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I- Viviendo la adolescencia en tiempos neoliberales
“Sin embargo, ¿qué es la sociedad? No existe tal cosa. Lo que exis-
te son hombres y mujeres, individuos y familias”” (THATCHER: 1987). Esa
frase de Margaret Thatcher, primera-ministra de Reino Unido de 1979 a
1990, dene de forma precisa el pensamiento neoliberal que se vuelve
hegemónico, en el contexto del modelo de producción capitalista, a na-
les del siglo pasado. Sus principios señalan que el bienestar social deja de
ser prioridad en la vida político-económica. En consecuencia de esto, el
mercado pasa a ser el principal regulador de la vida social, valorizando la
competición y destruyendo las formas de cooperación y solidaridad.
El neoliberalismo se impone como una doctrina socioeconómica que de-
ende la producción y la reproducción de afectos antisociales. Los intere-
ses económicos del gran capital, por medio de la gura omnipresente del
mercado, pasan a liderar la producción de las subjetividades contempo-
ráneas.
En el fundamento de su visión antisocial, Thatcher se deshace de
la sociedad, promoviendo la vida privada sobre la pública.
Vivimos tiempos de tentaciones autoritarias. Donde hay una es-
pecie de generalización de una cultura de guerra en los más diversos as-
pectos de la vida social. La desigualdad alcanza niveles nunca vistos y la
crisis climática coloca en riesgo la propia existencia del planeta. Los jóve-
nes perciben sus futuros amenazados y, frecuentemente, sin vislumbrar
proyectos utópicos en los cuales insertarse, socializándose por medio de
la violencia. Fascinados e capturados por la tecnología viven el enorme
riesgo de empobrecimiento de las dimensiones subjetivas, relacionales y
sociales en sus vidas (VOLICH, R.M. & HOTIMSKY, S.: 2024).
¿Cómo sostener un modelo de educación, que priorice la supera-
ción del universo privado y familiar, en un contexto en que la competición
se vuelve soberana y la solidaridad es devaluada? ¿Cómo referirse a alte-
ridad1 en un momento en que los conictos son vividos como guerras y
las agregaciones de grupos se dan por medio de la violencia? ¿Es posible
cuestionarse si en ambientes marcados por tamañas crueldades los niños
acceden verdaderamente a la adolescencia?
II- Adolescencia, tribalización y salud mental
Arminda Aberastury, en su texto clásico “El Adolescente y la Liber-
tad” nos invita a comprender esa fase como siendo de elaboración, lenta
y dolorosa, de varios lutos: del cuerpo del niño, de la identidad infantil y
de los padres de la infancia.
ADOLESCENCIA Y EDUCACIÓN ESCOLAR:
EL SUFRIMIENTO PSÍQUICO EN
SU DIMENSIÓN SOCIOPOLÍTICA
Presentado en el Simposio Clínico FLAPPSIP 2024
Deborah Joan Cardoso1
Silvio Hotimsky2
1 Deborah Joan de Cardoso
psicoanalista y orientadora
educacional del nivel secundario
del Colegio Santa Cruz (SP) desde
2000. Miembro del Departamento
de Psicoanálisis del Instituto Sedes
Sapientiae y participa del Equipo de
Entrevistas de la Revista Percurso.
2 Psicoanalista y profesor del nivel
secundario del Colegio Equipe (SP).
Miembro del Departamento de
Psicoanálisis del Instituto Sedes
Sapientiae, dónde dicta clases en el
curso Conicto e Síntoma y participa
del Equipo de Entrevistas de la
Revista Percurso. Co-autor del texto
“A educação e o espírito do mundo:
subjetividade, corpo e tecnologia” (La
educación y el espíritu del mundo:
subjetividad, cuerpo y tecnología).
In: Escola e Subjetivação- Diferentes
perspectivas. São Paulo: Editora
Edgard Blucher, 2024
1 Nota do Tradutor: Alteridad y otredad
se entienden como sinónimos, aunque la
alteridad transciende e intenta reconocer
desde las diferencias a los sujetos con
sus propias particularidades. La otredad,
explica Dario Sztajnszrajber (2014) es un
neologismo inventado en la losofía que
surge del concepto del otro.