130 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 130 - 142
ISSN 2815-6994 (en linea)
EL PSICOANÁLISIS
HUMANISTA Y ERICH FROMM.
Pablo Javier Varela Fregoso
Médico Cirujano egresado de la FES Iztacala UNAM,
con especialidad en Psiquiatría,
egresado de la Facultad de Medicina
de la Universidad Nacional Autónoma de México;
Psicoterapeuta; Maestría en Psicoanálisis
por el Instituto Mexicano de Psicoanálisis, A. C.
Profesor de asignatura en la Facultad de Medicina de la UNAM en la
materia de Introducción a la Salud Mental;
médico adscrito al servicio de Psiquiatría de la Consulta externa del
Hospital General Regional 72 del Instituto Mexicano del Seguro Social;
profesor, supervisor, analista didáctico
y Director del Instituto Mexicano de Psicoanálisis, A. C.
Correo electrónico pjvf@yahoo.com Ciudad de México.
Para citar este artículo / Para citar este artigo / To reference this article
Varela Fregoso P.J. (2014) EL PSICOANÁLISIS HUMANISTA Y ERICH FROMM.
Intercambio Psicoanalítico 2 (1),
Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC By 4.0)
131 / FLAPPSIP
Resumen
En este texto se hace una revisión general de la obra de Fromm, den-
tro del concepto que él desarrollo y que llamó psicoanálisis humanis-
ta. Se toman ideas de otros autores que conocieron y trataron a Erich
Fromm, así como también se revisan conceptos como el de libertad,
humanismo y naturaleza humana en la obra de Fromm. También se
comenta la inuencia que tuvo en la obra de Fromm Sigmund Freud,
Carlos Marx y el Budismo. Finalmente se mencionan cuáles fueron
algunos de sus aportes, de su trabajo en México, y sobre la técnica en
el Psicoanálisis Humanista.
Palabras Clave: Psicoanálisis Humanista, Humanismo, Libertad, Na-
turaleza Humana, Técnica.
Me parece que es de llamar la atención, todas las ideas que ha habido
alrededor de Fromm, y de sus aportaciones al psicoanálisis, desde las
apologistas, en las que se describe a un Fromm únicamente lleno de
virtudes, pasando por las visiones y descripciones más realistas y ob-
jetivas, según creo yo, hasta el otro extremo en el que se llega a caer
en lo fantasioso por una ignorancia total y no exenta de dolo, como
aquella de un psicoanalista neoyorquino “ortodoxo”, que según decía
había conocido a Fromm, y aseguraba que vivía en un palacio tallado en
piedra cerca de la ciudad de México; o aquel otro que decía que Fromm
se estaba volviendo loco poco a poco en la ciudad de México (Cortina y
Maccoby, 1996).
Ante toda esta gama de opiniones vertidas acerca de Fromm, vendría
la pregunta obligada acerca de quién fue realmente Fromm y cuál es la
obra que dejó.
La primer pregunta me parece que es muy difícil de contestar, ya que
tendríamos que agregar otra pregunta más, a qué Fromm nos referimos
y con relación a qué persona. Con lo anterior no quiero caer en un rela-
tivismo que no nos llevaría a nada, y en el que podrían caber toda una
serie de opiniones y especulaciones, pero me parece inevitable que para
entender y saber por qué existen opiniones tan diferentes es necesario
situarse ante quién las vierte y en qué momento.
La trayectoria de Fromm, a diferencia de otros psicoanalistas de su épo-
ca, no se inició en el ámbito médico o psiquiátrico, sino que fue uno de
los primeros psicoanalistas no médicos, y no sólo eso, sino que ade-
más había realizado estudios previos en el campo de la sociología (Funk,
1987), llegando a doctorarse a una edad temprana, fue miembro del
Institut fur Sozialforschung1, que daría lugar a la “Escuela de Francfort”,
de la cual fue un destacado miembro, aunque más tarde rompería con
ella y se separaría radicalmente.
EL PSICOANÁLISIS
HUMANISTA Y ERICH FROMM.
Pablo Javier Varela
Fregoso1
1 Médico Cirujano egresado
de la FES Iztacala UNAM, con
especialidad en Psiquiatría, egresado
de la Facultad de Medicina de la
Universidad Nacional Autónoma de
México; Psicoterapeuta; Maestría
en Psicoanálisis por el Instituto
Mexicano de Psicoanálisis, A. C.
Profesor de asignatura en la Facultad
de Medicina de la UNAM en la
materia de Introducción a la Salud
Mental; médico adscrito al servicio
de Psiquiatría de la Consulta externa
del Hospital General Regional 72
del Instituto Mexicano del Seguro
Social; profesor, supervisor, analista
didáctico y Director del Instituto
Mexicano de Psicoanálisis, A. C.
Correo electrónico pjvf@yahoo.com
Ciudad de México.
1 Instituto de Investigaciones Sociales.
132 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 130 - 142
ISSN 2815-6994 (en linea)
El hecho de no ser médico le valió en algunas ocasiones que no fuera
bien visto, e incluso esto tuvo que ver con su alejamiento de Karen Hor-
ney, (Spiegel, 1981).
Como Fromm mismo lo señala, la inuencia de Marx en su obra y en él
mismo fue de gran importancia, junto con la de Freud, aunque le da más
valor y considera de mayor alcance y más altura, al sistema teórico de
Marx, (Fromm, 1964).
Me parece que estos dos hechos, el que no haya sido médico, ni con una
formación previa en esa línea, y el que tuviera una base sociológica tan
vasta e importante, fue lo que le permitió tener otra visión del psicoaná-
lisis, y de esta manera pudo ampliarlo, al integrar una visión social, par-
tiendo del materialismo histórico, al sistema freudiano que se basaba
en un método mecanicista y con raíces, o por lo menos así lo pretendían
Freud y los freudianos, en lo biológico. Haciendo una analogía, me pare-
ce que Fromm vino a hacer con Freud, lo que hizo Marx con Hegel.
Además de lo anterior, Fromm creció en un ambiente sumamente reli-
gioso, lo que se deja ver a través de toda su obra, y como él mismo lo co-
menta (Ibid.), de los pasajes que más le impresionaron fueron aquellos
de Isaías, Amós y Oseas, en los que se plasma la esperanza de una paz
universal y del crecimiento y madurez del hombre, donde dejará atrás
los días de destrucción, por una época de armonía, lo que me parece se
deja ver no sólo en sus libros sino también en su actitud ante la vida, es
decir, me parece que Fromm no se limitó a ser un teórico, sino que como
lo escribió el Dr. Aniceto Aramoni, “a diferencia de Óscar Wilde, Fromm
si puso el genio en la vida como en la obra” (Millán y Gojman, 1981, pág.
80).
Sin embargo, Burston encuentra que algunos psicólogos describen a
Fromm como un teórico de campo (Burston, 1998) y lo critican por no
haber establecido una técnica propia, e incluso algunos no lo conside-
ran psicoanalista, y para aquellos que gustan de hacer clasicaciones lo
agrupan dentro de los “culturalistas”, señalando que daba demasiada
importancia a la cultura y a la sociedad, como fuerzas que actúan so-
bre el ser humano, soslayando las fuerzas biológicas, siendo que Fromm
mencionó explícitamente, que él era un continuador de Freud, y que
más que un “revisionista”, como lo llegaron a llamar, era alguien que
pretendía ampliar las ideas de Freud, y que no olvidaba la importancia
de lo biológico y del peso que tenía en la conformación de la personali-
dad del individuo, pero además resaltó la condición del ser humano de
vivir en grupo e interactuar con él, y que de forma dialéctica, uno inuye
sobre el otro simultáneamente. Como decía Marx con respecto de la
historia, “la historia hace al hombre, pero el hombre hace también la
historia”. Marx dene de la siguiente manera su método histórico:
133 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 130 - 142
ISSN 2815-6994 (en linea)
“El modo como los hombres producen sus medios de vida depende,
ante todo, de la naturaleza misma de los medios de vida con que se
encuentran y que se tratan de reproducir. Este modo de producción no
debe considerarse solamente en cuanto es la reproducción de la exis-
tencia física de los individuos. Es ya, más bien, un determinado modo de
la actividad de estos individuos, un determinado modo de manifestar su
vida, un determinado modo de vida de los mismos. Tal y como los indivi-
duos maniestan su vida, así son. Lo que son coincide, por consiguiente
con su producción, tanto con lo que produce como con el modo cómo
producen. Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condicio-
nes materiales de su producción” (Marx y Engels, 1958, pág. 19, citado
por Fromm, 1978, pág. 22)
Es aquí donde se da una ruptura epistemológica, ya que se rompe con
la visión “natural” de la historia, como en el caso de los animales, que
solamente pueden vivir una historia determinada instintivamente, sin
posibilidades de trascenderla, y en cambio el hombre adquiere concien-
cia de su existencia y así la posibilidad de trascenderse a sí mismo, y deja
de tener una historia “natural”, para adquirir una “historia humana”2.
Considero importante llamar la atención sobre el trabajo de campo que
realizó Fromm, primero en Alemania, antes de emigrar a América, y pos-
teriormente en nuestro país, lo que algunos autores pasan por alto o no
le dan la importancia que merece, de acuerdo a Burston, ya que es ahí
donde se puede observar la aplicación directa de las ideas teóricas de
Fromm. Asimismo me parece que no se puede olvidar ni pasar por alto,
la experiencia clínica de Fromm, que acumuló a lo largo de muchos años
de trabajo directo con pacientes, y en su trabajo como supervisor clíni-
co, lo que hace ver que sus ideas estaban basadas en una observación
directa del ser humano.
Por otra parte las ideas de Fromm sobre el psicoanálisis y Marx, no fue-
ron aceptadas entre sus antiguos compañeros de la Escuela de Franc-
fort, habiendo tenido alguna confrontación con Marcuse, y Adorno, que
lo acusaron de revisionista. Otros “marxistas” lo llegaron a llamar “social
demócrata”, con una intención peyorativa (Cortina y Maccoby, 1996).
La relación de Fromm con otros pensadores y psicólogos, llegó a ser
difícil, por varias razones, entre las que destacaron el desconocimiento
de su obra por otros autores, que solamente conocían una parte de su
trabajo, y por lo mismo tenían una visón sesgada o parcial, acentuado a
su vez por la aparente facilidad con la que se puede leer a Fromm, sien-
do que la sencillez del lenguaje no implica que su obra sea supercial.
Es claro que no utilizaba un lenguaje rebuscado o lleno de tecnicismos,
2 Para una exposición más amplia de lo
anterior, se puede consultar el libro: EL
HUMANISMO DE MARX. Mondolfo, Rodolfo,
Fondo de Cultura Económica, México. 1973.
134 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 130 - 142
ISSN 2815-6994 (en linea)
pero precisamente es ésta una de las mayores virtudes de Fromm, lo-
grar expresar con claridad y sencillez conceptos tan profundos como la
libertad, el amor, la enajenación, el poder, etc. Esto pudiera dar la falsa
impresión de que Fromm “es fácil”, cuando en realidad es mucho más
profundo de lo que pareciera en una primera intención, y por lo mismo
requiere de una reexión más atenta y detenida de sus ideas, que me
parece que en ocasiones están muy condensadas.
En otras ocasiones, tal vez por la poca capacidad o conocimiento en
áreas como la sociología, el marxismo, la historia, la antropología, la éti-
ca, etc., por parte de psicólogos y psiquiatras, no eran capaces entonces
de ver con la misma profundidad y alcance que Fromm. En este último
sentido, Reich fue uno de los primeros analistas interesados en relacio-
nar al marxismo con el psicoanálisis, pero de acuerdo a Fromm, el co-
nocimiento que este tenía de Marx era limitado y pensaba que Reich no
llegó a entender a Marx completamente (Burston, 1998).
En la obra y en el pensamiento de Fromm, se dejan ver aspectos “exis-
tenciales”, pero que las corrientes psicológicas que llevan esa línea no
fueron capaces de entender o aceptar en toda su magnitud, más por
situaciones “políticas”, que por verdaderas razones dentro de un ámbito
losóco en el que se hubiera podido intercambiar un diálogo fructífero,
como pareciera ser el caso de Rollo May, que fue analizado por Fromm
(Ibid).
Paradójicamente Fromm fue más aceptado fuera del campo del psicoa-
nálisis, llegó a crecer en popularidad, y sus trabajos tuvieron mayor pe-
netración en auditorios no especializados en los Estados Unidos, lo que
de acuerdo a Burston le valió el enojo y envidia de sus antiguos compa-
ñeros de la Escuela de Fránckfort (Ibid).
Tengo la impresión de que Fromm siempre fue una persona inquieta,
que como él mismo escribió, estaba poseído por la convicción de que
de “todo hay que dudar” (Fromm, 1964), pero no por la duda estéril del
que no cree en nada, sino por la duda acompañada de la fé en algo, en el
hombre, en los escritos proféticos, en su trabajo, en lo que él observaba
y descubría.
Su actitud no podía ser la de alguien que simplemente observa, no ac-
túa, y no se compromete, sino la de alguien que estaba siempre activo,
y con una posición crítica, lo que le valió no pocas enemistades, y que lo
intentaran mantener al margen, del psicoanálisis “ocial”, en el que lo
quisieron ignorar por completo, y que sólo después de que murió, y ya
no lo percibieron como una amenaza, empezaron a tomarlo en cuen-
ta, y no sólo eso, sino también a sacar provecho económico de su obra
(Cortina y Maccoby, 1996).
135 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 130 - 142
ISSN 2815-6994 (en linea)
Me parece que Fromm no se sentía a gusto en ninguna parte y con na-
die, si esto implicaba permanecer pasivo. Por lo que dejan ver las perso-
nas que lo trataron y escribieron acerca de él, nunca permanecía quieto,
siempre había en él una actitud de “empujar” a los demás, de “sacarles”
lo que tenían por dentro, de no dejarlos descansar, lo que tal vez para
algunos podía resultar difícil y de mucha presión, al grado que también
lo llegan a describir como una persona de trato difícil, exigente, llegan-
do a la meticulosidad, como lo describe Chrzanowski, con relación a la
organización del Foro Internacional de Psicoanálisis en la ciudad de Mé-
xico en 1969, cuando exigía se le dijera el número exacto de asistentes a
dicho evento (Chrzanowski, 1997). Esta descripción de Fromm contrasta
con la ofrecida por otras personas que tuvieron una relación estrecha
con él.
Clara Thomson (Burston, 1998), menciona que Fromm estaba de acuer-
do con Freud en que el analista debía estar exento de cualquier ten-
dencia que condenara o juzgara al paciente, pero también dice ella, que
aunque estaba segura de que Fromm siempre estuvo lejos de cualquier
actitud moralista hacia los pacientes, en este punto es fácil llegar a res-
balarse, y que algunas personas particularmente han mal entendido
esta situación, perdiendo de esta manera la objetividad. Fromm comen-
ta que un requisito para poder mantener una actitud objetiva es no de-
sear “nada” del paciente, en el sentido de no tener en mente una idea
preconcebida de lo que se debe obtener con un paciente determinado
(Fromm, 1964).
Considero que este ha sido uno de los temas en que se ha mal inter-
pretado, no sé si con cierto dolo, a lo que Fromm llama una actitud de
observador participante, en la que él, según como lo entiendo, quie-
re dar a entender que se debe participar activamente en el proceso y
tratamiento de una persona determinada, sin que ello implique que el
analista dena previamente una meta de lo que debe ser y hacer el pa-
ciente. Me parece que es un error al que se llega a incurrir, claro esta
que como una iatrogenia, con cierta frecuencia por psicoterapeutas y
analistas “frommianos” y no “frommianos”.
Haciendo un intento por seguir la obra de Fromm, creo que uno de los
aportes más importantes al psicoanálisis, es la integración de un enfo-
que ético de la situación humana, y que por lo tanto debe ser considera-
do en el abordaje de los pacientes.
En este sentido por ejemplo, Fromm hace una crítica a la idea de Freud
acerca del complejo de Edipo, cuando comenta que la atracción sexual
del niño hacia la madre, es un fenómeno secundario y no primario como
lo pensaba Freud, en el que el núcleo del conicto es con la autoridad,
asunto que se mantiene siempre presente en la obra de Fromm, al se-
ñalar que el hombre debe tomar una responsabilidad ante sí mismo
136 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 130 - 142
ISSN 2815-6994 (en linea)
y convertirse en su propia autoridad, lo cual no puede ser de manera
anárquica, ya que existen pautas y principios compartidos por todos los
seres humanos, que están condensados en el concepto de naturaleza
humana, que van más allá de normas morales que son vigentes sólo
en un momento y situación históricamente determinadas, y que por lo
tanto variarán de un grupo social a otro, y de una época a otra, como es
el caso de la homosexualidad, que puede ser aceptada y tolerada en la
Grecia clásica, o rechazada y perseguida en la época victoriana, sobre
la base de determinados principios morales vigentes para esos grupos
sociales.
De esta manera, de acuerdo a como lo entiendo, Fromm incorpora el
aspecto ético, es decir las normas y principios que se pueden aplicar de
manera universal, de forma independiente a una época determinada,
como sería el principio de no matar, porque en sí mismo este acto va
en contra del desarrollo y crecimiento del ser humano, aquello que va
contra la naturaleza humana, que dene el marco de orientación y refe-
rencia para decir qué es bueno y qué es malo para el ser humano.
En su libro de El Miedo a la Libertad, Fromm expone, el desarrollo de la
responsabilidad del hombre occidental ante sí mismo, partiendo de un
estado de sumisión total ante una autoridad externa representada por
dios, la iglesia, el rey, en la que el hombre se encuentra en un estado de
indiferenciación y de pertenencia al grupo, donde los roles y lo que se
espera de cada cual, estaba perfectamente delimitado. Esta armonía se
rompe, con el surgimiento de cambios en el orden social y económico,
como consecuencia de la transformación de los medios de producción
y de la ideología imperante hasta entonces, con lo que la iglesia Católi-
ca pierde su hegemonía, y aparecen otras alternativas como el protes-
tantismo, con Lutero y Calvino entre otros, que se adecuaban mejor a
los nuevos sistemas económicos y sociales, dando lugar al individuo. Se
gana la libertad pero se pierde la seguridad que ofrecía la pertenencia
al grupo, lo que a su vez obligó al individuo a buscar un nuevo lugar en
el orden social, con la posibilidad de armarse o tratar de ligarse a un
grupo que le diera identidad, como sucede en el fenómeno del sadismo
masoquismo, en el que se busca la pertenencia e identicación con otro
a través de la sumisión, o posesión y control de una persona.
Como consecuencia de lo anterior el individuo adquiere una responsa-
bilidad ante sí mismo, y esto implica la posibilidad de decidir, base de la
libertad, es decir, estar en posibilidades de tomar una u otra alternativa,
lo que tiene un contenido Ético, entendiendo a la ética como “la ciencia
del deber ser”, pero no un deber impuesto y dado desde lo exterior, o
por lineamientos y principios determinados por agentes externos y aje-
nos, y que por lo mismo anularían la posibilidad nuevamente de poder
decidir. Una alternativa es tomar esta responsabilidad y otra es la de
renunciar a la misma y por ende a la libertad.
137 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 130 - 142
ISSN 2815-6994 (en linea)
El hombre al nacer depende completamente de otros para poder sobre-
vivir, ya que su dotación biológica no es suciente por misma, como en
otros seres vivos de escalas logenéticas inferiores, que inmediatamen-
te después de nacer se valen por sí mismos. Esto le obliga al ser humano
estar más tiempo en contacto con sus padres o con quien ejerza tales
funciones, para poder aprender y asimilar las habilidades y cultura para
sobrevivir y valerse por sí mismo.
Con base en lo biológico, se esperaría que el individuo se desarrolle ha-
cia la madurez, lo que implica la capacidad de valerse por sí mismo y
de llegar a ser independiente. Dentro de lo anterior Fromm explica dos
procesos, que son el de asimilación y el de socialización.
El primero se reere, a la manera en que cada cual asimila e introyecta el
mundo, dependiendo del tipo y calidad de las relaciones objetales tem-
pranas que mantuvo. En el segundo caso, me parece, es la forma en que
el individuo se proyecta hacia afuera, y el tipo de relaciones de objeto
que establece. De acuerdo a este modelo que plantea Fromm en su libro
de Ética y Psicoanálisis, se puede apreciar el contenido socio-económico,
en la descripción de las diferentes orientaciones del carácter, al utilizar
términos y descripciones semejantes a las utilizadas para explicar los
modos de producción, como el explotador, el acumulativo, el mercanti-
lista, en el aspecto negativo y el productivo en el aspecto positivo.
Fromm también incorpora su modelo a los conceptos freudianos del ins-
tinto de muerte y al Eros, ampliándolos y dándoles mayor profundidad
y alcance, ya que no los limita al concepto freudiano de la libido y las
pulsiones agresivas, sino que los presenta como actitudes ante la vida
y como formas tanto de asimilar como de socializarse con el mundo,
que no sólo están determinadas por fuerzas biológicas, sino también
por fuerzas sociales, que a su vez están determinadas por los medios de
producción en los que se desenvuelve el individuo.
Por lo anterior, al utilizar Fromm algunos términos y un modelo que in-
corpora aspectos sociales y económicos, sin recurrir al lenguaje “psi-
coanalítico”, aunado a su claridad y sencillez, y a su actitud crítica, hizo
que el psicoanálisis “ocial” lo viera con desconanza y no lo tomara en
cuenta, ya que esto implicaba además una crítica a un sistema que se
estaba burocratizando, y convirtiéndose en una especie de secta.
En su libro de Psicoanálisis de la Sociedad Contemporánea, Fromm ex-
pone una de sus aportaciones más importantes, que es la ampliación
de los conceptos freudianos de inconsciente y represión, al ámbito de lo
social, al mencionar que lo que también se llega a reprimir puede estar
condicionado por los valores y principios propuestos por el grupo social
en el que se encuentra el individuo, lo que en un momento dado podría
producir síntomas “neuróticos”, en alguien que no comparta dichos va-
lores, y que a su vez estos valores podrían estar en contra del desarrollo
138 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 130 - 142
ISSN 2815-6994 (en linea)
y crecimiento pleno de la persona, lo que da lugar a la posibilidad de una
sociedad enferma, es decir un grupo en el que determinados valores
que se consideran como metas a alcanzar, sean medios para evitar el
crecimiento, el desarrollo, o el enfrentar la responsabilidad, y de nuevo
el aspecto ético de la conducta y la forma de vivir. En otras palabras, un
grupo podría en un momento, estar dirigiéndose a su propia destruc-
ción, sin tener conciencia de esto, y algunos de sus miembros podrían
reprimir, en función de los objetivos del grupo, tendencias opuestas y
así generar síntomas neuróticos, a pesar de tener “satisfechas” todas
sus necesidades.
Lo anterior podría ser uno de los aspectos del sistema teórico de Fromm,
que haya encontrado más resistencia, sobre todo dentro del estilo de
vida estadounidense, y occidental en general, sistema que ha llegado
a satisfacer muchas necesidades, y además logrado un nivel de “abun-
dancia”, pero que a pesar de esto no ha logrado que desaparezcan pro-
blemas como el suicidio, el alcoholismo, la farmacodependencia en lo
general, la pornografía, la enajenación, y un sentimiento de vacío dentro
de la “abundancia”.
En el sistema de Fromm, y creo que esto implica aspectos de técnica, es
muy importante lo que él llama la posibilidad de hacer un contacto con
el paciente de “centro a centro”, de “brincar dentro del inconsciente” del
paciente, que son conceptos que rebasan la simple empatía, sin que por
esto la soslaye.
Tal vez por esto Fromm encontró en el budismo Zen, un sistema que se
acercaba en gran medida a su concepto del psicoanálisis y de la manera
de ejercerlo, no únicamente por los aspectos de intuición, de poder “ver
desde dentro”, que se encuentran en el budismo, sino también por el
hecho de que no existe un dios, en el sentido judeocristiano, que da las
normas y preceptos a seguir, sino que de nuevo la responsabilidad ante
sí mismo es un asunto de cada cual.
Otra preocupación que observo en Fromm, fue la de dar una imagen
distinta de Marx, ante occidente, y principalmente en los Estados Uni-
dos, donde existía y sigue existiendo una imagen muy distorsionada del
comunismo y de Marx, y por eso en su traducción de los Manuscritos
Económico Filosócos, incluye una breve biografía de Marx, acompaña-
dos de los propios comentarios de Fromm. Tal vez su propósito no era
únicamente cambiar la imagen que se pudiera tener de Marx y su sis-
tema teórico, sino también poder aclarar y difundir su propio sistema
teórico y conceptos vertidos en sus libros anteriores.
El trato que Fromm le da a Marx, con respecto a Freud, creo que no es
igual, ya que con el primero es menos crítico, e incluso, según Burston,
lo llega a tratar como héroe (Cortina y Maccoby, 1996), y con Freud es
mucho más severo en sus críticas. A pesar de lo anterior, Fromm se con-
sideró más cercano a Freud que muchos otros analistas postfreudianos,
y así lo reconocen autores cercanos a él, situación en la cual me parece,
es donde han existido más malos entendidos, pienso que con frecuencia
por lecturas superciales de la obra de Fromm, o incluso por personas
139 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 130 - 142
ISSN 2815-6994 (en linea)
que sin haberlo leído, sostienen que Fromm trató de crear una teoría al-
ternativa, más que una continuación de la obra de Freud. En este punto
considero que cualquiera que haya leído con atención a Fromm se dará
cuenta de que esto no es verdad, aunque me parece que en ocasiones
Fromm no es muy claro, o no se extiende lo suciente en las críticas que
le llega a hacer a Freud, y me da la impresión de que es muy rígido, e
injusto con aspectos personales de su vida.
Como Fromm mismo lo comenta, a pesar de que él se denía particu-
larmente como psicoanalista, y la mayor parte de su obra se ocupa del
psicoanálisis, consideraba de mayor profundidad la obra de Marx, y se
deja traslucir en toda su obra. Tal vez en su libro “Más allá de las Cade-
nas de la Ilusión”, es donde se pueda ver mejor la fusión de los sistemas
teóricos de Marx y Freud en el pensamiento de Fromm, y donde se vuel-
ve a plantear los conceptos de una sociedad enferma, de lo inconsciente
social, y de lo que se reprime por instancia de lo socialmente modelado
y aceptado.
Se pudiera pensar que Fromm es ingenuo y utópico, sin embargo en su
libro “El Corazón del Hombre”, creo que deja bastante claro, que él sabía
y tenía una conciencia clara de la capacidad destructiva del ser humano,
y que nunca lo soslayó, como también se deja ver de una manera bien
sistematizada, documentada, y apoyada tanto en lo biológico como en lo
psicológico, en su libro “Anatomía de la Destructividad Humana”. Fromm
vivió muy de cerca la capacidad destructiva del hombre, con el nazismo,
un fantasma que me parece que lo persiguió siempre, y que puede verse
en varios de sus libros, de una manera totalmente comprensible y jus-
ticada. Pero precisamente esto es lo que hace admirable la actitud de
Fromm, que lejos de haberse quebrantado, tomó una posición distinta
y conservó la fé en el hombre y en su capacidad de ser perfectible, y de
que puede desarrollar sus posibilidades biofílicas, presentes en todo ser
humano, y susceptibles a ser desplegadas, aunque sin perder de vista
que también existen fuerzas que actúan en un sentido opuesto. Tal vez
el psicoanálisis sea esto, un método a través del cual se pretende desa-
rrollar lo mejor de cada cual a pesar de todos los aspectos negativos que
también tenemos.
En su libro “Y seréis como dioses”, es donde se expresa esta idea, según
lo entiendo yo, ya que aunque siempre existen aspectos negativos, per-
manece la esperanza de poder desarrollar los aspectos positivos, y la
posibilidad de ser mejores. Es también en este libro en el que se puede
dejar ver, la inuencia de la tradición judía en la que él creció, y donde se
reeja, por la selección de los textos que hace, la capacidad del hombre
de autoarmarse ante dios, y de lograr una mayor independencia. Sin
embargo en ocasiones, siento que trata de justicar y hasta racionalizar
algunos aspectos narcisistas de los judíos como grupo.
140 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 130 - 142
ISSN 2815-6994 (en linea)
Para Fromm, según deduzco, el concepto de naturaleza humana es de
suma importancia dentro de su sistema de pensamiento, ya que es en
este aspecto en el que se sostiene el carácter ético del ser humano, y
que sirve como punto de referencia para determinar qué es bueno y
qué es malo para el hombre. Asimismo esto es lo que le da la cualidad
de un “Psicoanálisis Humanista”, si tomamos al humanismo, como una
corriente losóca en el que el ser humano es el centro de todo, la me-
dida de todas las cosas. Como Fromm lo dene, una losofía que se
caracteriza por:
“la fé en el hombre, en sus posibilidades de desenvolvimiento, para po-
der llegar a etapas más elevadas; en la unidad de la raza humana; en la
tolerancia y la paz y en la razón y el amor como fuerzas que permiten al
hombre realizarse a sí mismo, y convertirse en lo que puede ser” (Reyes,
1989).
Utilizando las palabras mismas de Fromm, considero que él fue un pro-
feta en muchos sentidos, él lo dene de esta manera: “Aquellos que
anuncian ideas, no necesariamente nuevas, y al mismo tiempo las viven,
pueden ser llamados profetas” (Ibid). Me parece que exactamente así
le sucedió a Fromm, anunció ideas, y efectivamente, muchas de ellas
no del todo nuevas, que ahora se están constatando, como la caída del
totalitarismo soviético, el incremento en muchos problemas de salud
mental, como la farmacodependencia, la pornografía, el anonimato e
impersonalidad del poder que nos gobierna, etc. Es de llamar la aten-
ción que algunas de las ideas expresadas por Fromm, en otro lenguaje
tal vez, ahora son retomadas o “redescubiertas” por otras escuelas psi-
coanalíticas o de otras áreas del pensamiento humano, pretendiendo
ser originales.
Otra cuestión es porqué Fromm permaneció en México tantos años y
fundó un Instituto de Psicoanálisis. Se ha mencionado que la razón por
la que llegó a nuestro país, fue la enfermedad de su esposa, que bus-
cando un clima más benigno y las propiedades curativas de las aguas
termales de San Juan Purúa, se estableció por un tiempo en México, y
que por esta circunstancia se contactó con él el Dr. Jorge Derbez, para
pedirle e invitarle a que impartiera sus enseñanzas en nuestro país, si-
tuación que relata el Dr. Jorge Derbez con más detalle en el libro “Erich
Fromm y el Psicoanálisis Humanista”. Pero una inquietud que puede
surgir es porque decidió quedarse, qué fue lo que encontró en nuestro
país. Sin querer ser redundante, como ya lo explica el Dr. Derbez en el
libro mencionado, en ese entonces en México había una época de esta-
bilidad económica, de crecimiento, de institucionalización y socialización
de la medicina, que por cierto era una disciplina que en aquel entonces
ocupaba un lugar relevante en nuestro país, cuando la Facultad de Me-
dicina de la Universidad Nacional Autónoma de México era reconocida
internacionalmente. Sin duda estos factores inuyeron positivamente
para que Fromm se quedara, pero tal vez hubo algo más.
141 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 130 - 142
ISSN 2815-6994 (en linea)
Fromm llegó a América huyendo de un sistema totalitario, autoritario y
perseguidor de los judíos, como era el nazismo, y ya habían emigrado
otros analistas europeos al igual que él, a los Estados Unidos, donde, ya
estaba consolidado, o por lo menos en vías de hacerlo, el psicoanálisis
freudiano. En cambio nuestro país era un campo más virgen y menos es-
quematizado en cuanto al psicoanálisis se reere, pero con un gran po-
tencial en muchos sentidos, incluyendo el clima político, ya que siendo
Fromm afín a Marx, y que en la década de los cincuenta, en los Estados
Unidos se dio una “cacería de brujas” de todo aquello que les parecía
que tenía un tono comunista, en México podía encontrar un lugar más
propicio para desarrollar sus ideas, y tal vez también un auditorio más
receptivo. Claro, me parece que es obligado comentar, que no sólo los
factores anteriores harían que Fromm permaneciera en México, ya que
daría la impresión de que sólo fuera por su interés personal, sino que
también hubo una respuesta de los que eran en ese entonces sus discí-
pulos, y que supieron mantener viva la llama que les había transmitido
Fromm. Si hubiera sido de otra manera, por las características mismas
de Fromm, hubiera partido para buscar otro lugar más propicio.
Finalmente, queda pendiente el asunto acerca de que si Fromm no cum-
plió la promesa de escribir un texto sobre técnica. Efectivamente, hasta
donde sé no escribió un libro dirigido especialmente para desarrollar
aspectos de la técnica psicoanalítica, aunque si dictó seminarios en re-
petidas ocasiones sobre aspectos de la técnica. Tampoco Freud fue muy
extenso al respecto, (Etchegoyen, 1986), y creo que nadie se podría atre-
ver a decir que no hay una técnica psicoanalítica en la obra de Freud. De
la misma manera a lo largo de la obra de Fromm, me parece que se pue-
den estructurar aspectos de una técnica, y que si bien Fromm no preten-
día “crear” una teoría diferente a la de Freud, sino más bien ampliarla, sí
introduce cambios en la técnica, como el hecho de usar o no el diván,
situación particularmente escabrosa para algunos analistas, que a partir
de ahí, intentan denir si es “psicoanálisis” o no lo que se esta haciendo.
No es el objetivo de este ensayo discutir este punto, pero sí me parece
que esto evidencia más bien la rigidez de algunos autores poco imagi-
nativos y si muy dogmáticos, que se pierden más en lo accesorio que en
la esencia, y que me recuerda aquellas discusiones medievales acerca
de que si Adán tenía ombligo o no, o que cuál era el sexo de los ángeles.
Para terminar diré que, que si se pudiera intentar resumir la obra de
Fromm en una frase, podría ser aquella sentencia de San Juan que dice
“y la verdad os hará libres”.
142 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 130 - 142
ISSN 2815-6994 (en linea)
Bibliografía
Burston, D. (1998). Fromm’s reception among Psychologist and Psychiatrist. Nueva York. The
International Erich Fromm Society.
Chrzanowski, G. (1997). Erich Fromm’s escape from Sigmund Freud. An introduction to escape
from freedom. Nueva York.
Cortina, M. y Maccoby, M. (1996) A prophetic analyst. New Jersey: Jason Aranson Inc.
Etchegoyen, H. (1986). Los fundamentos de la técnica psicoanalítica. Buenos Aires: Amorrortu
editores.
Fromm E. (1978). Marx y su concepto del hombre. México: Fondo de Cultura Económica.
Fromm, E. (1964). Más allá de las cadenas de la ilusión. México: Herrero Hermanos.
Funk, R. (1987). Fromm vida y obra. Buenos Aires: Paidós.
Millán, S. Gojman S. comps. (1981). Erich Fromm y el psicoanálisis humanista. México: Siglo XXI
editores.
Reyes, A. (1989). “Orígenes del pensamiento de Fromm. Memorias del Primer Congreso
Nacional de Psicoanálisis Humanista”. Instituto Mexicano de Psicoanálisis, Facultad de
Medicina, Universidad Nacional Autónoma de México.
Spiegel, R. “Tribute on Erich Fromm”. Contemporary Psychoanalysis. Nueva York. 1981. pp.
437-441.