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INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 3 (1), 2015, pp 139 - 144
ISSN 2815-6994 (en linea)
EL DESARROLLO DE LA EMPATÍA
POR MEDIO DE LA ESCUCHA
PSICOANALÍTICA.
ANNETTE MEADE RAHN
Licenciada en Psicología por la Universidad Iberoamericana,
con estudios de doctorado en Psicoanálisis
por el Instituto Mexicano de Psicoanálisis.
Psicoterapeuta privada
y en el Hospital Español de la Ciudad de México
con pacientes en tratamiento de reproducción asistida.
Facilitadora de meditación Mindfulness
del Programa de Reducción de Estrés basado en la Atención Plena.
Para citar este artículo / Para citar este artigo / To reference this article
Meade Rahn A. (2015) El desarrollo de la empatía
por medio de la escucha psicoanalítica.
Intercambio Psicoanalítico 3 (1),
Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC By 4.0)
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Resumen
Para realizar éste trabajo me planteé las siguientes dos preguntas:
¿Cómo aprende el paciente a ser empático consigo mismo, observar
su experiencia para comprenderla y no seguir siendo su propio ver-
dugo?, ¿Qué aspectos del proceso psicoanalítico le permite a un pa-
ciente desarrollar esa empatía hacía sí mismo? La intención es poder
encontrar un camino en el proceso analítico que acerque al paciente
a sí mismo de manera que los factores que nutren su autoestima se
vean fortalecidos y encuentre sus propias herramientas para afron-
tar la vida en general.
Palabras clave: escucha empática, empatía, identicación, proceso
psicoanalítico.
La empatía suele ser considerada como un constructo multidimensional
y que posee dimensiones afectivas, cognitivas, centradas en uno mismo
y en el otro, está relacionada a la relación con aspectos intrapersonales
e interpersonales.
La historia que nuestros pacientes se cuentan de sí mismos proviene de
una imagen introyectada de mismo, con ella se denen y se mueven
por la vida y a través de ella, desde la base de lo creen que son, sin saber
en ocasiones como llegaron a “convertirse en eso” y como sus acciones
han estado condicionadas para postergar esa imagen con la que ya es-
tán absolutamente identicados. “Yo soy eso”
Podemos claramente comprender que está imagen viene y se ha ido
construyendo desde su más temprana existencia, apoyada por las gu-
ras parentales y por las experiencias que haya vivido, quedando abso-
lutamente asentada en el inconsciente y con un modus operandi que lo
llevara a rearmar aquella imagen, sin olvidar que de dicha introyección
emanan emociones hacia sí mismo que también guiarán la vida para
perpetuar ese sentir, siempre y cuando no se haga un alto donde sea
cuestionado el origen de la misma y los efectos que hasta ese momento
haya tenido en su vida.
Es una condición de posibilidad psicoterapéutica. Es, entonces, una ope-
ración en la mente del analista que consiste en “ver con”, en “sentir con”,
en “ponerse en el lugar de”, en, según Kohut, una “introspección vica-
riante”. Sentimos “con”, pero no actuamos “por”. Empatía no es simpatía,
ni intuición, ni imitación.
Cuando un paciente llega a análisis podemos escuchar en su discurso
cómo se vive a sí mismo, cuales son las emociones que lo han acompa-
ñan en esa experiencia de ser “el” y cómo, desde esa experiencia, es que
ha llegado a las diversas situaciones que lo motivan a buscar terapia.
Probablemente busca terapia, buscando respuestas que su vivir ya no le
ha brindado y tendremos que averiguar con el quién es realmente, qué
tan dispuesto está a resolver el enigma de sí mismo y el camino que esto
conlleve.
EL DESARROLLO DE LA EMPATÍA
POR MEDIO DE LA ESCUCHA
PSICOANALÍTICA.
Annette Meade Rahn1
1 Licenciada en Psicología por
la Universidad Iberoamericana,
con estudios de doctorado en
Psicoanálisis por el Instituto
Mexicano de Psicoanálisis.
Psicoterapeuta privada y en el
Hospital Español de la Ciudad de
México con pacientes en tratamiento
de reproducción asistida. Facilitadora
de meditación Mindfulness del
Programa de Reducción de Estrés
basado en la Atención Plena.
E-Mail: meadeannette@yahoo.com
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¿Qué es lo que sabe nuestro paciente de él mismo, de aquello que le
sucede, cómo se lo explica, cuáles han sido las herramientas que ha des-
plegado para sostenerse, qué es lo que lo motiva a ir a terapia? Estás
son algunas preguntas que nos ayudarán a conocer a nuestro paciente.
Siento importante que parte de nuestra labor es llevar a esa otra perso-
na que acude a nosotros, a verse a sí mismo sin el menor tapujo posible
y llevarlo a comprender cómo llego a ser quien es, ya no quien cree que
es, sino quien es y brindarle la opción de un vínculo consigo mismo lo
más empático y amoroso posible.
La manera que el analista tiene de observar, escuchar y comprender al
paciente, su historia y su mundo emocional son vitales, para que en el
curso de la terapia el paciente encuentre y aprenda otras maneras de
vivirse desligadas lo más posible una visión neurótica de sí mismo.
Ésta observación empática del analista se reere a tener una compren-
sión lo mejor posible, mediante resonancia afectiva y una introspección
indirecta de la experiencia del otro desde el marco de referencia del
analista. Es el uso consistente de la escucha empática la base de la inves-
tigación y comprensión analítica.
La escucha analítica pasa por el ltro de la subjetividad de analista, re-
tomando la denición de contratransferencia, podemos referirnos a
ella también como la experiencia que el analista tiene del paciente, de-
duciendo que se puede utilizar al escuchar, independientemente de la
perspectiva de escucha.
En nuestra labora terapéutica procesamos información que es implícita
ó explícita para orientarnos en una dirección de indagación, para poder
percibir lo que es importante, lo que se busca elaborar, aquello que re-
quiere de ser aclarado y examinar de tal manera que ilumine las inten-
ciones, los afectos y signicados. Los analistas nos valemos de nuestro
sentir subjetivo para sentir, percibir e inferir el mundo que está viviendo
nuestro analizado y la manera en que se desarrolla el vínculo, las con-
tribuciones que se pueden dar desde ahí van de un sentimiento de ser
escuchado y comprendido, a una expansión en la reexión consciente
del paciente.
El proceso de escucha, la experiencia e intervención, nuestras subjetivi-
dades como los modelos analíticos y nuestras perspectiva de escucha,
inuyen de forma importante en como organizamos nuestra experien-
cia del paciente cuando intentamos escuchar empáticamente. Hay una
inuencia bidireccional entre paciente y analista, ya que como analista
no se puede uno permanecer absolutamente anónimo y neutral, ya que
se le permite al paciente usar al analista como un objetoself.
Ahora bien, la escucha empática no tiene como objetivo la compasión,
ambas generan un sentimiento de ser escuchado y comprendido, así
como una resonancia mutua. En la resonancia compasiva hay un re-
conocimiento y comprensión del paciente y de su experiencia, lo que se
vuelve un factor de curación importante. Esta postura coloca al analista
en cómo se siente el otro y no cómo el objetivo de las necesidades y
demandas del paciente.
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Bromberg (1989) distingue dos perspectivas, una que es identicarse
con la experiencia subjetiva del paciente y la identicación como obje-
to de las acciones del paciente. Por momentos el paciente necesitara
sentir al analista identicado y comprendido con su mundo, y en otros
momentos necesitará escuchar como es para alguien más estar involu-
crado con el paciente en un espacio interactivo. La última perspectiva
permite al paciente comprender mejor su organización interna y su con-
ducta en la experiencia interpersonal.
Se le brinda al paciente el observarse cómo es visto por el otro lo que
también a su vez puede generar otros sentimientos sobre sí mismo ya
que se “vive y siente” desde otro lugar, generando otra perspectiva que
al integrarla podría beneciar su sentir hacia sí mismo. Escuchar empá-
ticamente se centra en “solo” escuchar y comprender lo que el paciente
expresa, sin embargo la empatía y el juicio se mezclan a pesar de querer
estar solo en experiencia del paciente y hacemos nuestras conclusiones
y evaluaciones lo mejor, desde el interior de la experiencia del paciente.
Por medio de la escucha empática y atenta del analista se fomenta un
sentimiento de seguridad lo que puede conllevar a una disminución de
la necesidad de protección, aumentando el espacio reexivo y facilitan-
do que surjan al consciente intenciones, recuerdos, signicados y pro-
cesamientos. La empatía hace más accesible y uido los limites entre
lo consciente y lo inconsciente, entre aquello que esta explicito y lo que
no, aumenta el acceso consciente a sentimientos y a material que se
mantuvo reprimido.
La escucha empática que el analista presenta, puede invitar al paciente
a observarse desde la visión del analista, observarse y asimilarse desde
otra perspectiva, lo que también invita al paciente a ser mayormente
reexivo, más empático y consciente de mismo. Se abren ante el pa-
ciente nuevas formas de relación y de vincularse.
No obstante la escucha empática no deja de ser compleja ya que el ana-
lista al escuchar las expresiones tanto explicitas como implícitas del pa-
ciente también tiene que diferenciar en entre aspectos de fondo y lo que
está en primer plano de la experiencia manifestada por el paciente. Es
importante sentir que hay un camino de entrada y facilitar la emergen-
cia de aquello que no se ha podido manifestar. La experiencia que se
centra en el otro brinda información sobre rupturas de viejos patrones,
estableciendo nuevos modos de relación.
Escuchar de manera reexiva, empática, implica escuchar tomando con-
ciencia de los sesgos que se maniestan en el esfuerzo por entender,
es importante tener una visión clara de nosotros mismos y del paciente
frente al que nos encontramos, valorando de manera más profunda el
efecto que de esta escucha se puede obtener. Se debe ser consciente de
la propia experiencia subjetiva durante la interacción así como de juicios
y evaluaciones, ver cuales es la propia perspectiva como analista.
Si hay un uso oportuno de la experiencia que surge en las diferentes
perspectivas de escucha y experiencia, esto facilita el proceso incons-
ciente, ofreciendo una comprensión más amplia del paciente y del pro-
pio analista y la interacción entre ambos.
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Pienso que un espacio donde se da la escucha empática crea un espacio
reexivo y seguro, donde las defensas pueden ir reduciendo, dejándole
ver al paciente un material de sí mismo que no estaba a su alcance, del
cual probablemente no había conocimiento y por lo que su identidad
podría estar, a partir de esto emergido, modicada. La escucha misma
es una herramienta que se le brinda al paciente para que el pueda “apli-
carla” consigo y con aquello que surge de su inconsciente. Con la mis-
ma actitud con la que nosotros nos manejamos frente a aquello que el
paciente dice, es como el puede comenzar a recibir esta información y
reexionar sobre ella e integrarla.
Al hablar de una escucha empática, con la intención de comprender al
otro, el analista no puede dejar de ser alguien crítico, que tratemos de
entender cuales fueron las fuerzas que lo convirtieron en la persona que
actualmente es. De está forma el propio paciente podrá también cues-
tionarse cuales fueron esas condiciones, volviéndose más crítico consigo
mismo y no conformándose con lo que en apariencia podría ser una
respuesta.
Por medio del ambiente empático de escucha, es que el paciente ad-
quiere esa actitud ante si mismo, su propia historia y es la misma quien
lo conducirá a descubrir cómo es quien es y quien es y darle sentido a
aquello que viene sintiendo. Volverse crítico no es una tarea sencilla ya
que de algún modo va en contra de la convivencia impuesta por la socie-
dad, pero es la que permite que la persona se desajene, descubra quien
es auténticamente y cual es su camino de crecimiento. Es justo la actitud
crítica la que permite despertar la visión hacia el paciente y del paciente,
viendo que hay detrás de las apariencias.
Analizarme, cómo mencionaría Erich Fromm (1991), no es el descubri-
miento de mis traumas, signica haberme sincerado, como analista,
conmigo mismo y que he sido capaz de ver francamente toda mi irracio-
nalidad y es desde ahí que puedo comprender al paciente, examinarme
a mi mismo y no reprimir aquello que necesito sentir tanto como el pa-
ciente lo siente. Muevo en mí lo que necesito entender en el otro.
Si bien existen los benecios de ser empático con el paciente, a corto
plazo se puede observar una cierta relajación que permite al paciente
conar e ir avanzando en su historia, llegando a remover las defensas,
sin embargo a largo plazo se obtiene una integración del self que provie-
ne de adquirir una sensación de volverse completo.
La sensación de integridad en el paciente promueve también una sensa-
ción de seguridad consigo mismo, de conanza, no solo hacia el analista
sino hacia sus propias percepciones, vivencias, obtiene una relación más
intima de conocimiento y aceptación sobre su situación, sobre su propio
carácter.
En conclusión la escucha empática, además de ser una condición en el
tratamiento psicoanalítico, es a su vez una vía por la cual el paciente pue-
de observarse a sí mismo de manera más crítica, cercana e integradora.
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Bibliografía
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Kohut, H. (1959). Introspection, empathy and psychoanalysis. J. Amer. Psychoanal. Assn.,
7:459-483.