
183 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 4 (1), 2016, pp 225 - 228
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/14.2.1/
Las Multifamiliares, subtítulo de su libro, son abordadas en los primeros
cuatro capítulos, y luego retomadas en los capítulos 8 y 9. El autor pre-
senta la historia de este abordaje, que comienza con el Dr. García Bada-
racco, su técnica y su fundamentación metapsicológica en los conceptos
de dicho psicoanalista.
Voy a comentar algunas pocas cosas, para simplemente motivarlos a leer
directamente el libro. Los grupos de psicoanálisis multifamiliar reúnen
entre 50 y 120 personas, que son pacientes derivados por sus terapeu-
tas, acompañados por uno o varios familiares o solos. No se inscriben
previamente, algunos vienen en forma discontinua, otros son estables.
Habla quien quiere, buscando que cada participación sea escuchada y
respetada como un sentir propio. Los padres de una familia interactúan
con el hijo de otra, la palabra circula, alguna comprensión compartida
aparece. Es la propia “multi” la que produce una experiencia vivencial,
que sostiene, contiene, y genera nuevas posibilidades en las personas.
Los asistentes comparten un clima emocional de solidaridad grupal, con
respeto y escucha, en un “contexto de seguridad”. Los sentidos van cir-
culando, y a veces el mejor señalamiento lo hace un paciente.
Badaracco incluía a la familia en el tratamiento porque allí se había
producido la enfermedad, y allí se produciría la curación. En la teoría
construida por él a lo largo de su experiencia con pacientes graves, la
enfermedad mental es una “patología de varios”, en una “trama familiar
con interdependencias recíprocas e interacciones patógenas”, y sus an-
tecedentes transgeneracionales. Esta estructura sujeta a los individuos
y determina su evolución psíquica. Dobner repasa conceptos nucleares
de esta metapsicología ampliada, como los de identicaciones normo-
génicas y patogénicas, “los otros en nosotros” por la introyección del
vínculo, y el objeto enloquecedor. Un elemento central es “la virtualidad
sana”: la convicción del terapeuta de que el paciente y la familia, puestos
a trabajar psicoanalíticamente, podrán construir recursos yoicos que ne-
cesitan para afrontar su problemática mental, de los que carecen hasta
ahí.
Los aportes terapéuticos innovadores de la “multi” fueron ampliándose
a todo el espectro del sufrimiento humano. “La multi es un escenario
apropiado para contener y volver visibles los aspectos escindidos de las
personalidades y lo más primitivo”…, y permite “vivir lo invivible o pen-
sar lo impensable””. Badaracco propone una ampliación del insight en el
funcionamiento multifamiliar que llamó “mente abierta”.
Para el autor, la concurrencia de los terapeutas a las multis es una ex-
periencia de enorme repercusión personal. Con audacia, plantea “¿no
será necesario para los terapeutas atravesar una multi para completar
su capacidad analítica?” Las participaciones son espontáneas, desde la
vivencia afectiva, como semejantes, como una “presencia”, no como una
“persona” (entiendo esto como pantalla de la transferencia). Y dice “exi-
ge una profunda remodelación de nuestra identidad terapéutica”. Para