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CIENTÍFICOS
ARTÍCULOS
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 16 (1), 2025, pp 23 - 31
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/16.1.3
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CONDENADOS A DESEAR
CONDENADO AO DESEJO
CONDEMNED TO DESIRE
Adriana Cabuli
Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados
ORCID: 0009-0006-5773-0962
Correo electrónico: adrianacabuli@hotmail.com
Fecha de recepción: 08-03-2025
Fecha de aceptación: 08-04-2025
Para citar este artículo / Para citar este artigo / To reference this article
Cabuli A. (2025) CONDENADOS A DESEAR
Intercambio Psicoanalítico 16 (1), DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/16.1.3
Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC By 4.0)
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Resumen: El trabajo hace un recorrido por las ideas de diferentes
pensadores, para comprender la subjetividad contemporánea. Plan-
tea la incidencia de la nueva tecnología en los niños y adultos. Res-
cata y fundamenta el valor del psicoanálisis como práctica, con el n
de reforzar el deseo y la potencia de quien consulta buscando paliar
el malestar. Propone a los analistas no desinvestir la propia tarea en
tiempo de respuestas rápidas.
Palabras Clave: Desamparo-deseo-algoritmo-alienación
Resumo: A obra explora as ideias de diferentes pensadores para
compreender a subjetividade contemporânea. Ela aumenta o impac-
to das novas tecnologias em crianças e adultos. Resgata e substan-
cia o valor da psicanálise como prática, com o objetivo de reforçar o
desejo e o poder daqueles que buscam aliviar seu desconforto. Isso
sugere que os analistas não desistam de suas próprias tarefas diante
dos tempos de resposta rápidos.
Palavras-chave: Desamparo-desejo-algoritmo-alienação
Summary: The work explores the ideas of various thinkers to un-
derstand contemporary subjectivity. It explores the impact of new
technology on children and adults. It rescues and substantiates the
value of psychoanalysis as a practice, aiming to strengthen the desi-
re and power of the person seeking to alleviate discomfort. It encou-
rages analysts not to disinvest themselves in their work in the age of
quick answers.
Keywords: Abandonment -desire-algorithm-alienation
Nacemos desamparados
El hecho de nacer prematuro promueve que el ser humano sea
endeble desde y para siempre. Eso genera un atrapamiento, pero tam-
bién una posibilidad. El otro es necesario para cobijar. Otro que en cada
momento histórico estará atravesado por una fantasmática diferente.
En ese encuentro, entre el niño y quien aloja, Freud ubica “la fuente
primordial de todos los motivos morales”.
Portamos desde los inicios la energía pulsional que se dirime en
un conicto entre Eros y Tánatos, inherente al deseo, el cual surge pri-
mariamente. Eros es deseo de presencia, movimiento, placer, tiende a
ligar, a representar, su meta es unicar. Tánatos tiende a rechazar en
un movimiento de desinvestidura, aquellos objetos que promueven de-
seos. La tendencia al placer busca mantener un equilibrio y una tensión
tolerables.
CONDENADOS
A DESEAR
Presentado en el Simposio Clínico de FLAPPSIP 2024
Adriana Cabuli1
1 Licenciada en Psicología. Socia
plenaria de la Asociación Escuela
Argentina de Psicoterapia para
Graduados (AEAPG) Directora
Editorial de la revista El psicoanálisis.
Ayer y hoy. Docente titular de la
AEAPG. Ex Secretaria del Centro
de investigación y orientación
comunitaria “Dr.Arnaldo Rascovsky”.
Integrante de la comisión
organizadora del ciclo El Malestar en
la Cultura desde 2021.
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El humano desarrolla la capacidad de representar, pensar, imagi-
nar, fantasear, crear todo lo que posibilite la ligadura de la energía con la que
nacemos. Es una exigencia de trabajo para el psiquismo- al decir de Freud-,
que posibilita salir del estado primero. Se trata de hacer algo con aquello
que nos es dado: la vida.
La realidad que se nos presenta, que suele ser excesiva, exacerba el
desamparo. A lo largo de la historia, tomó diferentes formas. Hoy como nun-
ca, a partir del fenómeno de la globalización, el sujeto en la cultura está bajo
la órbita de poderes que lideran el planeta desde diferentes movimientos:
políticos, económicos, nancieros, tecnológicos. La humanidad toda padece
de efectos similares, habiéndose perdido aquello que hacía diferentes a los
pueblos: las costumbres, las tradiciones y los valores, que operaban como
sostén.
¿Qué lugar hay entonces para el psicoanálisis?
En principio, el psicoanalista no debería desinvestir la propia prácti-
ca.
El psicoanálisis comenzó con la clínica desde el origen. Posteriormente se
construyó una teoría sobre el psiquismo. Si el psicoanálisis perdura es por
la praxis y no por la teoría. Los teóricos solo pueden transmitir su saber si
han atravesado el trabajo con su propio inconsciente, de ahí su convicción.
La práctica rearma conceptos fundamentales y genera nueva teoría. Sin la
misma, el psicoanálisis sería letra muerta, solo una teoría más. ‘’La potencia-
lidad del discurso psicoanalítico está en su práctica clínica, en su práctica de
lectura y pensamiento”, propone Lidia Ferrari (2024), psicoanalista argentina
que vive en Italia.
Julia Kristeva (2011) dice que la noción de texto no supera la expre-
sión de experiencia, y que para producir un texto hay que cuestionarse la
manera de sentir, la sexualidad, el lenguaje.
Nuestra disciplina se diferencia del pensamiento losóco, ya que
la pregunta por el ser, no incluye el análisis del inconsciente. De alguna ma-
nera los analistas estamos en diálogo con algunos pensadores contemporá-
neos que citan al psicoanálisis como parte de su teorización. Franco Berardi,
Eric Sadin, Byung-Chul Han, entre otros.
Pienso en un psicoanalista comprometido y en concordancia con la
época que le toca atravesar pivoteando entre la realidad, por más nefasta
que la misma sea, y el deseo vital de quien consulta, sin dejar de lado la po-
tencia deseante que conmueve su labor.
Cuando alguien recurre a un analista, además de necesitar trabajar
sobre su genealogía, a partir de los síntomas con los que se presenta, pone
en cuestión su contexto, si consideramos que la subjetividad se encuentra
enraizada en su vivir cotidiano.
Este tiempo parece estar en crisis en relación con lo vivido hasta hace relati-
vamente poco. Si bien la pandemia Covid 19 pudo haber generado un corte
del cual todavía no se puede evaluar todas las consecuencias, el cambio de
época se venía gestando; algunos pensadores lo ubican en el siglo XX, ron-
dando la década del 70, hace varios años atrás.
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En momentos en que las frases cortas y los eslóganes se impo-
nen por tiempo breve hasta la aparición de los siguientes, el psicoanáli-
sis conlleva el arte y el compromiso de la palabra duradera, aunque no
je nada, solo el sentido que cada quien le otorga, hasta que la resigni-
cación procure uno nuevo.
Vivimos en un mundo en que las imágenes asedian continua-
mente, y predominan los estímulos del exterior. Franco Berardi (2020)
plantea que estamos en tiempos de una mutación antropológica, y pro-
pone que lo digital, a diferencia de lo analógico, nos hace perder la posi-
bilidad de la sensibilidad. Sensibilidad que describe como la facultad que
hace posible la interpretación de los signos que no pueden denirse con
precisión en términos verbales, ya que los algoritmos que acompañan
nuestra vida diaria nos quitan la posibilidad del tiempo necesario para
la reexión, la pregunta y el discurrir sin apuro. En el libro Fenomenolo-
gía del Fin, planteó que se está invirtiendo la manera en que percibimos
nuestro entorno. También está afectada nuestra empatía con el otro.
Se pregunta si los humanos estamos perdiendo esa habilidad a medida
que su comunicación pasa cada vez menos por la conjunción de cuerpos
y cada vez más por la conexión de máquinas. Desde la modernidad tar-
día, el universo de trasmisión ha sufrido una aceleración al ritmo de las
máquinas. Si bien la mente humana parece adaptarse al multitasking ac-
tual, se producen nuevas formas de sufrimiento: ansiedad, agotamiento
mental y depresión. La creciente demanda de atención conduce a un
asedio permanente y a un estado de alerta. No hay tiempo para la aten-
ción consciente, hay que tomar decisiones cada vez más aceleradas y las
mismas no están gobernadas por estrategias a largo plazo.
En consonancia con esto, desde el psicoanálisis, Piera Aulagnier (2016)
describió el estado de alienación.
Ella plantea que en el estado de alienación la actividad de pen-
sar conlleva, entre otras cosas, a abolir toda situación de conicto, in-
validando también la causa de todo sufrimiento, situación deseada por
todo sujeto pero que en un caso extremo desembocaría en la muerte
efectiva del pensamiento, y por esta razón de sí mismo.
Nos dice:
El sujeto puede hallarse esclavo en un sistema social y en un
sistema de poder que le impiden pensar libremente (o simple-
mente pensar) ese sistema, la relación con el poder que el siste-
ma le impone, la posición y las referencias identicatorias a las
cuales los sujeta.
El sujeto puede oscilar hacia la alienación por razones subjeti-
vas: en este caso puede alinear su pensamiento ya sea en una
ideología dominante, ya sea en la ideología de una secta, de un
grupo, de un microgrupo.
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Teorizado por Aulagnier antes de la actual irrupción tecnológica,
estas ideas son totalmente vigentes, si pensamos el efecto de las redes
sociales que generan una subjetividad parcializada, que solo observa un
fragmento de la realidad. Los algoritmos que generan vínculos siempre
presentes en las pantallas, obviamente no son seres independientes,
sino que fueron pensados por ciertos grupos de poder dominante, con
nes en principio económicos. Según plantea Eric Sadin (2024), el pro-
blema actual no solo es que somos espiados y convertidos en consu-
midores de todo tipo de oferta, sino que lo que se intenta atacar es el
pensamiento crítico. De ahí que muchos países sean gobernados por
poderes que atentan contra los mismos individuos por los que fueron
elegidos, con la sorprendente anuencia de estos.
Hay una frase de moda qué se instaló en Buenos Aires en los
últimos dos años: Fingir Demencia. Se utiliza con cierta gracia, dando
cuenta de una paradoja, ya que los dementes, no ngen, sino que crean
su propia realidad. Parecería que la frase apela al mecanismo de des-
mentida que se sustenta en una escisión del yo como proceso defensivo.
“Sé que esto malo sucede, pero creo que no sucede”. Se apela a dicha
frase de manera consciente, como si pudiéramos decidir sin la presencia
del inconsciente, cuando el pensar parece estar devaluado y sometido a
poderes que exceden la posibilidad de reexión. ¿Alienados?
¿Qué lugar hay para la pregunta? ¿Qué lugar, para la imagina-
ción? Cuando la información es ensordecedora, ¿qué lugar hay para la
invención singular? El psicoanálisis, la poesía, el arte se presentan como
refugio frente al aturdimiento. Prácticas periféricas que actúan como
resistencia. Dan lugar al deseo, que insiste indomable, que no se con-
forma con los objetos que consumimos. Si hay algo que no se adapta es
el inconsciente; se resiste ante la adaptación total. Julia Kristeva (2011)
relaciona el psicoanálisis con la literatura. Son prácticas que, frente al
dolor de existir, nos permiten aún imaginar.
Sujetos de este tiempo
El niño contemporáneo incorpora a padres angustiados, con una
fuerte sensación de desamparo, sin los referentes histórico-familiares
que podrían servir como sostén emocional, ante un mundo cambiante,
conviviendo con reglas rígidas, con frecuencia disfrazadas de una apa-
rente libertad de elección. Adultos saturados por condiciones de vida
que exigen cada vez más productividad de todo tipo, no sólo económica.
Esto genera muchas veces desatención hacia quien requiere del cuida-
do. El peligro existe para el niño porque el adulto no está presente para
contener las magnitudes de estímulo presentes que requieren ser tra-
mitadas para su elaboración. A partir de algunas investigaciones princi-
palmente neurológicas se observan efectos negativos sobre el sueño, la
capacidad de atención y concentración, la irritabilidad y algunas pérdi-
das de funciones que han sido delegadas en las máquinas.
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El Smartphone y su uso indiscriminado se fue imponiendo de
forma tal que nos hizo cambiar la posición del cuerpo, la espalda incli-
nada mirando el cuadrilátero o ventana ardiente, como Eric Sadin (2024)
llama a las pantallas. Es un observable cotidiano.
Me pregunto si algunos cuadros clínicos, tan frecuentes en la
actualidad como los llamados Autismos, Trastornos del Desarrollo, Tras-
torno de Décit Atencional entre otros, estarán relacionados con este
formato de crianza. El psiquismo se constituye en el seno de una matriz
de inscripción, procesamiento y transformación de las pulsiones a tra-
vés de quien ocupa el espacio maternante. Cuando dicho sostén falla en
su función, ya que también está excedido en sus exigencias de produc-
tividad, puede ser determinante para el fracaso del desarrollo del niño.
Sin soslayar la biología, sabemos que la constitución psíquica incluye el
vínculo con el otro. En el nivel de lo que se va a constituir como repre-
sentación, la información sensorial es estimulada por los objetos que
provee el cuerpo materno u otro que ejerza dicha función.
El cuerpo y la mente están intrincados de manera tal que es difícil
pensar en un sufrimiento físico sin su correlato psíquico. Es la madre o
quien cumple esa función quien ayuda a metabolizar dicho sufrimiento,
a través del contacto físico y la presencia que otorga al niño un resguar-
do para no quedar inundado por aquellas sensaciones que desconoce.
La consulta hoy
Cada vez tenemos más consultas. Esto coincide con un momen-
to en que los psicoanalistas somos convocados con mayor frecuencia a
opinar, en los diferentes medios de comunicación, en sus diversas for-
mas. En la Argentina, algunos se han convertido en referentes. Coincide
con un momento histórico, en que la religión, sobre todo en algunos
sectores de la población, ya no es un referente válido y la necesidad del
humano de buscar el amparo genera síntomas que suelen desembocar
en consultas clínicas. A veces se nos suman otros que intentan aliviar los
dolores del alma, los coaches, consteladores, adivinos. Pero nosotros,
los psicoanalistas, insistimos, deseantes, y cuando los que consultan a
los otros fracasan en la búsqueda genuina de la verdad de cada quien,
nos buscan para solicitar ayuda.
¿Hay algo diferente? Entiendo que sí. Sabemos de la subjetividad
de momentos previos, hasta donde las búsquedas históricas y antropo-
lógicas lograron investigar. La segunda guerra mundial, tal vez la guerra
más documentada, nos mostró de manera relativamente reciente la ca-
pacidad destructiva del hombre hacia sus semejantes. Hoy lamentable-
mente no hace falta ir tan atrás, lo vemos de manera diaria en cualquie-
ra de nuestras pantallas. Ahora se suma algo más. El apoderamiento y la
destrucción de la naturaleza como nunca antes, con sus consecuencias
a la vista de todos. Esto incide en la vida cotidiana y va generando dife-
rentes amenazas generadoras de incertidumbre.
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Algunas viñetas para pensar nuestra función
Viñeta 1
Un hombre joven se ve envuelto en un conicto laboral, por el cual
es posible que sea imputado legalmente. Su labor consiste en auditar proce-
dimientos de diferentes emprendimientos comerciales. La empresa a la que
pertenece, en principio se hace cargo de defenderlo legalmente, cuidando
sus propios intereses ya que también está cuestionada. Empresa prestigiosa
que lo envíó a realizar su tarea, situación que lo ascendió a una posición de
excelencia. La acusación consiste en haber sido cómplice de un fraude. Se
sabe acusado, después de haber sido felicitado por su tarea. Esta situación
impacta en un punto de su historia personal, la asocia con el haber sido utili-
zado por su madre, a quien admira profundamente, en alianza contra su pa-
dre, ya que la misma lo hacía cómplice de sus indelidades, o sea del fraude
hacia su esposo. El paciente también es acusado de un fraude, sentimiento
que lo acompañó en su vida en relación con su propio padre al que amaba
en secreto, quedando en medio de un conicto entre ambos progenitores.
¿Para qué estamos los analistas? En lo individual que nos compete,
para que el sujeto pueda defenderse de la mejor manera posible de lo que
la realidad le impone, haciendo consciente la historia que lo aqueja y evi-
tando que el sentimiento de culpa previo lo lleve a pagar por algo que no le
corresponde, en todo caso, consultando buenos abogados y estando bien
asesorado. El sentimiento de culpa inconsciente de origen será trabajado
en su análisis. Tarea compleja si las hay, pero ¿hay algo más que podamos
hacer? Trabajamos con vidas singulares. Los temas de sufrimiento quedan
ligados a la época que a cada uno lo toca transitar, pero subrayemos que el
inconsciente, siempre está vigente. Esa es nuestra tarea como psicoanalis-
tas.
Viñeta 2
Una mujer de 25 años que fue madre por primera vez se presenta
angustiada por algo que le sucedió en su trabajo como docente. Solicitó una
actualización de su sueldo. La Argentina tuvo una inación del 70 por cien-
to en dos meses cuando se produjo un cambio de gobierno con políticas
económicas opuestas al gobierno anterior. Cuando lo plantea, le responden
que debería ser solidaria, y que la docencia es una vocación, y la cuestionan
porque se le ocurre solicitar un aumento, dando vuelta sobre ella, que suele
sentirse en falta, algo que tiene que ver con una falla que fue promovida por
el gobierno de turno.
Cuando escucha el relato, la analista reexiona sobre la forma en
que en la actualidad se da información en muchos medios de comunica-
ción. La prensa local en un intento absolutamente engañoso de comunicar
los actos de gobierno para que la población esté info-desinformada, intenta
desmentir la realidad. Solo unos pocos periodistas se animan a cuestionar.
La tendencia es manipular la respuesta generando confusión.
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El agresor acusa al agredido y lo hace sentir en falta. Frases cliché
abundan en nuestro país: el pobre lo es porque no se esfuerza y el que tiene
hambre se está aprovechando del que paga sus impuestos honestamente,
eslóganes que suelen repetir en diferentes sectores de la sociedad, aún en
los realmente implicados, o sea sujetos carenciados que repiten las frases,
ante los que están en su misma condición.
La situación de la joven, remite a algo de su historia personal, situa-
ción de desamparo que venimos trabajando pero que se recrudece en este
momento con su incipiente maternidad: ¿qué aporta la época? Precariza-
ción laboral que pone al desamparo sobre el tapete. Ella es poco solidaria
porque pide más, se culpa por esto, lo asocia en la sesión con la pérdida pre-
coz de su madre, de la que se siente culpable. Recuerda haber estado eno-
jada porque la madre se enfermó y al poco tiempo murió. Ella fue una niña
con intenso sentimiento de culpa cuando perdió a su madre. Ahora es una
adulta que se siente culpable por solicitar aumento de sueldo. Pensarlo en
su análisis le posibilita diferenciar algo que le sucede por su propia historia
y de ahí encarar de mejor manera lo que se le presenta como situación de
la vida. ¿Para qué sirve? Los analistas tenemos un saber acotado a nuestra
labor. Tener presente la época en que nos toca vivir nos posibilita compren-
der a quien nos consulta, de mejor manera. Lo que le sucede a la joven no
solo tiene que ver con su propio vivenciar histórico, la realidad se hace hostil
y reactiva dicha vivencia primaria.
El sujeto humano, al nacer desvalido, porta sobre si esa sensación
que le llevará la vida tramitar y regular. Contamos con un instrumento de
innegable valor, que posibilita apoyarnos en lo erótico vital e intentar sua-
vizar lo mortífero. Más que nunca debemos rescatar al psicoanálisis, herra-
mienta que posibilita fortalecer los recursos propios de quien se encuentra
debilitado por un mundo que se presenta hostil, con un malestar demás.
No es el malestar de la represión pulsional para convivir con el semejante,
malestar estructural, sino un plus que el contexto agrega, tal vez de manera
más global, y que atraviesa a todas las capas de la población, aún a las más
favorecidas, en las que el tedio y la desvitalización abundan.
Podemos reexionar sobre el contexto global, versus nuestra tarea
como analistas, ¿cómo sostenemos el soñar? Como planteé al comienzo,
fortaleciendo nuestro instrumento.
Pensar un analista comprometido con su tiempo, es pensar que la
neutralidad no es posible. El analista debe ser abstinente pero no es neutral,
de lo contrario estaría desmintiendo su implicación. Es mejor estar adverti-
do de esto y tener consciencia de cómo pensamos nuestra época.
No claudicar, en tiempos en que como diría Freud, la virgen de Lour-
des tendría más adeptos que nosotros. Virgen disfrazada de otras creencias,
como tratamientos breves para paliar el sufrimiento y medicalización para
calmar la angustia. Situaciones que al no trabajar con el fortalecimiento de
las potencias del sujeto, en los tiempos en los que trascurre su vida acarrean
cada vez más malestar.
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