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INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 3 (1), 2015, pp 92 - 105
ISSN 2815-6994 (en linea)
ADOLESCENCIA E INTERSUBJETIVIDAD
KATIE “THE STRANGE”,
CUANDO LA RAREZA ES BELLEZA.
MARÍA PAZ CARDÓ MANASSERO
Bachiller en Humanidades con mención en Psicología
y Licenciada en Psicología con mención en Psicología Clínica
por la Ponticia Universidad Católica del Perú.
Colegiada por el Colegio de Psicólogos del Perú
Psicoterapeuta psicoanalítica por el Centro de Psicoterapia
Psicoanalítica de Lima
Especialista en el trabajo psicoterapéutico
de dicultades emocionales con niños y adolescentes
Con experiencia en el ámbito clínico y educativo
Vive en la ciudad de Lima, Perú.
Mail: mariapaz.cardo@gmail.coml
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Cardó Manassero M. (2015) ADOLESCENCIA E INTERSUBJETIVIDAD
Katie “the strange”, cuando la rareza es belleza.
Intercambio Psicoanalítico 3 (1),
Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC By 4.0)
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Resumen
La idea de este trabajo nace desde mi interés personal por un caso
llegado a consulta, el cual desde el inicio remeció mis ideas previas
acerca de la técnica debido a los impactos y movimientos generados
en el setting. Considero que el manejo de este caso no solo ha sido
retador en términos teóricos sino también emocionales, ya que ha
implicado en mi, como terapeuta, la confrontación con intensas ex-
periencias afectivas, tanto a raíz de lo vivido con la paciente como
también debido a las vicisitudes desarrolladas en el proceso por las
interferencias de su familia.
Los conceptos de la corriente intersubjetiva resultan parte integral
del trabajo con mi paciente, a quien llamo Katie. Pienso cómo los
avatares que ha implicado su tratamiento resultan ejemplos cada
vez más comunes del tipo de dicultades al que debemos enfrentar-
nos durante el proceso psicoterapéutico con adolescentes, no solo
por los movimientos emocionales que implica esta etapa, sino debi-
do al tipo de patologías que se presentan actualmente, las cuales nos
fuerzan a reformular aspectos de la técnica a n de ser capaces de
dar respuesta a las necesidades de nuestros tiempos.
Palabras clave: Adolescencia, intersubjetividad, psicoterapia psicoa-
nalítica
ADOLESCENCIA E INTERSUBJETIVIDAD
KATIE “THE STRANGE”,
CUANDO LA RAREZA ES BELLEZA.
María Paz Cardó
Manassero1
1 Bachiller en Humanidades con
mención en Psicología y Licenciada
en Psicología con mención en
Psicología Clínica por la Ponticia
Universidad Católica del Perú.
Colegiada por el Colegio de
Psicólogos del Perú
Psicoterapeuta psicoanalítica por el
Centro de Psicoterapia Psicoanalítica
de Lima
Especialista en el trabajo
psicoterapéutico de dicultades
emocionales con niños y
adolescentes
Con experiencia en el ámbito clínico
y educativo
Vive en la ciudad de Lima, Perú.
Mail: mariapaz.cardo@gmail.com
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Nuestra infancia pasada siempre está
conservada en sus más ínmos detalles.
Todo lo que hemos sentido, percibido, querido,
desde nuestro primer despertar,
vive hoy en nosotros y nos hace actuar.
(Nasio, 2011)
Adolescencia y actualidad
Estrella (2007) comenta que la adolescencia es considerada como un
periodo de crisis, que implica la pérdida de la identidad infantil y de la
imagen de los padres idealizados de la infancia. Es un periodo doloroso
e intenso, en el cual el adolescente debe efectuar a la vez un proceso de
duelo por estas pérdidas y de integración psíquica de todos estos cam-
bios, mediante un camino que busque una historización que dé sentido
a su existencia y a su identidad (Blos, P., 1975; Levisky, L.,1999; Grieve,
P., 2002; Kancyper., 2007).
Para el adolescente, el tránsito por esta etapa conlleva de por múlti-
ples cambios ante los cuales adaptarse, tanto internos como externos,
que retan continuamente sus capacidades. Podríamos decir que es un
momento caracterizado tanto por la intensidad como por la búsqueda
de contención, ya que si bien es este empuje lo que puede llevar a la po-
sibilidad de diferenciación frente al otro, también puede constituir una
amenaza a la integridad y estabilidad del individuo que aún se encuen-
tra en camino de descifrar aquello que lo dene.
Según Kancyper (2007) “No existen creación ni confrontación sin riesgos.
El adolescente, igual que el creador, tiene derecho a la divergencia, a la
posibilidad de estar junto a otros y pensar distinto, al crecimiento per-
sonal a costa de nadie; a defender su marginalidad, su atipicidad, su in-
dependencia, sus juegos de imaginación, para poder fundar una nueva
visión, un nuevo orden que den testimonio de su verdad.”
Este es un proceso de grandes transformaciones que genera en el ado-
lescente confusión y duda en relación a sí mismo y sus vínculos. Podría-
mos decir que la estabilidad y la posibilidad de contención resultarían
entonces partes fundamentales para atravesar por esta transición de
manera saludable, de tal forma que se promueva el crecimiento mental
a largo plazo.
Es en este contexto que el rol de los cuidadores entra en juego, como in-
dividuos facilitadores de condiciones ambientales sucientemente bue-
nas que logren sostener los avatares de las experiencias internas del
adolescente, como medios de apoyo y procesamiento de todas aquellas
vivencias que lo embaten.
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Sin embargo, cómo puede el adolescente navegar por este camino lle-
no de avatares y ser capaz de atravesar por lo retos que esta etapa le
implica sin tener del otro lado el apoyo y contención sucientes de sus
cuidadores. Según Levisky (2012) “en las actuales relaciones vinculares
primarias, los hijos corren el riesgo de encontrar a sus padres totalmen-
te debilitados, inmaduros, mal orientados y abandonados por el distan-
ciamiento que viven de sí mismos. Es así que perturbaran el proceso de
identicación primaria.” Y pienso qué complicado resulta en nuestros
tiempos para los adolescentes sostener no solo los movimientos inter-
nos que conlleva su momento evolutivo, sino la reaparición de aquellos
aspectos afectivos experimentados en su desarrollo temprano. Consi-
dero que la re-elaboración de aquellos contenidos primarios puede re-
sultar una tarea ardua, y en muchos casos poco viable, si tomamos en
cuenta la disminución en la capacidad de contención y sostenimiento de
los cuidadores actuales, los cuales se encuentran extremadamente in-
terferidos por los parámetros de nuestra sociedad, donde la inmediatez
en el acceso al goce y la rapidez producen cambios en la forma en que
percibimos nuestra realidad, como también en la velocidad que toma-
mos para dar respuesta a este modo de funcionamiento.
Según Lipovetski (2006) nos encontramos atravesando la hipermoderni-
dad, considerada una fuga hacia delante, donde todo se lleva a cabo en
exceso. Piensa que todo en nuestra sociedad es “hiper”, lo cual implica
crecimiento fuera de los límites y búsqueda de satisfacción permanente
viviendo el presente y el mañana, pero sin tomar en cuenta la historia.
Las comunicaciones inmediatas, los continuos avances tecnológicos, la
elevada demanda de resultados y la necesidad de consumo, entre otros,
son algunos de los factores que intervienen nuestra mente alterando los
ritmos naturales de cada individuo e implantando deseos o expectativas
ajenas a uno. En este contexto, la posibilidad de reexionar, compren-
der, tolerar la espera, en otras palabras, detenerse y pensar, podrían
considerarse lujos a los que se accede invirtiendo gran cantidad de ener-
gía debido a la lucha contracorriente que esto implica.
De esta manera, la mente de las personas se ve confrontada desde el ini-
cio con un medio que trae consigo no solo la búsqueda continua de nue-
vos limites o experiencias adrenalínicas, sino también la dicultad para
establecer vínculos contenedores y duraderos en contraposición con el
uso y desecho automático que hemos ido desarrollando desde nuestros
aparatos electrónicos hasta nuestras relaciones, nuestra cultura “YOLO”
(you only live once) donde todo es aquí y ahora.
Los chicos, y sus padres, parecen encontrarse cada vez más inuidos
por las “necesidades” o “deseos” que les transmite el entorno (televi-
sión, internet, tecnología, etc.) generando en ellos falsas expectativas o
imágenes de ellos mismos ajenas a lo que son de manera auténtica y
distinta. Considero que la experiencia de vivir un deseo que no necesa-
riamente constituye algo propio, sino algo asimilado de manera externa,
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asociado a lo que el medio espera, puede llevar a las personas a tener la
sensación de vivir en el otro y no en uno mismo. Según Kancyper (1985)
“el sujeto se dene según como se re-signique, es decir, según cómo
reestructure su biografía para transformarla en su propia historia.” Pero
me pregunto cómo puede llevarse a cabo esta tarea tan importante de
la adolescencia cuando nuestro medio parece funcionar según regíme-
nes narcisistas donde la mecanismos de apropiación-intrusión fuerzan
al sujeto a una adaptación alienante por sus identicaciones inconscien-
tes con aspectos ajenos a el, poco auténticos en relación a su verdadero
ser. Siguiendo aun más a Kancyper (2007), el autor comenta que este
proceso de intrusión explica el lleno en exceso de un objeto que no se
ausenta jamás. El sujeto queda cautivo de la intrusión del “otro”. Es un
objeto excesivamente presente que lo habita y posee.
En la actualidad el sujeto parece verse continuamente reforzado en la
esperanza de encontrar siempre a una persona u objeto disponible, casi
nunca uno puede estar solo, cada vez se presentan menos posibilida-
des de experimentar que algo falta, de tolerar la frustración. Podríamos
decir que conforme perdemos la posibilidad de conectarnos con nues-
tro deseo y nos dejamos llevar únicamente por lo que nuestro mundo
desea/espera de nosotros, perdemos al mismo tiempo aquello que nos
dene, nuestra propia subjetividad y nos transformamos poco a poco en
sujetos ajenos a nuestra individualidad, generando así una sociedad me-
nos conectada y por tanto con mayor malestar. Considero que la lucha
de nuestros tiempos gira en torno a la posibilidad de alcanzar aquello
que nos hace auténticos y construir nuestro verdadero ser en contrapo-
sición con la desconexión actual, siendo capaces de reexionar nuestras
experiencias, cuestionar aquello que se nos presenta y así generar ma-
yor sentido a nuestras vidas.
Intersubjetividad
Tomando en cuenta las características de nuestra realidad actual, resul-
ta aun más importante reexionar en torno a papel del psicoterapeuta
o analista como agente de cambio, sujeto que pueda cuestionar los pa-
rámetros establecidos y ayudar al sujeto a diferenciarse. No obstante,
pienso que algo que resulta importante analizar también es la actitud
que debe tener el terapeuta frente a los sujetos y patologías que se pre-
sentan en la actualidad, caracterizadas muchas veces por la experiencia
de vínculos frágiles, distantes y poco contenedores que producen sensa-
ciones de vacío interno y mucha soledad. Kancyper (2007) arma que el
analista no puede quedar reducido a la contemplación estupefacta del
desencanto y del sentimiento de precariedad de nuestros tiempos, sino
que debe ahondar en la revisión permanente de la teoría y la técnica
psicoanalítica y develar los inujos ejercidos por la cultura posmoderna
sobre su propia praxis.
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¿Cuál es la actitud que debe tomar el terapeuta frente a las necesida-
des presentes en los pacientes de hoy? ¿Cómo acercarse y generar vín-
culos estables y cálidos que puedan nutrir el psiquismo del paciente?
¿Cómo llegar a esos sujetos que experimentan día a día ese vacío inte-
rior a partir del cual les resulta tan complicado conectarse con el otro?
¿Qué respuesta dar ante las necesidades emocionales de nuestra época,
caracterizada por la presencia de distanciamiento en los vínculos, poca
capacidad de escucha y falta de respeto ante los gestos espontáneos de
cada individuo? Considero que las personas se encuentran en búsqueda
de vínculos en los cuales hallen receptividad de parte del otro y exibi-
lidad ante sus necesidades, en contraste con lo que pueden encontrar
de manera cotidiana. Podríamos decir que lo que el paciente busca y
necesita son relaciones donde pueda conectarse mente a mente con el
otro, donde pueda haber la sintonía tan anhelada y tan poco obtenida
por muchos en nuestro contexto. De esta manera, encuentro la posición
intersubjetiva como respuesta ante las demandas de ahora, demandas
de contacto y encuentro auténtico, donde se desplieguen dos individua-
lidades que juntas logren complementarse y potenciarse.
Según Baranger (1969) El trabajo consciente e inconsciente del analis-
ta se desarrolla dentro de una relación intersubjetiva en la cual ambos
participantes se denen el uno por el otro. Cuando hablamos de campo
analítico, entendemos que se esta dando una estructura, producto de
los dos integrantes de la relación, pero que a su vez los involucra en un
proceso dinámico y eventualmente creativo.
Pienso que la función del analista en esta época podría entenderse como
la de un generador de cambios, o como lo plantea Bion (1963), “cambio
catastróco”. Buscando desarrollar en la mente del paciente la posibili-
dad de cuestionamiento y diferenciación que le permita hallar su propio
deseo, pudiendo constituirse como un ser verdaderamente genuino. Se-
gún Bion (2001) la alteración derivada de un cambio desorganiza el sis-
tema que estaba constituido antes de éste, por ello su calicación como
catastróco. Sin embargo, esta nominación no implica una catastrofe
real. Dario Sor (1988), entiende esta posibilidad como cualquier cambio
de perspectiva sobre un problema dado, como lo sería el ver previamen-
te algo de una determinada manera y luego de otra. Reere asi que cual-
quier traslado de un estado mental a otro congura un cambio de este
tipo, por ejemplo el pasaje de no entender algo a entenderlo. Considero
al cambio catastróco como un medio para el crecimiento y la diferen-
ciación de uno mismo, como una sacudida de las estructuras previas a
favor una mejor reacomodación de nuestros aspectos internos.
Entiendo que este cambio no solo va en sentido del paciente sino tam-
bién para el terapeuta y sus métodos, en una relación dialéctica, donde
ambos transforman juntos la experiencia. La psicoterapia puede resul-
tar una respuesta ante la necesidad de exibilidad en el método, de tal
manera que no solo se imponga una única técnica para todos, sino que
se encuentren maneras más ecaces de responder ante la individuali-
dad.
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Según Winnicott (2006) “cuando la pareja madre-bebe funciona bien, el
yo del niño es muy fuerte y puede organizar defensas y patrones per-
sonales. El niño con un yo fuerte gracias al apoyo yoico de la madre se
convierte desde temprano en él mismo, real y verdaderamente”. A mi
parecer este postulado podría asociarse también a lo que se desarrolla
en el vinculo terapéutico, donde el terapeuta tiene la tarea de reconocer
las necesidades y deseos de su paciente, siendo importante respetar su
iniciativa o en palabras del autor, su “gesto espontaneo”. Así como va-
mos formando nuestro ser desde los primeros acercamientos con nues-
tros cuidadores, podríamos decir que vamos re-formándonos a partir
del tipo de vinculo y respuesta que encontramos en el terapeuta y su
técnica.
Material clínico
Katie es una adolescente de 15 años que llega a consulta traída por su
madre, al conocerla me impresiona su aspecto físico, una chica alta, de
tez blanca y cabello largo y ojos grandes, ambos de color negro, que
viste únicamente prendas de color oscuro. Me impresiona su apariencia,
la cual percibo “dura” y “fría”, en contraste con su voz aguda y forzada
que me hace pensar en una niña más que en una adolescente. Al cono-
cernos me pide que la llame “Katie”. Me llama la atención el manejo que
mantiene de su cuerpo, ya que aunque se muestra físicamente bastante
desarrollada, genera movimientos poco coordinados y un tanto infanti-
les que me hace pensar en que no supiera cómo llevar su cuerpo, como
si algo estuviera descolocado: cuerpo de adolescente, mente de niña.
La madre de Katie solicita la consulta ya que considera que su hija es
muy timida y no tiene amigos. Cuenta que Katie suele mostrarse ansiosa
al enfrentar el ambiente escolar y por lo general las tareas y evaluacio-
nes le generan presión. Su hija presenta temor ante la oscuridad, tiene
intereses “extraños”, como el gusto por los gatos, los vampiros, ciertos
colores como el negro, entre otras cosas, y suele transmitir su sentir con
demasiada intensidad, llegando a ser agresiva. Finalmente indica que su
hija ha illevado tratamiento con varios psicólogos y psiquiatras, los cua-
les dejó inconclusos. Aquí es donde inicia nuestro camino juntas.
Antecedentes
La madre de Katie considera que ella tomó la decisión de llevar a cabo
su embarazo por su cuenta, descartando la opinión de su esposo quien
no deseaba tener hijos en ese momento.
Comenta que fue un embarazo difícil ya que tuvo fuertes síntomas físi-
cos y que durante los primeros meses de embarazo se sintió bastante
irritable e impaciente al verse sola en otra ciudad sin contar con la pre-
sencia de sus familiares cercanos. A los 7 meses de embarazo estuvo
internada en el hospital por 15 días, en este tiempo le detectaron pro-
blemas renales por lo cual a los 8 meses le indujeron el parto, llevado
a cabo por vía vaginal y sin complicaciones. A raíz de su diagnóstico, le
indican que no es recomendable tener otros embarazos.
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Katie llevó lactancia mixta desde el primer mes debido a que su madre
tenía temor de que no se alimentara bien, esto a raíz de que al darle de
lactar Katie solía quedarse dormida y no tomar una cantidad adecuada
de leche, según la opinión de su madre. La madre de Katie comenta que
durante su matrimonio estuvo muy mal emocionalmente (depresión/
ansiedad), ya que sentía que el padre de Katie no la apoyaba en la crian-
za y se portaba como un niño más.
Katie ingresa al nido a los 3 años, espacio en el cual la observan retraída
y temerosa. Recomiendan brindarle apoyo terapéutico, con lo cual su
madre concuerda ya que la consideraba “diferente” a otros niños de su
edad, percibiéndola insegura, tímida, posesiva y controladora hacia los
demás.
La madre de Katie piensa que presionó mucho a su hija para lograr el
control de esfínteres ya que se encontraba bastante inuenciada por los
comentarios de su propia madre, quien consideraba que Katie debería
haber conquistado este aprendizaje a más temprana edad; Katie conti-
nuó orinándose en la cama por las noches hasta los 11 años.
Katie tuvo cuarto sola desde los 2 años, no obstante vuelve a dormir con
su madre durante el periodo donde se llevó a cabo el divorcio de sus pa-
dres, aproximadamente a sus 7 años, luego de muchas confrontaciones
tanto físicas como verbales entre ellos. A raíz de esto la madre de Katie
“trae a su hija a su cama”, ya que considera que ambas se encontraban
bastante ansiosas por esta situación. Katie continua durmiendo en el
cuarto de su madre hasta la actualidad ya que suele angustiarse al mo-
mento de ir a dormir.
A los 7 años aproximadamente manifestó ciertas dicultades para tole-
rar algunos alimentos, iniciando por las carnes y luego llegando a evitar
los sólidos de manera general, los cuales escupía cuando intentaban
dárselos. Fueron los abuelos maternos de Katie quienes reconocieron
la necesidad de su nieta de acceder a un tratamiento, situación que en
el momento su madre no pudo manejar, ya que según lo que comenta
se sentía muy deprimida y “estaba con la cabeza en otro lado”. Katie es
medicada por 1 año aproximadamente, periodo en el cual empezó a au-
mentar de peso de manera considerable. Ingresó a terapia psicológica,
pasando por varias terapeutas, sin embargo no llegó a concluir ninguno
de estos procesos.
El padre de Katie ha evitado involucrarse en el proceso terapéutico de
su hija por considerarlo innecesario, debido a lo cual la información que
se conoce de él es brindada por Katie y su familia materna. Lo describen
como una persona bastante huraña y retraída; no trabaja, evita involu-
crarse en situaciones sociales y parece presentar una serie de “obse-
siones” o actitudes que consideran “extrañas”, ya que guarda cosas en
exceso en casa en un cuarto oscuro y cerrado con llave, mantiene los
espacios en desorden y con suciedad, casi no habla con los demás y
cuando hace comentarios suele conversar acerca de cosas poco acordes
para su edad (juguetes, juegos, etc.).
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Katie mantiene una relación particular con sus abuelos maternos, ya que
si bien sostiene una relación muy estrecha con su abuela, maniesta
abiertamente su “odio” hacia su abuelo, al cual pone apodos denigran-
tes como “chancayo”, y suele rechazar física y verbalmente. El malestar
con su abuelo empezó a manifestarse durante la época en que apareció
su rechazo por la comida y el divorcio de sus padres, alrededor de los 7
y 8 años.
Katie disfruta cantar y escuchar música de género rock alternativo y
muestra especial interés por grupos tales como evanescence y avril la-
vigne, contando el primero con una apariencia gótica y el segundo con
un aspecto emo y punk. Gusta mucho del estilo de las cantantes de los
grupos antes mencionados, con quienes se identica en gran medida
buscando imitar su arreglo personal al llevar prendas de vestir y acceso-
rios principalmente de color negro.
Katie cuenta que le encanta “lo oscuro y lo lindo”, lo cual reeja en sus
gustos en colores, rosado y negro, su preferencia por los gatos, a quie-
nes caracteriza como lindos y huraños, y algunos juguetes, por un lado
aquellos de estilo dark u oscuros y por otro animales pequeños y lindos
como pet shops, etc. Al comunicarse, Katie emplea el ingles de manera
frecuente, ya sea al poner nombres a sus personajes o decir alguna pa-
labra en particular durante su discurso.
Katie es una chica que tiene una gran pasión: escribir historias. Diaria-
mente dedica gran porción de su tiempo a crear diversas historias desde
su fantasía. Para desarrollar sus historias toma como personajes a los
gatos, en este caso representados por los pet shops, llegando a construir
la identidad de cada uno de ellos no solo por descripciones verbales sino
también por el diseño de su apariencia a nivel gráco. Los temas de sus
historias giran principalmente en torno a las luchas del bien y el mal, la
luz y la oscuridad, en las cuales se despliegan relaciones amorosas don-
de los involucrados siempre deben enfrentar conictos para poder estar
juntos. El poder mantenerse unidos implica el cambio o transformación
de uno de ellos a n de pertenecer a la familia o bando del otro. Algunos
de los títulos de sus historias son: Depravity Deeds, My life with chaos,
Mystery Town, Katrina, etc.
Reexiones
Desde los primeros contactos con Katie percibí en ella una gran necesi-
dad por ser mirada, buscando captar la atención ya sea a través de su
apariencia, sus ideas o sus comportamientos. Pienso cómo la “extrañe-
za” que ahora la caracteriza ha sido una de sus herramientas principales
para ser reconocida por otros, siendo mejor ser vista de mala manera a
no ser vista por completo.
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Katie es una chica que desde su nacimiento parece haber sido concebi-
da bajo un deseo imperante del otro, una madre que buscaba encontrar
en ella el alivio a sus necesidades personales de compañía y afecto a n
de evitar la soledad. Asimismo, llega al mundo teniendo como padre a
alguien que no la deseaba y quien parece no haberse encontrado en
las condiciones necesarias para poder sostenerla en aquel momento.
Podría decirse que Katie ingresa a un entorno en el cual sus cuidadores
más cercanos no logran recibirla como un ser diferenciado y con nece-
sidades propias, la cual es una situación que parece repetirse a lo largo
de su crecimiento. Según Haudenschild (2006) “para que el sujeto nazca
psíquicamente y pueda “verse”, necesita, en un principio, “ser visto” por
el objeto”.
La desconexión con las necesidades de Katie se observan desde los mo-
mentos de contacto iniciales, su madre considera que no se alimenta
adecuadamente. ¿Será que efectivamente Katie no conseguía consumir
lo suciente para cubrir sus necesidades, siendo esto acorde a lo men-
cionado por Ferreyros (2008) quien entiende la disminución en el apetito
como una primera señal de desdicha en los bebes?, ¿o que su madre no
era capaz de identicar la magnitud de aquello que su hija requería y sus
propios ritmos de alimentación?
Las dicultades de Katie continúan apareciendo durante sus primeros
años, presentando temores y ansiedades tempranas así como proble-
mas para relacionarse con otros, siendo caracterizada como una niña
que busca estar en control de los demás, posiblemente como medio
para aplacar sus inseguridades.
Sus cuidadores más cercanos van acomodando las necesidades y de-
seos de Katie a ritmos ajenos a ella. Su madre acelera sus aprendizajes
para alcanzar lo “establecido” o “adecuado” sin tomar en cuenta las ca-
pacidades de su hija para conquistar estos logros. Su padre a pesar de
su crecimiento continúa observándola como una “bebe”, brindándole
cuidados excesivos y objetos materiales. Estas situaciones podrían no
solo haber generado en Katie dicultades en la posibilidad de recono-
cer sus propios estados corporales o necesidades personales, sino que
generó movimientos emocionales en ella que dilataron los tiempos de
incorporación de sus propios hitos del desarrollo (control de esfínteres,
alimentación, etc.).
Los demás no logran registrar sus necesidades o deseos acertadamente,
no parece desarrollarse la sintonía que requiere para reconocerse a sí
misma o diferenciarse de los demás. Poco a poco, Katie empieza a distan-
ciarse del contacto con otros y se refugia en su fantasía, ya sea a través
de sus juegos o historias. A sus 7 años rechaza los alimentos así como los
intentos de otros por ayudarla a comer y nutrirse adecuadamente. Fe-
rreyros (2008) reere que “el bebe trata a la comida de la misma manera
en que trata a su madre y a su madre de la misma manera como trata a la
comida”. ¿Será éste un cierre ante las invasiones de los demás en su ser,
ante la posibilidad de continuar ingiriendo contenidos dañinos para ella o
incorporando aspectos nocivos o podría considerarse esto un intento por
protegerse y sostener su integridad?
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Este suceso se desarrolla en un momento particular de su vida, sus pa-
dres se divorcian y su madre entra en un estado depresivo intenso que
no le permite registrar nada más que sus propias dolencias. Su padre
sale del hogar y se distancia de ella refugiándose en sus viajes o en sus
intereses personales. Pienso en Katie y solo se me viene a la mente la
soledad que debe haber vivido sosteniendo por su cuenta el miedo y la
angustia generada por la disolución de su familia, sin tener personas a
su lado que pudieran mirarla y ayudarla a sostener mejor estas expe-
riencias. Katie afronta su tristeza cerrándose e impidiendo el ingreso de
más dolor y bloquea aquello que fue su primer vínculo con el mundo,
con sus padres: su alimentación. Considero que Katie desarrolla en ese
entonces una anorexia depresiva, un trastorno que emerge como reac-
ción ante los movimientos externos e internos, ante la desilusión que
experimenta frente a su mundo. Según Zusman (2009) en la anorexia “se
cierra la boca” a toda posibilidad de experimentación de la vida, quizá,
por el temor al dolor y a la frustración.
Katie toma a su abuela como único referente saludable a nivel familiar,
una de las pocas personas que ha intentado leer sus estados internos y
le ha brindado el afecto y cercanía que tanto anhela. No obstante, man-
tiene una relación de intenso conicto con su abuelo, personaje a quien
dirige gran parte de su agresión, sin ltros de por medio. ¿Será un des-
plazamiento de su sentir o el registro de un abuelo que alejó a su padre,
que lo sacó de su vida?
El empleo del inglés se ha vuelto una herramienta común en Katie, en su
discurso y en sus interacciones. Si bien el empleo de este idioma podría
permitirle poner distancia frente a las personas que la rodean siendo
un medio para agredir a los demás de manera indirecta, me pregunto
si podría considerarse a su vez como un indicador de la no sintonía, de
rechazo a la lengua materna o inadecuada incorporación de ésta, así
como señal de la ausencia de su padre como medio para la construcción
de una lenguaje integrado.
Durante nuestras sesiones Katie me relata sus historias, las cuales pre-
sentan generalmente relaciones de conicto y duelos intensos entre di-
versos bandos, me transmite no solo la descripción literal de sus cuentos
sino sus percepciones, entre las cuales rescato una que ha manifestado
en varias ocasiones: “el mundo no es Disney”. A partir de esta frase me
explica su sentir, el mundo no es un cuento de hadas, no todo es lindo,
no todos viven felices para siempre, e indica, “yo he perdido la inocen-
cia”. Abadi (1996) indica que si la experiencia de ilusión falla se da la po-
sibilidad de replegamiento, viviendo así refugiado en el mundo interno,
en un estado de ensoñación y aislamiento.
Katie ha crecido dentro de un mundo que la ha desilusionado, que la
ha hecho crecer prematuramente y afrontar situaciones para las que
no se encontraba preparada. Cómo vivir su edad con coherencia, cómo
crear historias de Disney cuando la realidad, su realidad, no es así.
Dentro de ella conviven grandes emociones, tristeza, cólera, resenti-
miento, a raíz de una inocencia interrumpida. Según Winnicott (2006),
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la oferta inadecuada y desarticulada que proviene del medio ambiente
es vivida por el bebe como un “ataque” ante el cual debe necesariamen-
te responder. Lo hace recurriendo al desarrollo precoz del self y a través
de esta defensa, el yo condiciona un desarrollo prematuro e innecesario
para el bebe, pero necesario para estructurar su protección ante la hos-
tilidad que bien del medio ambiente (Lutenberg, J. 2008).
En Katie conviven las identicaciones con sus seres cercanos, la domi-
nancia de su madre así como su fuerte carácter, la timidez o introversión
de su padre, así como su gusto por lo oscuro, como aquel cuarto oscuro
que éste mantiene. Sin embargo, considero que a lo largo del tiempo, ha
hecho y continúa haciendo grandes intentos por encontrarse a ella mis-
ma, iniciando por renombrarse como medio para encontrar una identi-
dad distinta. Frenkel (2013) indica que en el periodo de adolescencia el
joven se quiere apropiar de su nombre y que para lograrlo escribirá su
historia en ese tiempo nuevo y trabajará con fragmentos.
Al contar con padres y familias tan contrapuestas y distintas, Katie inten-
ta generar orden o coherencia en sí misma empleando los recursos con
los que cuenta, buscan ejercer el control de su vida. Me hace sentido en-
tender las rarezas en su apariencia, sus intereses o el empleo del ingles
en su discurso como medios para diferenciarse de aquello que proviene
de los demás, para denirse en sus propios términos de manera contun-
dente, para dejar claro no soy tú. Ferreyros (2008) menciona en este sen-
tido cómo la negativa también se considera como una creación del yo.
Desde los inicios de nuestro camino juntas pude reconocer que éste no
seria como otros procesos, que seria diferente…pero especial. Katie dejó
claras sus demandas desde el comienzo, transmitiendo abiertamente su
rechazo ante las intenciones de otros, en este caso mis intenciones, por
cambiarla o hacerla alguien que no es. Esto implicó no solo una mayor
capacidad de contención emocional de mi parte, sino modicaciones en
la construcción del encuadre a n de que no solo funcione como me-
dio para sostener nuestro trabajo sino como herramienta que respete
también sus necesidades. Benjamin (1995) sugiere que, en el escenario
evolutivo óptimo, los niños reciben reconocimiento de sus cuidadores al
tiempo que desarrollan la capacidad de proveer este reconocimiento a
los otros, dando lugar a la posibilidad de reconocimiento mutuo entre
sujetos. De esta manera, busco emplear el encuadre a su vez como un
medio de reconocimiento, siguiendo lo mencionado por Valenti (2006)
“para que exista un reconocimiento del “yo soy” y sentirse como tal, debe
haber un reconocimiento de “el otro es” y también el otro me reconoce”.
La corriente intersubjetiva y su manera de comprender la terapia psi-
coanalítica me acompañan a lo largo de este viaje con Katie, quien reta
continuamente mis capacidades, me hace cuestionar mis ideas pre-
concebidas y me sorprende en cada sesión con sus distintas facetas.
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Según Mc Laughlin (1991), en la tendencia intersubjetiva “(…) se ve el
encuentro psicoanalítico como co-construido de manera reciproca por
dos participantes, donde ambas subjetividades, la del paciente y la del
analista, contribuyen a la forma y al contenido del dialogo que emerge
entre ellos.”
Poco a poco Katie me ha permitido acercarme a ella y construir un vin-
culo cálido que recibe sus intentos de afecto, me ha dejado entrar en
sus fantasías y conocerla como realmente es, o como quiere ser. Me
permite cada día ver un poco más de su vulnerabilidad, de la realidad de
esa niña que detrás de la mascara se asusta y busca que la quieran. Esto
solo ha podido ser posible caminando a su ritmo, manteniendo el cora-
zón y la mente abiertos y evitando los conceptos pre concebidos como
única fuente para nuestro trabajo. La aceptación y conjunción de nues-
tras experiencias ha sido la materia prima de nuestras construcciones.
Concuerdo así con Benjamin (1995) quien entiende que en el proceso
psicoanalítico la relación intersubjetiva se establece cuando cada uno de
los participantes percibe al otro como un centro independiente y autó-
nomo de sentimientos, deseos y fantasías parecidas al propio Self, a la
vez que, en tensión dialéctica, intenta negar esta independencia.
Este es un trabajo de dos individualidades intentando acomodarse a n
de re-elaborar todas esas experiencias contenidas y desenredar la ma-
raña que impide el surgimiento de un verdadero ser. Nos encontramos
aún caminando, conociéndonos y dando sentido a todo aquello que
aparece en cada uno de nuestros encuentros, tratando así de revivir un
poco de la magia del vínculo con otros. Me quedo con una frase encon-
trada en los grabados del artista Fito Espinoza que creo que resume el
objetivo compartido entre Katie y yo para este proceso: “mientras más
cerca estés de ti, mas conectado estás con todo”.
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