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INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 15 - 21
ISSN 2815-6994 (en linea)
La castración, que corresponde a los límites impuestos por la prohibi-
ción del incesto está siendo mitigada, suavizada, por el derecho univer-
sal al goze, al más gozar, resultante de una incapacidad a tolerar la frus-
tración.
Hacyendo todo igual, evitamos la envidia, pero también damos un n al
Ideal del yo. En nuestros 15 min. de fama somos los mejores y más exi-
tosos. Denitivamente el ideal del yo va cediendo su lugar al yo ideal.
Dios ciede espacio para Superman, sin super-yo.
Si Dios ha muerto, todo és permitido, como dijo el lósofo, si la ansie-
dad, vinculada con la castración, se elimina, entonces el incesto es ahora
una posibilidad a considerar , y la pedolia se convierte en otra forma
de amar. Cuando los partidarios de lo políticamente correcto ven en los
juegos infantiles formas de dominacion masculina o abuso, exigiendo
castigo, no estarian, por exagero y intensidad, deshaciendo las dife-
rencias entre el comportamento de um niño e del adulto, entre un acto
lúdico y un acto lúbrico ( acto lascivo)?
Modelos y actrices, con cuerpos cada dia más delgados y jovem, esta-
blecen un padrón de belleza distante del cuerpo de la mujer adulta, en
sus casi anorexia, se presentan como niñas, sin los caracteres sexuales
secundarios, lo que refuerza este patrón ideal en el varón
.El n de los límites en la sociedad, con el riesco del incesto y la no obli-
gación de enterrar a los muertos - más recientemente una exposición
artistica presentó cadaveres en posicion de movimiento – apunta para
el n de lo sagrado o del consagrado, leyes que em Antígona, Sófocles,
dice que estaría por encima de las leyes de los hombres, y expressa una
perversión general, donde el cuerpo deja de ser una representación, lle-
na de subjetividad, y se convierte en mera presentación.
La cultura y la civilización que se caracteriza por los interdito del incesto
y por enterrar a los muertos, pierden su marca de la humanidad y nos
lleva a algo que es más allá del malestar en la cultura.
Las patologias deste cuerpo desobjetalizado, que ya no es el objeto del
deseo y se convierte en objeto de necesidad, por lo tanto, de goze, crea
hombres y mujeres de “aparencia” .
(Un montón de miradas) Mucha aparencia y de poca sustancia.
La clínicas de estética prometen el ser plasticado, alienado de sí mis-
mo, en la obligación de cumplir con los dictames del discurso vazio del
goze. Entonces el hombre se esfuerza constantemente por ser algo que
no puede ser, algo sin sentido. El sexo se convierte en una forma de
evitar la intimidad.
Narcisismo de muerte, sin duda, por que no busca ni al outro semejante
a él, ni mismo Eco és capaz de dar placer, porque la verdad de su inves-
timiento és su cuerpo, reejo de si mismo, el água donde su imagen se
pierde. No necesita a nadie, de nada.
Trasciende el mero deseo, porque todo lo que quiere y desea esta en
sí mismo.
Su cuerpo es visto, por el, como una prisión, porque informa sobre el
paso del tiempo y los límites de la existencia.