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INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 40 - 53
ISSN 2815-6994 (en linea)
Otra investigación es The Quality of Online Relationships (Cummings,
Butler & Kraut 2002 en Etchevers Goijberg 2005) que plantea que a las
relaciones on-line se les otorga menor valor que a las o-line, indepen-
dientemente que se haya comprobado a su vez, lo importantes que pue-
dan llegar a ser las relaciones interpersonales cultivadas en este medio.
La discusión está centrada en si estas relaciones complementan o sus-
tituyen a las de la vida real. Internet es el mayor espacio de encuentro
mundial y el ciberespacio es utilizado para establecer relaciones inter-
personales de una manera mucho más rápida y directa. Pero este medio
como ya expresamos, para muchos no es considerado como sustituto de
las relaciones interpersonales cara a cara, sino como una oportunidad
nueva y diferente de conocer gente, expresarse a sí mismo y determinar
qué se busca en una adecuada comunicación emocional, por los mismos
derroteros sólo que a anexando el factor tecnológico de Internet.
Quizás esta sea una nueva manera de lidiar culturalmente con las emo-
ciones, en la medida que el resguardo de las redes ha posibilitado el
despliegue de aspectos del self a través del anonimato.
La triple transformación que está logrando Internet, los dispositivos mó-
viles y las redes sociales puede considerarse como la emergencia de una
nueva individualidad interconectada. Se está construyendo un espacio
de sociabilidad conectada que recibe distintos nombres: tercer entorno,
sociedad red, cibersociedad (Álvarez JF, Bahlis Dos Santos N, Cope B,
Domínguez Figaredo D, Gil Ortega MC, Kalantzis M 2013).
El lograr que el espacio social logrado por la comunicación virtual, sea
también un espacio de soporte social facilitador y enriquecedor de las
relaciones humanas virtuales y reales más que una tecnología alienante
generadora de patologías, sigue siendo una preocupación sostenida en
este momento.
El vínculo en Psicoanálisis. Amor y Psicoterapia
La psicoterapia es un tipo particularmente complejo de relación de ayu-
da. Quien consulta, lo hace aquejado por algún síntoma o problema que
supone tiene alguna causación psicológica. El que el paciente sea capaz
de mostrar su dolor psíquico, y que el terapeuta sea capaz de acogerlo
empáticamente, y desde allí empezar su labor de ayuda psicológica, ha
sido desde siempre el punto de partida de toda psicoterapia.
Desde nuestra disciplina, y sosteniendo los presupuestos sobre la cura
enunciados por Freud (1913), armamos que es preciso amar para no
enfermar. En este sentido, la psicoterapia como instrumento de cura
tiene que posibilitar las oportunidades de transformación y cambio psí-
quico. Y el cambio tiene que ver con el aprendizaje, aún de algo tan difícil
y complejo como es el arte de amar.
La función del amor es generar crecimiento personal. La función de la
psicoterapia consiste en reparar y reconstruir las fallas del crecimiento
personal. Amor y psicoterapia, en este sentido, tienen la misma nalidad
o función: facilitar el crecimiento personal. En esto son complementa-
rios más que similares en cuanto a sus características como relaciones y
a su papel en la vida de la persona (Orlinsky, 2006).