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INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 1 (1), 2013, pp 70 - 87
ISSN 2815-6994 (en linea)
Estaría yo parcialmente de acuerdo con la signicación de la agresión en
la conducta humana, pero no sé, según los autores, de dónde viene la
agresión. Para mí es una conducta vital producto de una mezcla de ins-
tintos primarios, los de vida y muerte. La libido es expresión del instinto
sexual que, con el de autoconservación, serían primarios en un nivel de
análisis y pasan a ser, en otro nivel, mezcla de los de vida y muerte que
serían primarios en lo que se reere a la vida en general. En este traba-
jo la agresión es presentada como un instinto por sí mismo sin que su
fundamento sea denido, que puede ser peligroso para el sujeto y para
el objeto y que pasa a tener una importancia fundamental cuando está
neutralizado. ¿Cómo se produce la neutralización? ¿Por medio de la libi-
do? No, porque la neutralización o sublimación es diferente a la fusión
de libido y agresión. En cuanto a que “Cuando interviene la agresión los
medios y los nes se hallan mucho más diferenciados que cuando está
implicada la libido”, ¿cuál es el n de la agresión del cual dependen los
medios? Para mí es la conservación y defensa del individuo, la posibili-
dad de acceder a sus deseos, tanto de autoconservación como sexuales;
en cambio el n de la libido es, en última instancia, la conservación de la
especie. Para Freud, en su segunda teoría instintiva, la unión es aporta-
da por Eros y la separación (y diferenciación) por el instinto de muerte,
pero acá estamos en otro nivel de análisis, de fundamento netamente
biológico, en el cual los autores explícitamente no quieren entrar.
Tras dar un ejemplo clínico, continúan:
“En una situación de peligro objetivo la descarga de la energía agresiva
es normal y siológicamente preformada: la sexualización de las situa-
ciones de peligro objetivo conduce a situaciones patológicas (masoquis-
mo)”.
¿Qué diferencia hay para los autores entre sexualización y fusión? Desde
mi punto de vista la sexualización de una función es su contaminación
con sexualidad reprimida que retorna de lo reprimido bajo la forma de
un síntoma. En Freud el concepto de fusión (“Mischung”) se reere a la
integración de Eros e instinto de muerte. Posteriormente los autores se
reeren al masoquismo como producto de “la internalización en el yo
de la energía agresiva no neutralizada”. Por lo tanto el masoquismo se
debería a dos condiciones: “la sexualización de las situaciones de peligro
objetivo” y a “la internalización en el yo de la energía agresiva no neu-
tralizada”.
Abordando el aspecto genético dicen: “Hasta ahora intentamos discutir
las propiedades de los impulsos agresivos y libidinales sin referencia ex-
plícita a los problemas del desarrollo de la personalidad; la relación de
las hipótesis genética y dinámica en psicoanálisis es tan intrincada que
esta discusión aislada resulta difícil (…) no estaremos en condiciones de
adherir estrictamente a secuencias cronológicas, sino más bien de usar
los problemas de orden genético como marco para la discusión”.
“Partimos de la hipótesis de la existencia de una fase indiferenciada de
estructura psíquica. Durante esta fase las manifestaciones libidinales y
agresivas son frecuentemente indistinguibles o difíciles de distinguir”.