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INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 4 (1), 2016, pp 200 - 204
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/14.2.1/
VIOLENCIA SOCIAL
VIOLENCIA ESCOLAR
COMENTAN:
LUCÍA INÉS AZRAK Y
MIRIAN FERESIN
Para citar este artículo / Para citar este artigo / To reference this article
Azrak L.I. - Feresin M. (2015) VIOLENCIA SOCIAL VIOLENCIA ESCOLAR
Intercambio Psicoanalítico 3 (1),
Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC By 4.0)
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Autor: Bleichmar, Silvia1
Año de edición: 2008.
190 páginas.
Editorial Noveduc.
Buenos Aires, Argentina.
Este libro inaugura la colección “Conjunciones” de la editorial Noveduc y
fue publicado en Octubre 2008 y cuenta con su tercera edición.
Rescatando lo escrito por Silvia para este libro que no pudo terminar y en
interlocución con Carlos Schenquerman2, Marcela Pereira3 se encargó de
ordenarlo, editarlo y hacer que esta obra pudiera llegar al público lector.
Está ordenado en siete capítulos siendo ellos el fruto de artículos publi-
cados en revistas, videoconferencias, conferencias dictadas en distintos
ámbitos, educativos, carcelarios o a clases de su seminario anual de 2004.
Esta diversidad de espacios y destinatarios hace que la obra pueda ser
apreciada tanto por psicoanalistas, como por otros profesionales de la
salud, de la educación, y de las ciencias sociales.
El tema de la violencia está enraizado en todos los espacios sociales y
como dice Silvia “la palabra violencia es un término general, creo que hay
distintos formas de la violencia y a lo que asistimos hoy no es simple-
mente a un incremento de la violencia sino un cambio de cualidad de las
formas de la violencia anárquica”.
Índice:
Prólogo por María del Carmen Feijoó
Sobre la puesta de límites y la construcción de legalidades
La construcción de legalidades como principio educativo
La recuperación de la justicia como base del pacto intersubjetivo
Carmen de Patagones: la patología singular en el marco de la violencia
social y escolar
Subjetividad en riesgo: herramientas para su rescate
La protección de niños y jóvenes. Sexualidad y pautación
Poner palabras al horror. Ética y subjetividad en el ámbito carcelario
SOBRE LA PUESTA DE LIMITES Y LA CONSTRUCCION DE
LEGALIDADES
VIOLENCIA SOCIAL
VIOLENCIA ESCOLAR
Comentan:
Lucía Inés Azrak y
Mirian Feresin1
1 Lic. Lucía Inés Azrak. Lic. en
Psicología U. del Salvador.
Especialista en Psicodiagnósticos
con Rorschach. Miembro titular
de Asappia. Integrante del Área de
infancia.
Lic. Miriam Feresin. Psicóloga
UBA. Miembro titular de Asappia.
Integrante de los equipos de Infancia
y del Centro asistencial Mauricio
Knobel.
1Silvia Bleichmar es psicóloga, socióloga, doctora en Psicoanálisis y profesora de diversas
universidades. Ha recibido muchísimos premios por su labor y cuenta con numerosas
publicaciones. (http://www.silviableichmar.com/)
2 Psicoanalista y compañero de Silvia.
3Coordinadora de Noveduc.
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(Texto publicado en la Revista Actualidad Psicológica N° 348, diciembre,
2006)
Este capítulo por un lado cuestiona el mito del niño librado a sus pulsio-
nes hasta la instauración del superyó. Ya que implicaría la ausencia de
toda perspectiva de ética en la infancia por lo que se pone en juego la
ideología de la puesta de límites o la ideología de la crianza libertaria. Al
respecto sostiene que los pre-requisitos del sujeto ético son más precoces
de lo que se supone y surgen en la relación dual con el otro antes de que
la terceridad se instaure, posiblemente debido a la instalación temprana
de modos de identicación con el semejante con respecto al sufrimiento
que sus acciones puedan producirle. Es un complejo juego de narcisismo
y altruismo.
Por otro lado revisa el concepto del Complejo de Edipo y la denomina-
ción del Nombre del Padre. Dado los cambios sociales ocurridos en las
organizaciones familiares reformula el concepto de Edipo en términos del
acotamiento que cada cultura ejerce sobre la apropiación del cuerpo del
niño como lugar de goce del adulto, y la familia como producto de las re-
laciones de liación y no de alianza.
Diferencia la puesta de límites como una problemática fronteriza de la
construcción de legalidades como una cuestión central. Sostiene que las
normas son intrínsecas a la constitución psíquica y que es la construcción
de legalidades la que debe ser rescatada como cuestión central en la in-
fancia.
LA CONSTRUCCION DE LEGALIDADES COMO PRINCIPIO EDUCATIVO.
(Transcripción y adaptación de una videoconferencia que tuvo lugar el 26
de agosto de 2006, organizada por el Observatorio Argentino de Violencia
en las Escuelas, junto con la UNESCO, Brasil, la Universidad de San Martín
y el Ministerio de Educación de la Nación)
El tema central es la complejidad de las nuevas formas que toma la vio-
lencia en la Argentina ya que estas dan cuenta de procesos muy severos
de desubjetivación en el país, y de procesos muy severos de impunidad y
resentimiento acumulado.
La primera cuestión que plantea es cómo hacer para cambiar la concep-
ción instalada acerca de la necesidad de una mayor “seguridad” cuando
para la autora la prioridad es la derrota de la impunidad siendo esto lo
que realmente brindará garantías de la construcción de un contrato inter-
subjetivo en la sociedad actual.
La segunda cuestión es distinguir entre ética y moral. La ética siempre
está basada en el principio del semejante, la forma en que se asume la
responsabilidad frente al semejante.
Enfatiza en terminar con el mito de que la violencia es producto de la po-
breza. La violencia es producto de dos cosas: por un lado, el resentimiento
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por las promesas incumplidas y, por el otro, la falta de perspectiva de fu-
turo. Conservar o cuidar la vida implica una permanente renuncia a goces
inmediatos, siempre y cuando se puedan proyectar en el futuro.
Analiza la labor de la escuela, y sus diferentes funciones tales como pro-
ductora de subjetividad y de resubjetivación; un lugar de recomposición
subjetiva de los padres que también van perdiendo su ubicación social;
un semillero de sujetos sociales; un espacio para las preguntas de niños y
jóvenes, que aunque no se tengan todas las respuestas, deben tomarse
tiempo para analizarlas y contestarlas; contar con herramientas psicoló-
gicas para realizar un diagnóstico precoz; darle más importancia a los vín-
culos de los alumnos y la capacidad de enlace a las normas del grupo de
pertenencia que a su rendimiento escolar.
Concluye como fundamental, educar para el futuro. Si los jóvenes no
visualizan el futuro, no anhelan el futuro, viven en la inmediatez total. El
desafío es recomponer la esperanza. La noción de futuro no tiene salida
individual sino colectiva.
Agrega que se debe redenir el concepto de Familia, en términos de una
asimetría que determina la responsabilidad del adulto con respecto al
niño. Asimetría no quiere decir autoridad sino responsabilidad. En la me-
dida que haya 2 generaciones hay una familia. El primer derecho que tie-
ne el niño es a una asimetría protectora.
LA RECUPERACIÓN DE LA JUSTICIA COMO BASE DEL PACTO INTERSUBJE-
TIVO
(Conferencia pronunciada en la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia,
de la Ciudad de Bahía Blanca, en 2003)
Menciona todas las pérdidas que como sociedad hemos tenido a lo largo
de nuestra historia nacional, entre ellas, la capacidad de asombro ante
la corrupción, ante la muerte; la capacidad de enojo ante la mentira; la
desesperación ante la miseria, el hambre, la pérdida de las riquezas na-
turales; capacidad de reacción ante la destrucción de la educación; ante
la emigración de seres queridos; ante la devastación de la cultura pero
sobre todo dice que perdimos respeto por nosotros mismos lo cual nos
ha sometido a un profundo sometimiento, la ruptura de lazo social, a la
pérdida del “bien común”.
Su discurso la lleva a plantear la diferencia entre corrupción e inmoralidad,
hay muchas acciones que no son necesariamente corruptas pero sí inmo-
rales y que lamentablemente dejaron de ser exclusividad de algunos para
extenderse al conjunto de la población; y a analizar el alcance de la justi-
cia, que entiende que se desdobla en dos funciones, como equidad, algo
es justo o no y como sanción, respecto a la transgresión de la ley. Compara
los conceptos de justicia y venganza, armando que cuando no hay justicia
la sociedad toma a su cargo la responsabilidad del estado. También in-
cluye la problemática de la culpa y la responsabilidad, deniendo la culpa
como concepto moral y la responsabilidad como concepto jurídico.
CARMEN DE PATAGONES: LA PATOLOGÍA SINGULAR EN EL MARCO DE LA
VIOLENCIA SOCIAL Y ESCOLAR
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(Este capítulo es una adaptación de una clase dictada por la autora en su
Seminario Anual “Qué permanece de nuestras teorías sexuales para la
práctica actual”, en 2004)
A raíz del caso de un joven de 15 años, apodado “Junior”, que disparó,
sin pausa, sobre sus compañeros de 1er. Año, matando a tres alumnos
y dejando a otros cinco heridos de gravedad, hecho ocurrido en la locali-
dad de Carmen de Patagones a 1100 km. de la Ciudad de Buenos Aires,
Argentina, la doctora Bleichmar dedicó la clase de su seminario anual,
intentando delimitar, entre otros, dos conceptos asociados como son,
culpa y responsabilidad.
Presenta una diferencia conceptual con respecto a estas dos nociones,
separando el problema jurídico del problema psicopatológico.
La culpa, al igual que la vergüenza son categorías del orden de la subjetivi-
dad, mientras que la responsabilidad es del orden jurídico.
El gesto de asumir responsabilidades es, pues, genuinamente jurídico, no
ético. La responsabilidad es en el nivel jurídico la asunción de la acción y
el reconocimiento de la pena posible. Tienen un punto en común que el
sujeto al reconocerse culpable también puede reconocerse como impu-
table y dimensionar las consecuencias que su accionar le produjo a la o
las víctimas.
Reexiona sobre la importancia y la responsabilidad que nos cabe en la
detección precoz de patologías graves que pueden llegar a ser desestima-
das cuando el sujeto es considerado a partir de su desempeño y no de su
capacidad de enlace con los demás, tal vez porque la sociedad es toleran-
te con formas de desubjetivación que los procesos actuales favorecen.
Agudizar diagnósticos es nuestra responsabilidad.
No hay ley externa ni represión externa que pueda resolver el problema
del contrato interhumano. Si la ley no es interior, no hay la menor posibi-
lidad de controlar a los seres humanos.
Considera el aparato psíquico abierto a lo real y por tanto con posibilida-
des de hacer sintónicas o distónicas representaciones que lo llevan a la
acción, de acuerdo a los modos con los cuales la sociedad los presenta en
cada época.
Plantea una diferenciación entre las categorías de susto, miedo y terror.
Susto es lo que se produce ante lo imprevisto. En el miedo hay formas de
instrumentar la defensa mientras que ante el terror el sujeto sabe a lo que
le teme pero no encuentra formas de defensa porque tiene que ver con
una ruptura de códigos, con una descontrucción de la relación causal. El
terror es el modo mismo de la paranoia.
Por otra parte diferencia: sadismo, agresividad, agresión, crueldad. Sadismo
que es del orden del placer sexual, de la pulsión con características de
desubjetivación, que implica un goce. La agresividad, del orden de la ten-
sión narcisista, en la cual el sujeto se ve enfrentado a otro, que obstaculiza
al deseo. Es siempre tensión simbólica. La agresión, es la caída de toda
simbolización y el pasaje a la acción.
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Entiende que nuestra tarea hoy, como psicoanalistas, es ayudar a la re-
composición defensiva y generar condiciones de instrumentación de
diagnósticos más acertados. Recomienda una mirada más estructural
para luego pasar a lo individual, diferenciar cuestiones más sintomáticas
de aquellas patologías más severas y ayudar a la sociedad a recomponer
el pacto intersubjetivo.
Tres puntos aborda en esta clase del seminario: la relación entre lo singu-
lar y lo histórico-social; la precipitación de patología a partir de los modos
con los cuales el imaginario colectivo posibilita la emergencia de patolo-
gías más graves; el modo descontructivo que tiene todo traumatismo
a posteriori en los sujetos que lo padecen, lo que puede redundar en
un incremento de la desarticulación intersubjetiva social. Y aquí se juega
nuestra responsabilidad profesional cuando nos consultan.
Finaliza diciendo que “Hacer prevención” tiene que ver con el diagnóstico
precoz y con un modo de recomposición intrasubjetivo, no solamente en
el aula, sino en el trabajo y en todos los vínculos.
SUBJETIVIDAD EN RIESGO: HERRAMIENTAS PARA SU RESCATE.
(En este capítulo se aborda una Conferencia pronunciada en el marco del
ciclo organizado por la secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires, luego de los acontecimientos de Cromañon4.
Comienza estableciendo una diferencia entre los conceptos de “inclusión”
e “incorporación” y “reinclusión” y sitúa el problema en el eje de lo trau-
mático que abarca no solo a los jóvenes sino también a los adultos invo-
lucrados, incluyendo a nosotros mismos que somos quienes debemos
ayudar a disminuir sus efectos, y continua conceptualizando la idea de
traumatismo como la insuciencia de las herramientas para resimbolizar
la realidad o para poder producir representaciones capaces de capturar
la realidad cuando la subjetividad se ve amenazada por la ruptura de sig-
nicaciones previas que permitían su aprehensión.
Amplia el concepto de Traumatismo a los distintos modos con los que la
realidad nos produce un impacto que nos desorganiza, dejándonos iner-
mes para operar.
Cita el concepto de “fatiga de la compasión” desarrollado por Richard Sen-
net, en su libro “El respeto” que se reere al acostumbramiento al horror
que hace que uno pierda capacidad de respuesta ante el sufrimiento del
otro y la repetición de acontecimientos traumáticos lleva a una especie de
insensibilización paulatina.
Hace referencia a la diferencia entre “Miedos Públicos – Miedos Privados”
donde considera que los miedos privados, como ser, temor a la vejez, a
los animales, a la soledad, etc. son miedos que se dan en tiempos de paz
y los miedos públicos o colectivos tienen que ver con la agresión del otro,
a que nos maten por error, a que nos roben, etc.
Se explaya sobre las nuevas formas de subjetividad y las nuevas formas
de enlace –amoroso o de odio- al semejante y sobre las nuevas organi-
zaciones familiares, deniendo como “familia” una relación donde haya
alguien que respalde y alguien que se sienta respaldado, con una convic-
ción de asimetrías y responsabilidades.
4Cromañón, el 30 de diciembre de 2004 se
cobró la vida de 194 personas, en un boliche
bailable del Barrio del Once, en Buenos Aires
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Otro punto que desarrolla tiene que ver con la relación entre la inteligen-
cia y el cuidado de la vida. Parte del concepto de “fetalización” o “indefen-
sión” de la cría humana y señala que la humanización es perturbación
de la función y que esa perturbación es en realidad el origen de la vida
simbólica y la que abre todas las vías de la vida social. Lo interesante del
ser humano es que el sentido de la vida no está en la biología, sino en el
otro que considera que tiene enfrente.
La inteligencia se construye en una antecedencia del otro y no se constitu-
ye para que el ser humano pueda simplemente mantenerse con vida, sino
para que esa vida tenga un sentido. Es decir poder proyectar un futuro.
Esto dice marca una diferencia entre “tiempo por delante” y “futuro”. Se pre-
gunta: ¿Cómo se le plantea a alguien el cuidado de la vida sin retransmitir-
le un sentido de la vida y sin replantearle un futuro? Concluye armando
que los seres humanos tienen que sentir que lo que hacen tiene algún
sentido y que éste excede la autoconservación.
Otra pregunta que formula es si: ¿Es posible reconstruir una ética que
tenga en cuenta al otro como ser humano, y que evite los modos de des-
trucción que se imponen en la actualidad?
Sugiere que, desde nuestra tarea profesional, lo que podemos hacer
es luchar contra los efectos desubjetivantes de la actualidad desde los
tres ejes plantados: los nuevos modos de relación con el semejante; las
formas de resolución de lo traumático y las relaciones entre la inteligencia
simbólica y la vida. Y sostener un proceso de reexión que traslademos
a la sociedad para que circulen en distintos ámbitos como proceso de
reconversión.
Concluye que si bien frente a las urgencias se esperan respuestas prácti-
cas lo que no hay que abandonar es la teoría y en todo caso aportar teo-
ría de la práctica y que aún frente a la desesperación el eje de la escolari-
dad no debe pasar solo por brindar conocimientos sino que tiene que ser
formadores de sujetos, es decir brindar herramientas para la socialización
y para desarrollar el pensamiento.
Del mismo modo dice que es necesario saber que, cuando un niño hace
una pregunta que no podemos responder hay que elaborar una respues-
ta donde se explicite que no sabemos, que lo vamos a pensar, que le res-
ponderemos más tarde, etc., ya que existen nuevas cuestiones que noso-
tros mismos tenemos que pensar. y al mismo tiempo es darle el mensaje
de que las cosas requieren pensamiento y no solamente acción. Esto hace
a la recuperación del pensamiento.
LA PROTECCION DE NIÑOS Y JOVENES. SEXUALIDAD Y PAUTACIÓN.
(Se trata de la segunda conferencia pronunciada en el marco del ciclo
organizado por la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires, luego de los acontecimientos de Cromañón).
Aquí continua con una cuestión que preocupa a los padres y que es la
relación asimétrica ya que es como si en los adultos hubiera un temor de
que al ejercer la asimetría se ejercieran modelos autoritarios, cuando la
asimetría lo que implica son formas de responsabilidad y no formas de
autoridad. En última instancia, la asimetría se basa en funciones y no en
el poder de quien la ejerce.
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Aclara que la asimetría también se tiene que sostener en una diferencia
de saber y uno de los problemas que se observan es que las herramientas
que traemos generacionalmente los adultos resultan insucientes para
enfrentar los desafíos actuales tanto desde las nuevas tecnologías como
de las nuevas formas de las relaciones sociales.
Continúa desarrollando otro de los problemas relativos a la sexualidad
infantil y adolescente explicando que hoy en día la problemática ha cam-
biado, ya que no se trata de que a los niños y jóvenes les falta información
sino de la imposibilidad que tienen de procesarla, al contrario abunda la
información y los estímulos.
Y las cuestiones que debemos enfrentar los adultos hoy es cómo y de qué
forma enfrentar este conicto entre la libertad sexual de los adolescentes
y cierta pautación para evitar situaciones de promiscuidad, de maltrato y
de auto-maltrato, de descuido consigo mismos.
Sostiene que la sexualidad humana tiene poco que ver con la sexualidad
animal, ya que no se rige por ciclos o por instintos y que, cuando se pro-
duce el desarrollo de la sexualidad puberal, los jóvenes están totalmente
atravesados por representaciones provenientes de la cultura, con una an-
tecedencia del conocimiento con respecto a sus posibilidades de ejercicio
de la sexualidad, lo que produce problemas serios.
Critica a la televisión argentina y a los modelos de identicación que pro-
pone ya que no es solamente a un proceso de exceso de mostración de
la sexualidad, sino también de desconstrucción de los lazos hacia el otro.
Uno de los problemas del ejercicio actual de la sexualidad es si está ligada
o no en relación a otro, concebido como otro subjetivado. En función de
ello a redenió a la perversión como el ejercicio del goce sobre el cuerpo
del otro desubjetivado.
Toma los casos de abusos intra-escolares y comenta que, últimamente,
hay más casos y más denuncias También se observa que las mujeres
en casos de divorcio apelan a denuncias por abuso a sus hijos y que esto
obliga a hacer estudios para comprobar estos hechos, por lo que inevita-
blemente hay procesos de traumatización en los niños, por lo cual uno de
los temas que nos ocupa es cómo hacer el diagnóstico sin que resulte una
intromisión para el niño.
Concluye que para sentir amor por uno mismo necesitamos ser amados.
Por ello hay que ayudar a los jóvenes a recuperar su condición de seres
subjetivados en el interior de una sociedad que los reconozca.
PONER PALABRAS AL HORROR. ÉTICA Y SUBJETIVIDAD EN EL AMBITO CAR-
CELARIO.
(Este capítulo corresponde a una conferencia pronunciada en el marco de
las X Jornadas Criminológicas sobre “Conguraciones Sociales Actuales,
Subjetividad y Desafíos Institucionales”, organizadas por el Servicio Peni-
tenciario de Córdoba, el 15 de setiembre de 2006)
Aclara que es un tema muy complejo y que algunas cosas sabe y otras
ignora, al igual que sus oyentes, por lo que se trata del encuentro de dos
saberes y dos ignorancias.
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Frente a esta complejidad asume como importante el aproximar ideas
que permitan pensar desde otro ángulo las cuestiones cotidianas, el trato
humano.
Pone el acento en lo difícil que es la tarea que allí se realizan, consideran-
do que el gran dilema que enfrentan es cómo rescatar los restos de hu-
manidad que quedan en los victimarios, porque los victimarios son efecto,
víctimas de un sistema, pero al mismo tiempo son victimarios, con lo cual
tienen muchas veces formas de pensar o relacionarse con el otro que
toman formas de desubjetivación y de ruptura del pacto intersubjetivo.
El pacto intersubjetivo lo vincula con la idea de que hay que recuperar
la noción de semejante, del otro humano. Y esto es muy complejo so-
bre todo para quienes están trabajando con seres humanos que han sido
desconstruidos en su concepto de semejante porque pueden hacernos
perder nuestra condición humana y esto puede ocurrir cuando se trabaja
con poblaciones en riesgo. En ese punto resalta la importancia de cuidar
al personal carcelario que en denitiva es quien está en contacto perma-
nente con los presos.
Otra consideración que trabaja es respecto del cuerpo y el espacio de
intimidad. Opina que estar rodeado todo el tiempo y no tener ningún
espacio de intimidad, es enloquecedor para cualquier ser humano. Ade-
más, se pone en juego, entre los hombres, todo lo que hace a la relación
masculina y el abuso como destitución del lugar de la masculinidad. Esto
lleva a una situación muy compleja, porque las formas del poder que se
juegan entre los presos, no es sólo a través de la apropiación de los bie-
nes personales sino del cuerpo del otro. Y esto no tiene que ver solamen-
te con la patología de quien lo ejerce, sino con la ideología del grupo al
que pertenece. Por eso es importante ver cómo se arman los grupos de
pertenencia a n de permitir una reconstrucción de vínculos.
Expresa como la impunidad y el corrimiento de la ética lleva al descredito,
a la desconanza en las personas, en las instituciones y sociedad en gene-
ral y qué estas cuestiones nos llevan a analizar la diferencia entre autori-
tarismo y ley. Arma que la ley es un principio universal que nos abarca a
todos y que la autoridad emana de un sujeto en el que se confía que pue-
da impartir la ley, mientras que el autoritarismo está al margen de la ley.
Bleichmar sostiene que no es posible que se instituya ninguna ley univer-
sal si no es bajo el modo con el cual Kant denió el imperativo categórico”,
que en palabras de la autora podría resumirse de la siguiente manera “ac-
túa de tal modo que tu conducta pueda ser tomada como norma universal”. Y
está denida por una legislación que pone el centro en el derecho o en la
obligación, “te obliga a ti tanto como a mí”. También caracteriza al impe-
rativo categórico es que la ley tiene que funcionar de manera hipotética, es
decir, que la ley legisla el futuro, se establece y se convierte en una guía de
la conducta. Establece qué pasa y cuáles son las consecuencias si se hacen
o dejan de hacer ciertas cosas.
Concluye resaltando la importancia de mejorar las relaciones interperso-
nales, de preservar, lo más que se pueda, a los internos y saber cuidarse
a sí mismos.
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RESUMEN:
Se trata de un libro que muestra una preocupación profunda de la autora
por los problemas intersubjetivos, de enlace al semejante, en la sociedad
argentina. Se remonta a la época de la dictadura y hasta nuestros días.
Sus aportes tienen una vigencia incuestionable ya que nos reeja situacio-
nes que vivimos actualmente, día a día, siendo tema de interés, con deba-
tes y comentarios en todos los espacios: periodísticos, políticos, deporti-
vos, educativos, sociales e intrafamiliares que además trasciende la esfera
nacional. Es una problemática que puede verse en otras sociedades.
La preocupación con respecto a la violencia, no está en la violencia misma
porque ésta es parte de la historia y de procesos de cambio sino que la
cuestión es analizar cuál es el sentido que tiene la violencia. Realiza un
análisis de la misma desde el plano individual, social e histórico demos-
trando que se trata de un fenómeno multicausal y que no se limita al ám-
bito escolar sino que está instalado en toda la sociedad como producto
de procesos muy severos de desubjetivación en el país, de impunidad y
resentimiento acumulados.
Otra consideración es que a veces la violencia tiene formas silenciosas
que pueden ser más explosivas y que se produce por los procesos de
desubjetivación, entre los cuales podemos mencionar, entre otros: la me-
dicalización; las respuestas mecánicas; la indiferencia y hasta el silencio.
En esta obra, nos invita, como actores sociales, a involucrarnos y res-
ponsabilizarnos por nuestra acciones, diferenciando que podemos no ser
culpables pero si responsables y a cuestionarnos qué nos está pasando y
porqué, lo que amerita una discusión profunda sobre la cuestión con una
mirada estructural a n de recomponer el pacto intersubjetivo.
Queda como mensaje acompañar formas de simbolización del malestar,
al que llama “malestar sobrante” porque no es solamente el que paga
cualquier ser humano por ingresar a la cultura, sino un exceso de males-
tar producido por la frustración en la cultura y que no se da solamente en
los excluidos sino también en los incluidos.
Nuestra tarea, como psicoanalistas, no es ponerle límite a la violencia sino
construir sujetos capaces de denir los límites de la propia violencia.
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