
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 15 (2), 2024, pp 40 - 48
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/15.2.4
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En el mejor de los casos, la anarquía de lo orgánico quedará oculta para
siempre, detrás de ese cuerpo imaginariamente íntegro del reejo. Pero
“la ecacia continuada del autoerotismo” (Freud S. ,1912/ 1995, pág. 227)
-entendida como vigencia del principio del placer ( o aún del más allá) en
desmedro del de realidad- acecha perenne y aterradora. “Lo ominoso
del vivenciar responde a condiciones mucho más simples (…) siempre se
lo puede reconducir a lo reprimido familiar de antiguo” (Freud S. , 1919,
pág. 246)
Así el yo, cobertura y reverbero de “eso otro” que el cuerpo es, se re-
vela como ensamblado (zusammengehende) (Freud S. , 2011/1923, pág.
373) , pasible tanto de junturas como de rupturas, de quiebres y arma-
dos hilvanados. Tironeado, incoherente y escindido desde el origen. Los
fenómenos de despersonalización cuestionan la capacidad ligadora del
yo, su función inhibidora de descarga.
Conocemos, a partir del Proyecto, la importancia de la memoria y de
la cualicación. La pura cantidad, el exceso cuantitativo, es traumático
para el Aparato incipiente. Su función primaria consistirá en liberarse
de esos estímulos, descargarlos. Sin embargo, esto interrumpiría la vida
biológica. De ahí la importancia de tolerar ciertas magnitudes para hacer
frente a las necesidades del organismo (función secundaria del Aparato).
La principal tarea yoica es inhibir esa descarga a cero (que implicaría la
muerte del organismo) para posibilitar la demora y con ello la comuni-
cación y la vida. La vivencia de satisfacción modeliza la forma en que la
cantidad se anuda al otro del auxilio y a una estructura de sentido que
facilitará la descarga por vías más adecuadas y contendrá en su núcleo
la excitación misma. Este montante energético se recubrirá con repre-
sentaciones que entrando en relación con otras irán construyendo cade-
nas asociativas, demorando la descarga y complejizando el Aparato para
soportar el apremio vital, acorde a la función secundaria del psiquismo
(tolerar cantidades).
Siguiendo esta lógica entendemos la existencia de un núcleo actual en
todo síntoma psiconeurótico o psicótico (el “grano de arena”) que per-
siste sin ligadura representacional. Se entiende así la posibilidad de un
modo de funcionamiento actual-neurótico operante en paralelo con
cualquier otro y presto a buscar descarga a cero frente a situaciones de
inundación cuantitativa. De esa manera coexiste el modo secundario de
funcionamiento psíquico, regido por el principio del placer con el prima-
rio, tendiente a la descarga absoluta, ya fuera de toda regulación de la
constancia: más allá del principio del placer.
Pero volvamos al yo y sus desventuras.
Este yo, vasallo de múltiples amos, se declara incompetente frente a la
pulsión imparable, pertinaz, rebelde… desatinadora de cuerpos, esa que
la compulsión de repetición presentica siniestramente, más allá del
principio del placer. “Lo ominoso de la epilepsia, de la locura, tiene el
mismo origen. El lego asiste aquí a la exteriorización de unas fuerzas que
ni había sospechado en su prójimo, pero de cuya moción se siente capaz
en algún remoto rincón de su personalidad” (Freud S. , 1919, pág. 243).