las ruedas, tomándolas una por
una en función de las inquietudes que surgieron. Es precisamente en esos
movimientos donde reside el mérito de la investigación: acoger las voces
que hablan de las experiencias vividas, en especial por las mujeres, en inte-
racción con los discursos feministas. Esa profusión de narrativas y la riqueza
del trabajo de elaboración de los contenidos hacen que su lectura sea muy
interesante, al mismo tiempo que dicultan la tarea de la reseña. Así, como
no es posible contemplar el trabajo de cada autor, se privilegia ciertos ex-
tractos en detrimento de otros, y se acepta el riesgo de, en este proceso,
dejar de lado importantes contribuciones.
FEMINISMOS
EN TRÁNSITO
Reseña realizada por
Ana Lúcia Panachão1
1 Psicoanalista, miembro del
Departamento de Psicoanálisis
del Instituto Sedes Sapientiae
y profesora del curso de
Psicopatología Psicoanalítica y Clínica
Contemporánea. Integra la Comisión
de Reparación y Acciones Armativas
del mismo departamento. São Paulo.
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En la introducción, Silvia Alonso empieza armando que la lucha de las mu-
jeres por asegurarse una posición de sujeto en el mundo viene de lejos y
destaca los puntos de inexión respecto a los lugares sociales que han ocu-
pado a lo largo de la historia. La autora retoma el concepto de sexualidad
en psicoanálisis y señala que la introducción del concepto de género en el
campo psicoanalítico produjo interrogaciones e impuso nuevos desafíos a
la teoría, a partir de los cuales se iniciaron importantes investigaciones so-
bre cuestiones de desigualdades que llevaron al estudio de las feminidades.
Se cuestionó la idea del esencialismo y se demostró que las feminidades y
masculinidades son construcciones históricas que determinan lugares so-
ciales ocupados por hombres y mujeres y, por lo tanto, siempre están en
movimiento.
El primer capítulo, “Subjetividades em trânsito”, fue escrito a partir de la
experiencia iniciada en dos ruedas de conversación con adolescentes de
escuelas públicas y privadas, que presenciaron o participaron de los movi-
mientos de ocupación en las escuelas en los años 2015 y 2016. Las autoras,
a partir de reexiones sobre la partícula “trans”, escucharon a los jóvenes
en sus tránsitos: “ya sea en relación a la diversidad sexual y de género, ya
en relación a la posición subjetiva y sociopolítica” (p.29). Esta propuesta se
desarrolló posteriormente en las investigaciones realizadas sobre los femi-
nismos y suscitó el deseo del grupo de desarrollar un pensamiento propio a
partir de una lectura psicoanalítica de los movimientos feministas en trans-
formación. La investigación atravesó el tema de los feminismos, recorriendo
los caminos de su propia construcción, sus contradicciones, sus avances y
retrocesos, que responden a movimientos y luchas históricas y plurales cu-
yas conquistas se transmiten generacionalmente y se amplían en el encuen-
tro con las problemáticas actuales. Los feminismos interrogan y cuestionan
los fundamentos de la teoría psicoanalítica como lugares de reproducción
de ideologías, invitando a los analistas a una importante revisión. A su vez,
los psicoanalistas ofrecen su principal instrumento de trabajo contra el cie-
rre dogmático – la escucha –, que permite reabrir los discursos y sostener la
tensión necesaria para trabajar los conictos. Pendientes de la intensica-
ción de las discusiones contemporáneas basadas en las luchas identitarias,
los psicoanalistas propusieron escuchar los discursos que a veces toman
formas cuestionables y imposibilitan el diálogo al ignorar la alteridad.
Desde esta perspectiva, crearon un dispositivo de escucha colectiva en for-
ma de ruedas de conversación sin objetivo de intervención clínica. Se for-
maron cuatro ruedas, cada una coordinada por un par de psicoanalistas del
grupo e integrada por un número diferente de participantes, de distintos
grupos de edad, géneros, etnias y clases sociales.
El trabajo de esas ruedas consistió en la presentación de una selección de
fotografías que retrataban variados hechos sociales de la actualidad – prin-
cipalmente de mujeres en diferentes situaciones y actividades – como dis-
paradores de la discusión. La consigna era que los participantes hablaran
de sus experiencias de vida relacionadas con el feminismo a partir de lo que
las imágenes elegidas les suscitaron, acercándose así al método de la aso-
ciación libre, tan estimado por la escucha psicoanalítica. El lector encontrará
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un ejemplo de esa dinámica de trabajo en el capítulo 5: “Descoladas de si
– Entre o empoderamento e o submetimento” [“Despegadas de sí mismas
– Entre el empoderamiento y el sometimiento”], en el que una de las parti-
cipantes, que es policía militar, eligió la foto de una mujer que en una mani-
festación usó el escudo de un policía como espejo para aplicarse lápiz labial
y sobre la cual comentó:
me aplico lápiz labial, para mantener esa feminidad que me parece ne-
cesaria. Independientemente de la profesión, soy mujer, ¿verdad? Y nunca
perderé eso, aunque tenga que ser un poco más incisiva en momentos que
hay que ser. Mantengo mi postura de mujer. (p.78).
El análisis del material recogido durante el trabajo de las ruedas resultó en la
producción de cinco textos escritos en colaboración por los dos psicoanalis-
tas que coordinaron las ruedas y un tercero que participó en las discusiones
como interlocutor. El trabajo de elaboración de ese material suscitó debates
apoyados en la lectura de varios autores que piensan esa temática.
Las diversas narrativas que emergieron de voces singulares en las diferen-
tes ruedas conformaron el tránsito de los feminismos por los más variados
caminos. Inicialmente a través del tránsito de la transmisión entre genera-
ciones: las diferencias entre las ruedas señalan los pasajes que provocan
transformaciones, caminos de transmisión y apertura de una generación a
la otra. Diferentes perspectivas sobre la transmisión generacional de los mo-
vimientos feministas transitaron por las ruedas de conversación en las cua-
les participaron mujeres mayores de 60 años, mujeres entre 20 y 30 años
y mujeres entre 30 y 50 años. Las primeras son parte de la generación que
experimentó los feminismos entre los años 1960 y 1970 y participaron en
la historia en la que el movimiento feminista se mezclaba con el discurso
político de resistencia y lucha contra la dictadura. Esas mujeres que partici-
paron en las luchas por la igualdad de derechos que marcaron avances en
aspectos sexuales y amorosos, curiosamente no se consideran feministas.
Sin embargo, reconocen la posición feminista en las actitudes de sus hijas y
nietas, se enorgullecen por su valentía y al mismo tiempo temen por las con-
secuencias de ese posicionamiento. Una de esas mujeres comenta sobre su
hija militante: “sufre represalias porque tomó una posición feminista. Cree
que a los chicos les resulta difícil acercarse, porque lo confunden con eso
llamado sexismo. Ser feminista no signica que no te gusten los hombres”
(p.108). Las mujeres más jóvenes construyeron narrativas que conuyeron
en el reconocimiento y la valorización de la fuerza femenina, encarnada en
las historias de sus madres. Tales narrativas invocan la lucha contra la vio-
lencia que coloca a las mujeres en condiciones de desigualdad e inferioridad
y nos hacen cuestionar el lugar de los hombres en la actualidad. Al revisita-
ren sus trayectorias maternas, las palabras de esas mujeres evidencian un
cambio de discurso entre generaciones, presente en diferentes formas de
pensar y desear. Reconocen en las actitudes de sus madres una posición
feminista transmitida como legado y, a pesar de que las madres no se auto-
denominan feministas, invirtieron mucho en el deseo de emancipación de
sus hijas. Las hijas resignicaron las luchas de sus madres por mejores con-
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diciones de vida, identicándose con ese lugar de potencia al que atribuyen
un sentido político y colectivo.
En la rueda de conversación integrada por mujeres de entre 30 y 50 años
surgieron conictos generacionales ante los cambios en el campo de la
sexualidad. Esas mujeres comentaron con horror varias situaciones en las
que creen que las más jóvenes son sometidas a la violencia de los hombres.
Identicadas con un discurso machista, hablan con desaprobación de las
actitudes de las jóvenes en relación a las libertades sexuales conquistadas y
demuestran ambivalencia en relación al lugar de empoderamiento que de-
sean para las mujeres y los miedos ante los cambios expresados, por ejem-
plo, en este comentario:
Me parece una época muy difícil esa de la generación de ellas. Son “súper
feministas”, “mi ropa es mi cuerpo”. “Los derechos de las mujeres” y bla bla
bla… Esos bailes funk tratan a las mujeres como basura. Esto es muy contra-
dictorio, no lo puedo entender… (p.81).
Otro camino construido por las participantes durante las ruedas tiene que
ver con las diferencias entre los feminismos: el movimiento feminista na-
ció de las luchas por la libertad y la igualdad de derechos, así como contra
la opresión de una organización patriarcal. Desde entonces, ha enfrentado
desafíos a lo largo de la historia y ha sufrido varias transformaciones, dando
paso a una serie de corrientes feministas organizadas por diferentes discu-
siones y demandas. La experiencia de los feminismos hoy, a diferencia de
las vividas por generaciones anteriores, implica la movilización de las muje-
res en el espacio público y la denuncia de la violencia y del abuso. El cuerpo
se presenta como un lugar de protesta política en las luchas feministas, que
a su vez se expandieron y se hicieron más amplias a lo largo de la historia.
Hubo un desplazamiento de la suposición de que las mujeres son una cate-
goría universal y homogénea a la constatación de la diversidad de experien-
cias determinadas por su lugar de inserción en el lazo social.
En este sentido, es importante subrayar que las experiencias con los femi-
nismos, vividas diariamente y relatadas por las personas que participaron
en las diferentes ruedas, están determinadas por el lugar que ocupan den-
tro del contexto social, económico y racial. Los participantes resaltaron las
diferencias entre las luchas feministas de las mujeres blancas, que inicial-
mente exigían igualdad de derechos al estudio, al trabajo y a la circulación,
y los movimientos feministas vividos por las mujeres negras, aún en busca
del derecho a una existencia digna y contra los prejuicios raciales. Tomadas
en conjunto como mujeres, todas están sujetas a sufrir violencias social y
culturalmente naturalizadas. Sin embargo, los efectos de eso impactan de
distintas maneras a las mujeres blancas, negras, indígenas, trans y de dife-
rentes clases sociales. Los relatos apuntan principalmente a una diferencia
relacionada con la desigualdad social que afecta más a las mujeres negras,
perjudicadas por una doble exclusión: porque son mujeres y porque son
negras. Esa situación puede abordarse a partir de la teoría del feminismo
interseccional, que apunta a la combinación de dos o más factores super-
puestos género, etnia y clase social en una intersección que crea desafíos
adicionales y diculta que las personas accedan a sus derechos. El concep-
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to de interseccionalidad1 nos ayuda a comprender el mantenimiento de las
desigualdades sociales al mostrar la coexistencia y la subordinación de esos
factores y cómo se interseccionan, generando efectos singulares de opre-
sión, de dominación y de discriminación.
Finalmente, los caminos por los que transitaron los jóvenes en este traba-
jo: la rueda de conversación formada por jóvenes de los sexos masculino
y femenino, de entre 15 y 20 años, de diferentes etnias y estratos socioe-
conómicos, a diferencia de las demás, fue coordinada por un psicoanalista
y una psicoanalista, con la intención de propiciar una escucha más plural.
Esa experiencia demostró la forma como los jóvenes están enterados de
las cuestiones relativas a los feminismos, con las que se identican, y cómo
transitan en los discursos sobre sexualidad y diferencias de género. Un
ejemplo interesante de eso lo expresó uno de los participantes que, ante
la foto de un chico transgénero, que consideró la que mejor representa su
pensamiento, comentó: “lo más interesante de esa conversación sobre fe-
minismo son las diferencias, también en las expresiones de la sexualidad”
(p.43). A partir de eso, consideró casos que podrían ser más comunes: “de
hombres que se convirtieron en mujer que de mujeres que se convirtieron
en hombres” (p.44), suponiendo que podría ser el efecto de que los hom-
bres estén más autorizados socialmente para asumir su deseo que las mu-
jeres. Los participantes problematizaron las construcciones imaginarias que
sustentan los mitos sobre lo que signica ser hombre y ser mujer y cómo
estos mitos producen violencia de género. Al aceptar el desafío de participar
de ese encuentro con otros, ejercieron entre
ellos la confrontación de diferentes posiciones sobre temas delicados y
produjeron narrativas sobre los desafíos impuestos por la complejidad de
las relaciones amorosas y sexuales. Respecto a las diferencias de género,
indagaron sobre la diversidad de caminos de expresión de la sexualidad y
plantearon cuestiones sobre la transexualidad, la transgeneridad y el trans-
feminismo. Hablaron de la importancia de los movimientos feministas sin
rehuir criticar sus extremos, que pueden llevar a movimientos excluyentes.
Destacaron una dimensión de violencia siempre presente en la relación en-
tre hombres y mujeres y armaron la importancia del consentimiento en
las relaciones sexuales al señalar que la “cultura de la violación” reproduce
socialmente lugares de dominación para los hombres y de sumisión para
las mujeres.
Además del trabajo de escucha en las ruedas, el grupo extendió la investiga-
ción al campo de la comunicación descrito en el capítulo 7: “Feminismos e as
mídias – Entre o singular e o coletivo” apunta a la ampliación de la escucha
de los discursos que circulan en los medios de comunicación – en las redes,
en los medios tradicionales, en las publicidades, en los movimientos cultura-
les de las periferias – y en todos los vehículos de amplicación y difusión de
los discursos sobre las relaciones amorosas, sexuales, posiciones de género
y lugares de las mujeres y sus reivindicaciones. Medios que se conguran
como lugares de potencia creativa y que también pueden favorecer la cir-
culación de discursos autoritarios y fanatismos. Las redes sociales impactan
en los movimientos colectivos y emergen como un nuevo espacio público
1 Concepto creado por Kimberlé Williams
Crenshaw, estudiosa de la teoría crítica
racial, profesora de la Facultad de Derecho
de UCLA y fundadora del Centro de
Interseccionalidad y Estudios de Política
Social de Columbia Law School (CISPS).
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de debate que transforma el modo de acceso a la información y cambia la
forma de producir contenidos. Es un espacio que favorece la autonomía y
la acción directa entre pares. En este sentido, el espacio de las redes socia-
les convierte en colectivas narrativas personales que terminan llegando a
un mayor número de personas. El espacio de expresión brindado por las
redes sociales en movimientos como #Primeiro Assédio, #Me too y #Agora é
que são elas se constituyó como un espacio de intercambio colectivo de de-
nuncias, un lugar para reclamar derechos y puede considerarse como una
antena que reverbera reivindicaciones relacionadas con las luchas identita-
rias. Como olas provenientes del imaginario social y cultural, capturan los
cambios en la cultura y también sus conictos.
La prioridad de este trabajo reposó en la experiencia de escucha especial-
mente de mujeres de diferentes edades, quienes pudieron intercambiar
narrativas sobre sus vidas, sus sufrimientos y conquistas y hablar de su rela-
ción con los discursos feministas.
Las ruedas de conversación constituyeron verdaderos espacios de escucha
de historias singulares y de intercambio de experiencias que permitieron
nuevos descubrimientos, facilitando el tránsito de ideas y haciendo que la
palabra circule y alcance su poder transformador en la construcción de nue-
vos conocimientos. Esa experiencia fue notable tanto para los participantes
como para los psicoanalistas que coordinaron las ruedas.
A modo de conclusión: la dominación histórica de los hombres sobre las
mujeres se sigue reproduciendo, a pesar del vigor de las luchas feministas.
Esas luchas se presentan como resistencia y producen debates que abren
otras perspectivas potencialmente transformadoras de las dinámicas espe-
cícas del sistema patriarcal. Sin embargo, todos aquellos que están fuera
del discurso heteronormativo están convocados a defender diariamente su
derecho a la existencia experimentando en carne propia y en el propio cuer-
po esas luchas. Esas personas que lideran un intento de transformación,
sin el cual estarían condenados a todas clases de violencia, son sujetos que
sostienen nuevos espacios de circulación en una sociedad cuyos valores vi-
gentes no ofrecen garantías.
El machismo estructural que permea los discursos tanto de hombres como
de mujeres reproduce el poder de dominación en las relaciones entre ellos,
en las que la mujer sigue siendo colocada en un lugar inferior y sin valor.
Transformar esos discursos naturalizados en interrogaciones puede gene-
rar cambios de actitudes y nuevas construcciones de lugares sociales que
romperían el circuito de dominación.
Lo mismo ocurre con el racismo estructural: para cambiar la situación de
desigualdad que imposibilita que los negros tengan los mismos accesos que
favorecen a los blancos, las acciones transformadoras exigen una postura
activamente antirracista por parte de cada uno. Son siempre las voces di-
sonantes del discurso social hegemónico y heteronormativo las que hacen
resonar una vez más la voz de Caetano Veloso en los versos de la canción
“Podres Poderes”: “Mientras los hombres ejercen sus podridos poderes, los
indios y curas y negros y mujeres y adolescentes hacen el carnaval...” y abren
el camino al desle de la diversidad.