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INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 15 - 21
ISSN 2815-6994 (en linea)
ABUSOS Y VIOLENCIAS.
EL CUERPO COMO OBJETO.
CÉSAR AUGUSTO ANTUNES
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Augusto Antunes C. (2014) Abusos y violencias. El cuerpo como objeto.
Intercambio Psicoanalítico 2 (1),
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ABUSOS Y VIOLENCIAS.
EL CUERPO COMO OBJETO.
César Augusto Antunes Cuerpos Plasticados
Para empezar
La cuestión del objeto en el psicoanálisis se ha convertido, durante el
desarrollo de la teoria, en origen y causa de desacuerdos y debates
que a menudo a llegado al límite de las pasiones y, en consecuencia, de
la comprensión cientíca. Por lo tanto, es necesario un breve recorrido
teórico para establecer lo que vamos a hablar.
El objecto apareció em la teoria como componente de este ser mítico,
que a similitud de guras teológicas, poseé más de una denominación.
Para algunos se llama instinto, para otros pulsion. Construcciones
teóricas más tempranas puseran (al objecto) de relieve su pertinencia y
autonomía hasta el punto de establecerse como un concepto central de
los estudios teóricos contemporáneos.
Por algunas décadas, el psicoanálisis vivio una división entre uma teo-
ría basada en la primacía de la pulsion y outra del objeto.
Hoy en día nos estamos acercando a un entendimiento posible que
sostiene que, “el objeto es el revelador de la pulsion.”
Basado en este concepto entonces trato de desarrollar algunas ideas
que sirvan como argumento, más para el intercambio de ideas do que
a contestaciones conceptuales, porque lo sabemos todos de La impo-
sibilidad de la palabra decir todo lo que hay para decir, contener toda
representación de lo que queremos decir, sea para el que habla, sea
para el oyente.
Lo social y lo individual
Freud, em su estúdio sobre lo social, aseñala que el otro és modelo,
objecto, auxiliar o oponente, por lo tanto la psicologia individual se
encuentra com la psiclogia social.
Por lo tanto, si partimos del sujeto para entender la sociedad y, des-
pués, volvimos al el quizá podramos extender nuestra observación.
Buscando en lo inconsciente las raíces de las manifestaciones de nues-
tro tiempo y en lo comportamiento del grupo lo que está “más allá del
principio del placer”, nos encontramos con conductas que no se puede
aclarar por el principio Del placer o por las relaciones de objeto. Por la
búsqueda de la felicidad o en la relación amorosa de la madre con su
cría. Tal vez la verdadera “zona libre de conicto” es la materia gris, esta
“no men’s land” donde los conictos se han extinguido y un sepulcral si-
lencio impera, donde la tensión de la vida está ausente y la extrañeza y la
anestesia de los sentidos y de las emociones apuntam para los dominios
de la pulsión de muerte.
Este componente inseparable de todo ser viviente, tiene su manifesta-
ción en las actitudes cada vez más distantes de la vida del grupo, ya sea
en el comportamiento del propio individuo, como el uso de drogas cada
vez más destructivas, ya sea con otros, en agresiones de causas varia-
bles, sea políticas o religiosas, onde se niega la humanidad del otro.
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Bauman en su libro “Amor liquido” habla de la dicultad de amar al
proximo y recorda que las palabras de Caín: “¿Soy el protector de mi
hermano? “ marca la fundación de La amoralidad humana. Por lo tanto,
como señala Freud, el mandato bíblico de “amar al prójimo como a ti
mismo”, contiene el núcleo de la unión indisoluble entre el yo y el otro,
porque si yo no soy capaz de amar, respectar al otro como a mí mismo,
entonces la autoestima desaparece. “ Lo que amamos en nuestra auto-
estima son los yos adecuados para ser amados ...se tenemos autoesti-
ma, necesitamos ser amado.
“En un mundo donde el amor propio se desvanece, la búsqueda del pla-
cer como resultado de la formación de un deseo es reemplazado por lo
goze, expresión mortal del alma. Un “mundo Atonal”.
Zizek dice que “ el ejemplo de este mundo atonal es el punto de vista
políticamente correcto de la sexualidad promovido por los estudios de
género, con su rechazo obsesivo de la” lógica binaria “. La complejidad
de esta fórmula ocurre porque somos biológicamente macho o hembra,
pero psicológicamente bisexuales. Hay algo de frustrante o no satisfe-
chos en cada
encuentro.
Em La sociedad Atonal o liquida, donde la realidad externa tiende a se
confundir con la realidad interna, donde el superyó encuentrase con la
conducta social que dice, goze, comienza a hacer notar una dicultad
para discriminar los roles y géneros.
El sujeto alijado de su cuerpo tiene dicultad en saber cuál es su papel
en la trama amorosa.
Uma muchacha me dijo el otro día que un ex compañero sexual, que
ahora vivía con otra chica, la llamó diciendo: “llame para decirle que
estoy embarazado”, a la que mi paciente respondió con una dosis de
humor y confusión: No és mio”. Esta indiscriminacion de género provoca
malentendidos entre las parejas.”
Ellos deciden que es hora de tener hijos, dicen, vamos a quedarnos em-
barazados, estámos embarazados, llaman a sus amigos para darle la
noticia, disfrutan los primeros meses deste embarazo compartido, has-
ta que la naturaleza revela que solo ella está embarazada, su cuerpo
empezó a cambiar, algunas mujeres en esta circunstancia, se sienten
como si hubieran sido traicionadas, solo su cuerpo ha cambiado.
El comenzó a juegar al tenis, ella tiene dicultad para moverse, su peso
aumento, el por contrario perdió peso, Ella tendrá que despiertar en el
medio de la noche para amamantar, el va a estar dormindo, para ella
estas circunstancias no son justas. Hay un ódio, nestes casos, que solo
relaciones muy bien establecidas pueden superar.
El hombre por su vez demuenstra un rechazo al embarazo, a la trans-
formación del cuerpo de la mujer, El piensa que ella es la grasa, no tiene
tiempo para él, esta siempre cansada o com su hijo.
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La situación descrita anteriormente, de forma rápida y burlesca, ha apa-
recido cada vez más en nuestra sociedad, los matrimônios, hoy dia, no
sobreviven el primer malentendido. Sería tal vez la expresión de la pul-
sión de muerte en la sociedad?
Si la sexualidad es la manera en que las demandas de la especie se im-
pone a la persona en el sentido de la transmisión genética, no tener hijos
podría dar lugar a disminución de la fecundidad y su desaparición como
especie humana, y ésta es la pulsión de muerte.
El n de la diferencia sexual no genera igualdad, sino indiferencia. El
cuerpo no es visto mas como una extensión del yo, no ES más un yo-
piel, sino como una prenda de vestir que debe ser sustituida por una
nueva versión, un cuerpo 2.0. He seguido recientemente el caso de una
mujer que no estava satisfecha con su implante mamario, uma semana
despues de la cirujia, trato con el cirujano provar de dos prótesis dife-
rentes, para ver qué era mejor. Con anestesia local, parecía estar expe-
rimentando un zapato nuevo. Alejada de su cuerpo no sentía dolor o
malestar al ver su cuerpo cortado por la acción del bisturí.
Sujeto y objeto
Vivimos en mundos que se desarrollan en otros mundos, en diferentes
formas de realidad. Mundo interno, mundo externo, donde el objeto se
presentará de varias maneras, un objeto externo que se complementa y
contrasta con el objeto interno, que al mismo tiempo se divide en obje-
to de necesidad y objeto del deseo.
El objeto de la necesidad es vital, real y evidente si mismo, no puede ser
reemplazado, no se puede negar, atiende la demanda necesaria para la
supervivencia. Por esto es odiado.
El otro, que fue llamado por Buñuel, como oscuro objeto del deseo, no
se revela, ocultándose en las representaciones del inconsciente, solo se
puede tener sus atributos, por lo tanto, siempre lleva un poco de insatis-
facción que mantiene la demanda pulsional.
Nacemos seres biológicos y nuestra necesidad de ser alimentado y pro-
tegidos va sendo sustituida, poco a poco, por otra cosa. Lo que algunos
analistas llaman el pecho bueno es realmente el afecto de la madre, su
calor, su sonrisa. Sus acciones irán sustituyendo lo ser biológico por el
ser psicológico.
En el mundo de hoy el deseo se transforma en necesidad. Lo que quiero
decir con esto es que estamos invadidos diariamente por la publicidad
que nos condicionan a un coche nuevo, fumar esos cigarrillos, ropa de
tenis con esta característica, una cierta marca de ropa y así sucesiva-
mente. Estamos tan condicionados a pensar que nunca seremos felices
si nos negamos a responder a estas llamadas. Vamos a estar fuera del
mundo si nuestra computadora no es el último modelo, si no viajamos
o no bebemos aquel vino. Los medios de comunicación y la industria
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moderna encuentram una manera de convertir lo que debería ser de
la ordem del deseo, y por lo tanto, objeto de renuncia o aplazamiento,
en la necesidad. Casi nadie puede sobrevivir sin aquella bolsa francesa
maravillosa, no hay vida sexual plena, sin algun tipo de píldora o cuerpo
potente producido en los gimnasios y las cirugías.
En un mundo con más ofertas cada día, en una sociedad donde se re-
quiere juventud, velocidad y máxima satisfacción, el ser humano se
paraliza y no aspira a nada. Busca en tratamientos alienantes la solución
mágica a sus frustraciones. La ciência economía, con base en el costo
/ benecio se impone a la ciencia humana y trata de responder a esta
demanda mediante la creación de nuevos medicamentos y dispositivos
que llenan el vacío de ser, sin metas.
Estamos divididos entre ser humano o serotonina, todo és uma ques-
tion de ser.
El narcisismo moderno
Investimentos asi constituydos son espacios abiertos a las patologías
narcisiscas, la búsqueda de la igualdad utópica, la supresión de la dife-
rença. recuerdam el momento inicial de la vida en que madre y hijo eran
uno solo, sin objecto, sin deseo, expression mortal de la pulsion, porque
nadie quiere lo que es o lo que tiene.
En la igualdad el deseo se deshace. El principio de Nirvana no es más
que la muerte del ser.
El deseo de nada ser.
El componente destructivo de la pulsion aparece en toda su malignitud,
búsca deshacer la representación, deshacer las relaciones de objeto,
pura descarga, expresion nal del aparato psíquico.
Andre Green describe la pulsion como entidad fundamental de la psique
y dice que es en relación con el objeto que ella se revela, por lo tanto la
pulsion tiene uma función objetalizante. No sólo enlaza el objeto interno
al externo como tanbien atribuye calidad a cosas que en un principio no
tienen estes valores.
Por otra parte, la pulsión de muerte, o más bien la parte destructiva de
la pulsion, trata de desligar, deshacer lo que esta enlazado, tiene uma
función desobjetalizante. No sólo la conexión entre el objeto interno y el
objeto externo es atacado, pero tanbién el próprio investimiento psíqui-
co. La manifestación clínica es la falta de deseo, la aspiración a la nada.
Establece un narcisismo negativo, un no deseo, onde el acto tiene la
función solamente de descarga de la tensión acumulada en su interior.
La acción-fuera(acting out) sustituye a la acción especíca.
El cuerpo super-investido, un cuerpo desobjetalizado
Si la sociedad de hoy está marcado por un esfuerzo de desprenderse
de las diferencias, como se queda nuestro concepto fundamental, la
castración?
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La castración, que corresponde a los límites impuestos por la prohibi-
ción del incesto está siendo mitigada, suavizada, por el derecho univer-
sal al goze, al más gozar, resultante de una incapacidad a tolerar la frus-
tración.
Hacyendo todo igual, evitamos la envidia, pero también damos un n al
Ideal del yo. En nuestros 15 min. de fama somos los mejores y más exi-
tosos. Denitivamente el ideal del yo va cediendo su lugar al yo ideal.
Dios ciede espacio para Superman, sin super-yo.
Si Dios ha muerto, todo és permitido, como dijo el lósofo, si la ansie-
dad, vinculada con la castración, se elimina, entonces el incesto es ahora
una posibilidad a considerar , y la pedolia se convierte en otra forma
de amar. Cuando los partidarios de lo políticamente correcto ven en los
juegos infantiles formas de dominacion masculina o abuso, exigiendo
castigo, no estarian, por exagero y intensidad, deshaciendo las dife-
rencias entre el comportamento de um niño e del adulto, entre un acto
lúdico y un acto lúbrico ( acto lascivo)?
Modelos y actrices, con cuerpos cada dia más delgados y jovem, esta-
blecen un padrón de belleza distante del cuerpo de la mujer adulta, en
sus casi anorexia, se presentan como niñas, sin los caracteres sexuales
secundarios, lo que refuerza este patrón ideal en el varón
.El n de los límites en la sociedad, con el riesco del incesto y la no obli-
gación de enterrar a los muertos - más recientemente una exposición
artistica presentó cadaveres en posicion de movimiento – apunta para
el n de lo sagrado o del consagrado, leyes que em Antígona, Sófocles,
dice que estaría por encima de las leyes de los hombres, y expressa una
perversión general, donde el cuerpo deja de ser una representación, lle-
na de subjetividad, y se convierte en mera presentación.
La cultura y la civilización que se caracteriza por los interdito del incesto
y por enterrar a los muertos, pierden su marca de la humanidad y nos
lleva a algo que es más allá del malestar en la cultura.
Las patologias deste cuerpo desobjetalizado, que ya no es el objeto del
deseo y se convierte en objeto de necesidad, por lo tanto, de goze, crea
hombres y mujeres de “aparencia” .
(Un montón de miradas) Mucha aparencia y de poca sustancia.
La clínicas de estética prometen el ser plasticado, alienado de sí mis-
mo, en la obligación de cumplir con los dictames del discurso vazio del
goze. Entonces el hombre se esfuerza constantemente por ser algo que
no puede ser, algo sin sentido. El sexo se convierte en una forma de
evitar la intimidad.
Narcisismo de muerte, sin duda, por que no busca ni al outro semejante
a él, ni mismo Eco és capaz de dar placer, porque la verdad de su inves-
timiento és su cuerpo, reejo de si mismo, el água donde su imagen se
pierde. No necesita a nadie, de nada.
Trasciende el mero deseo, porque todo lo que quiere y desea esta en
sí mismo.
Su cuerpo es visto, por el, como una prisión, porque informa sobre el
paso del tiempo y los límites de la existencia.
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Tratando de evitar la verdad del principio de la realidad, busca el cam-
bio, sin dolor ni piedad, del cuerpo, que castiga con cirugía radicales,
hasta perder sus características humanas y se convierte, nalmente, en
una caricatura de sí mismo.