172 / FLAPPSIP
CONCURSO
173 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 173 - 178
ISSN 2815-6994 (en linea)
SIMBOLIZACIÓN Y FENÓMENOS
TRANSICIONALES.
SOBRE EL DESEO Y LA INDIGNACIÓN
POSMODERNA
Felipe Pardo
Bachiller y licenciado en psicología clínica por la Ponticia
Universidad Católica del Perú.
Psicoterapeuta psicoanalítico en formación en el CPPL.
Para citar este artículo / Para citar este artigo / To reference this article
Pardo F. (2014) SIMBOLIZACIÓN Y FENÓMENOS TRANSICIONALES.
SOBRE EL DESEO Y LA INDIGNACIÓN POSMODERNA
Intercambio Psicoanalítico 2 (1),
Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC By 4.0)
174 / FLAPPSIP
“Con la instantaneidad de la información,
ya no queda tiempo para la historia”
(Jean Baudrillard)
Resumen
El presente ensayo busca articular el posible impacto de las prácticas
y discursos posmodernos con una comprensión metapsicológica de la
cualidad del deseo y de las operaciones utilizadas para acceder a él. La
tecnología y lo virtual se presentan frente al sujeto con contenidos en
múltiples formatos, una cantidad ilimitada de información y vías de
acceso permanentes. De esta manera, se da una interacción cualitati-
vamente distinta entre el sujeto y la realidad, lo cual exige repensar los
procesos de formación del aparato psíquico. Winnicott describe los fe-
nómenos transicionales como un campo intermedio entre la realidad
interior y exterior, el cual surge de la realización del infante de estar
separado de la madre, para permitirle encontrar vías de satisfacción
propias.
Si bien estos fenómenos ocurren en la infancia, también persisten a lo
largo de la adultez, aliviando la tensión de los deseos insatisfechos en
la realidad. Este recurso parece haberse adecuado casi naturalmente
a las lógicas de la comunicación posmoderna, propiciando la aparición
de un espacio transicional, ya no fomentado por el individuo sino, más
bien, exigido por el entorno. Esta nueva conguración plantea una
forma distinta en la que el sujeto incorpora las experiencias de satis-
facción. Conceptos como deseo, indignación y simbolización son ana-
lizados a la luz de las exigencias y demandas de un nuevo escenario
cultural.
Palabras clave: Fenómenos transicionales, virtualidad, simbolización,
deseo.
El concepto de posmodernidad ha sido abarcado desde múltiples y varia-
das posturas. La fuerza para redenir problemas en diversos campos del
conocimiento da cuenta de la amplitud y versatilidad de su signicado. De
manera más especíca, la teoría posmoderna se ha vinculado con el psicoa-
nálisis, pero en la mayoría de casos, de manera secundaria. Autores como
Foucault, Deleuze o Zizek hacen uso de elementos psicoanalíticos que sirven
como herramientas para la elaboración de sus propuestas enfocadas en la
losofía y el análisis social.
Hay aún una brecha entre las lógicas posmodernas que atraviesan la socie-
dad contemporánea y un análisis profundo del desarrollo psicológico, en
términos de la estructuración del sujeto y de la formación del deseo. Queda
un vacío en la comprensión de las formas en que las distintas instancias
psíquicas se comportan frente a una realidad que exige nuevos formatos y
reglas de interacción.
SIMBOLIZACIÓN Y FENÓMENOS TRANSICIONALES.
SOBRE EL DESEO Y LA
INDIGNACIÓN POSMODERNA
Felipe Pardo1
1 Bachiller y licenciado en psicología
clínica por la Ponticia Universidad
Católica del Perú. Psicoterapeuta
psicoanalítico en formación en el
CPPL.
175 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 173 - 178
ISSN 2815-6994 (en linea)
Este ensayo se centra en esbozar el posible impacto de las prácticas y los dis-
cursos posmodernos en la cualidad del deseo, en las operaciones utilizadas
para acceder a él y los nuevos formatos de la indignación. Para lograr este
objetivo haré una breve revisión de las lógicas posmodernas que podrían
tener relevancia en el devenir del sujeto. Esta introducción permitirá servir
como base para describir las posibles modicaciones del desarrollo psíquico
en la posmodernidad, e introducir una metapsicología que permita explicar
dichos fenómenos.
Lyotard (1998) denió la era posmoderna como un tiempo de incredulidad
hacia las meta-narrativas. Bajo esta lógica, Foucault devela la existencia de
discursos encubiertos que atravesaban la organización de la sociedad. Dis-
cursos relacionados con las múltiples formas de poder ejercido a la luz del
conocimiento ocial (Foucault 1980), así como de los mecanismos utilizados
en la ejecución de dicho poder como el control y la vigilancia (Foucault 2004).
En este nuevo escenario emerge la sociedad posmoderna, una sociedad
cuyos objetivos se encuentran regidos por la libertad y la pluralidad como
valores centrales y legítimos (Lipovetsky 2000), y donde la instantaneidad de
las comunicaciones da un nuevo giro a los mecanismos de poder y vigilancia
en un mundo globalizado (Virilio 1999).
Para explicar el sujeto emergente de los discursos posmodernos, Deleuze y
Guattari (1993) introducen el concepto de devenir, centrándose en el acon-
tecimiento, en aquello que sucede en la interacción. De esta manera, el suje-
to se ve anclado a su predicado, siendo lo relacional lo que lo delimita. Dicho
de otro modo, el sujeto existe denido por la operación que realiza para
acceder al mundo.
En la misma línea, McLuhan (1964) reere que el medio es el mensaje, ar-
gumentando que, más allá de la nalidad del uso de los contenidos, es el
formato sobre el cual se despliega el uso, lo que transmite un mensaje en sí
mismo. Es el medio el que moldea y controla las formas en las que el ser hu-
mano se relaciona y actúa. En este sentido, lo que ofrece la era posmoderna
respecto de los medios por los que atraviesan los mensajes es la revolución
de las telecomunicaciones, caracterizada por la instantaneidad e interconec-
tividad de la información.
Al mismo tiempo, los contenidos a los que dichos medios de comunicación
permiten acceder son de múltiples y variados formatos. Internet, como el
máximo exponente comunicacional de la posmodernidad, permite el acceso
casi ilimitado al mundo de lo virtual. Sin embargo, esta conexión requiere un
instrumento que cumpla también con los rigores del discurso posmoderno.
El nexo entre el mundo virtual ofrecido por internet y el individuo se da,
entonces, mediante una supercie —la pantalla— que permite el acceso ya
no al mundo de lo real sino al mundo de lo virtual, es decir, de la posibili-
dad. Una supercie que deja de ser una herramienta y se convierte en una
extensión del yo, que interconecta de manera instantánea y que establece
lógicas de operaciones mentales con las que se tiene que funcionar. De esta
manera, se privilegian el acceso y manipulación de contenidos mediante la
pantalla, relegando la permanencia y elaboración de representaciones me-
diante la psiquis.
176 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 173 - 178
ISSN 2815-6994 (en linea)
Bajo este dinámico escenario, los discursos posmodernos que cobran re-
levancia en el desarrollo psíquico estarían relacionados con características
como los contenidos en múltiples formatos, una velocidad de conexión ins-
tantánea, una cantidad ilimitada de información y vías de acceso permanen-
tes.
Estas nuevas cualidades de la relación entre el sujeto y el mundo exigen
repensar los procesos de formación psíquica y la metapsicología que los
sustenta. Freud (1933 [1932]) explica que el yo se forma a partir de la modi-
cación de una parte del ello, debido a la proximidad con el mundo externo.
Sin embargo, este inujo se hace de manera gradual, y mientras el principio
de realidad se termina de sedimentar, aparece un espacio intermedio —o
transicional— entre la diada con la madre y la introducción a la sociedad.
Según Winnicott (1972), los fenómenos transicionales surgen de la realiza-
ción del infante de estar separado de la madre, enfrentándolo a una des-
ilusión e introduciéndolo en una estructura nueva de angustia. Este hecho,
lleva al niño a desarrollar un campo intermedio entre la realidad interior y
exterior, que le permita encontrar vías de satisfacción propia, en ausencia de
la madre. En este sentido, se pasa de un dominio omnipotente a un dominio
por manipulación.
Si bien estos fenómenos ocurren en la infancia, no son exclusivos de ella, ya
que persisten durante toda la vida, aliviando la tensión de los deseos insa-
tisfechos en la realidad. Este recurso parece haberse adecuado casi natural-
mente a las lógicas comunicacionales posmodernas. Postulo que lo virtual,
como posibilidad, ofrece un funcionamiento similar al espacio transicional,
ya no fomentado por el individuo, sino más bien, exigido por el entorno.
En este sentido, la cultura posmoderna esboza formas particulares de de-
seo que implican a su vez maneras especícas de acceder a él. Silva y Lirio
(2005) explican que la primacía de la imagen como representante ideológico
del capitalismo, plantea de manera encubierta el imperativo del goce como
devenir de la sociedad del consumo. En vez de emplear la energía libidinal
insatisfecha en el trabajo de la sublimación, esta se desvía y se descarga –li-
gera pero constantemente– mediante el placer del consumo.
Desde una perspectiva dinámica, Zizek (1999) establece que el mandato del
Súper Yo en la era posmoderna es el de gozar. El quehacer del sujeto debe
entonces estar inscrito en las lógicas de la satisfacción para cumplir con las
exigencias de la cultura contemporánea. Se observa así una dinámica que
enfatiza la lógica de la posibilidad sobre la lógica de la prohibición.
Esta nueva conguración del deseo, se encuentra también constituida de-
bido a las cualidades del acceso al mundo antes mencionadas. La velocidad
y la instantaneidad fuerzan al sujeto a modicar su dinámica relacional. El
efecto resultante es que se subordina la permanencia del objeto, ante el
acceso instantáneo a múltiples objetos, lo cual implica una operación que
requiere que la ligazón con el objeto sea efímera y que su simbolización sea
frágil y poco consistente.
177 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 173 - 178
ISSN 2815-6994 (en linea)
Esta organización del deseo, que en última instancia habla de la relación
del sujeto con el mundo, tiene también un impacto en las formas actuales
de indignación. Philip Roth (2008) en su libro titulado “Indignation”, expone
como es que el protagonista, Marcus, vivencia este sentimiento a raíz de
un ambiente social y una presencia paterna que le imponen restricciones y
limitaciones.
Desde otra perspectiva, la indignación también puede ser entendida como
una posición conectada con la realidad social, en términos del reconoci-
miento de la inequidad, de la opresión y del sufrimiento. Una indignación
como reere Paulo Freire (2001), que proviene de un compromiso social,
que implica conocer las injusticias para nalmente actuar sobre ellas.
Desde el marco psicoanalítico, varios autores han planteado diversas expli-
caciones acerca de la indignación. De manera general, se ha entendido a la
indignación como una actitud de superioridad moral que funciona de ma-
nera defensiva para protegerse de heridas narcisistas o de microtraumas
acumulados durante la infancia que emergen paulatinamente durante la
adultez (Schmalhausen, 1921; Lax, 1975; Shabad, 1993).
Desde todas estas aproximaciones previamente descritas, la indignación es
producto de una serie de injusticias –del pasado o del presente– que impul-
san un reclamo de justicia o de satisfacción. En estas hipótesis mencionadas,
la indignación se encuentra aún constituida bajo conguraciones de prohibi-
ción y represión. Sin embargo, en la sociedad contemporánea, pueden dar-
se también formas de indignación distintas, en las que, dicho afecto, se sus-
tente en el reclamo por un tipo de graticación distinta, por un plus de goce.
En ese sentido, la prevalencia de la posibilidad sobre la prohibición implica
una indignación supercial, cuya emergencia estaría más vinculada a una
dicultad para sublimar, a una falla en el ejercicio de simbolización y a una
necesidad de satisfacción instantánea.
Considero relevante lograr diferenciar los distintos tipos de indignación que
el sujeto puede experimentar a lo largo de su vida. Cada expresión de indig-
nación, entendida a la luz de su origen y conguración, dará cuenta de la for-
ma en que el sujeto se relaciona con los otros y consigo mismo. El incorporar
esta visión permitirá una aproximación al entendimiento de una subjetivi-
dad que plantea nuevos retos para la terapia psicoanalítica. Sin embargo, la
elaboración de una técnica acorde a la estructuración y sintomatología del
sujeto posmoderno permanece siendo un campo amplio por explorar.
178 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 2 (1), 2014, pp 173 - 178
ISSN 2815-6994 (en linea)
Bibliografía
Deleuze, G. & Guattari, F. (1993). ¿Qué es la losofía? Barcelona: Editorial Anagrama.
Foucault, M. (1980). La verdad y las formas jurídicas. España: Editorial Gedisa.
Foucault, M. (2004). Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Argentina: Siglo XXI editores.
Freire, P. (2001). Pedagogía de la indignación. Madrid: Ediciones Morata.
Freud, S. (1933 [1932]). 31ª conferencia. La descomposición de la personalidad psíquica. Obras
completas. Tomo XXII. Argentina: Amorrortu editores.
Lax, R.F. (1975). Some comments on the narcissistic apsects of self-righteousness: Defensive
and structural considerations. International Journal of Psychoanalysis, 56, 238-292.
Lipovetsky, G. (2000). La era del vacío. Barcelona: Editorial Anagrama.
Lyotard, J.F. (1998). La condición postmoderna. Informe sobre el saber. España: Editorial
Cátedra.
McLuhan, M. (1964). Understanding media: The extensión of man. Canada: McGraw-Hill.
Roth, P. (2008). Indignation. New York: Vintage International.
Schmalhausen, S.D. (1921). On our tainted ethics. Psychoanalytic Review, 8, 382 406.
Shabad, P. (1993). Resentment, indignation, entitlement: The transformation of unconscious
wish into need. Psychoanalytic Dialogues, 3, 481-494.
Silva Jr, N. & Lirio, DR (2005). The postmodern re-codication of perversion: On the production
of consumer behavior and its libidinal gramar. International Forum of Psychoanalysis, 14(3-4),
217-223.
Virilio, P. (1999). El cibermundo. La política de lo peor. España: Editorial Cátedra.
Winnicott, D. (1972). Realidad y Juego. Buenos Aires: Editorial Gedisa.
Zizek, S. (1999). You may! London review of books, 21(6), 3-6.