INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 16 (1), 2025, pp 127 - 133
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/16.1.14
127 / FLAPPSIP
POR UN PSICOANÁLISIS
QUE PUEDA SEGUIR ESCUCHANDO
POR UMA PSICANÁLISE
QUE POSSA CONTINUAR ESCUTANDO
FOR A PSYCHOANALYSIS
THAT CAN KEEP LISTENING
Gimena Abasto
Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados
ORCID: 0009-0001-4323-0944
Correo electrónico: gimenaabasto@gmail.com
Fecha de recepción:08-03-2025
Fecha de aceptación:23-04-2025
Para citar este artículo / Para citar este artigo / To reference this article
Abasto G. (2025) POR UN PSICOANÁLISIS QUE PUEDA SEGUIR ESCUCHANDO
Intercambio Psicoanalítico 16 (1), DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/16.1.14
Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC By 4.0)
POR UN PSICOANÁLISIS
QUE PUEDA SEGUIR ESCUCHANDO
POR UMA PSICANÁLISE
QUE POSSA CONTINUAR ESCUTANDO
FOR A PSYCHOANALYSIS
THAT CAN KEEP LISTENING
Gimena Abasto
Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados
ORCID: 0009-0001-4323-0944
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Abasto G. (2025) POR UN PSICOANÁLISIS QUE PUEDA SEGUIR ESCUCHANDO
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Resumen: Este artículo explora la necesidad de un psicoanálisis si-
tuado, capaz de dialogar con las complejidades del presente, espe-
cialmente en el contexto argentino. Se destaca la importancia de
una escucha atenta y crítica, siguiendo el legado freudiano, ante las
nuevas formas de padecimiento que emergen en la clínica: subjetivi-
dades disidentes, víctimas de violencia sistémica y exclusión. El texto
denuncia la persistencia de crímenes de lesa humanidad, como el
genocidio travesti y la violencia contra comunidades originarias, y
cómo estos impactan en la subjetividad. Se critica la patologización
de identidades disidentes y se propone revisar los conceptos psicoa-
nalíticos a la luz de estas experiencias. El objetivo central es instar
a una práctica psicoanalítica que honre la ética de la escucha, que
evite la reproducción de dispositivos de poder y que acoja las nuevas
preguntas que plantean las subjetividades marginadas.
Palabras claves: psicoanálisis situado, clínica actual, ética.
Resumo: Este artigo explora a necessidade de uma psicanálise situa-
da e capaz de dialogar com as complexidades do presente, especial-
mente no contexto argentino. Destaca-se a importância de uma es-
cuta atenta e crítica, seguindo o legado freudiano, diante das novas
formas de sofrimento que emergem na clínica: subjetividades dis-
sidentes, vítimas de violência sistêmica e exclusão. O texto denun-
cia a persistência de crimes contra a humanidade, como o genocídio
travesti e a violência contra comunidades originárias, e como esses
eventos impactam a subjetividade. Critica-se a patologização de
identidades dissidentes e propõe-se revisar os conceitos psicanalíti-
cos à luz dessas experiências. O objetivo central é instar uma prática
psicanalítica que honre a ética da escuta, que evite a reprodução de
dispositivos de poder e que acolha as novas questões colocadas pe-
las subjetividades marginalizadas.
Palavras-chave: psicanálise situada, clínica atual, ética.
POR UN PSICOANÁLISIS
QUE PUEDA SEGUIR ESCUCHANDO
Trabajo que obtuvo Mención de Honor en el Concurso de estudiantes Jorge Rosa 2023
Gimena Abasto1
1 Gimena Abasto: Licenciada
en Psicología (UCSF. Argentina).
Posgrado en Clínica Psicoanalítica
de la Infancia y la Adolescencia
(ASAPPIA. Argentina). Cursó la
Maestría en Psicoanálisis (AEAPG.
Argentina). Actualmente se
desempeña como psicóloga y
supervisora clínica en consulta
privada, e integra el equipo de
cátedra de Psicología Profunda de la
Facultad de Psicología en la UCSF. Es
co-creadora del espacio “Punto de
Fuga” desde donde diseña, produce
y gestiona propuestas de divulgación
y formación en psicoanálisis. Se
ha presentado como expositora
en jornadas y congresos, y cuenta
con publicaciones en revistas
cientícas. Última publicación:
La intimidad en Psicoanálisis:
Reconstrucción metapsicológica para
su aprovechamiento en la clínica. en
la revista digital Psicoanálisis Ayer y
Hoy.
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 16 (1), 2025, pp 127 - 133
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/16.1.14
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Summary: This article explores the necessity of a situated psychoa-
nalysis, capable of engaging in dialogue with the complexities of the
present, particularly within the Argentine context. It highlights the
importance of attentive and critical listening, in line with the Freu-
dian legacy, in the face of new forms of suering emerging in cli-
nical practice: dissident subjectivities, victims of systemic violence,
and exclusion. The text denounces the persistence of crimes against
humanity, such as travesti genocide and violence against Indigenous
communities, and how these aect subjectivity. It criticizes the pa-
thologization of dissident identities and proposes a revision of psy-
choanalytic concepts in light of these experiences. The main goal is
to advocate for a psychoanalytic practice that honors the ethics of
listening, avoids the reproduction of mechanisms of power, and wel-
comes the new questions posed by marginalized subjectivities.
Keywords: situated psychoanalysis, contemporary clinical practice,
ethics.
Hablo por mi diferencia
Deendo lo que soy y no soy tan raro
Me apesta la justicia y sospecho de esta cueca democrática.
Pedro Lemebel
En el año del 40° aniversario del regreso de la democracia en
Argentina el psicoanálisis no puede quedar recluido en la soledad del
consultorio fantaseando con la idea omnipotente de sostener una teoría
supuestamente universal y trascendente a todo tiempo y espacio. Si en
algún momento el psicoanálisis fue revolución, hoy en día el escenario
político es otro, y la lucha es por sostener los paradigmas que lo pueden
conservar vigente.
Lo revolucionario del método psicoanalítico fue instalar una
escucha diferente. Freud, en su valentía ética e intelectual, se permitió
cuestionar los paradigmas establecidos y abismarse al incierto de ha-
cerse nuevas preguntas. Al escuchar a sus histéricas, juzgadas por la
psiquiatría de la época como supuestas simuladoras, y en ese oír, les
devolvió su dignidad reconociendo allí un auténtico padecimiento sub-
jetivo. Hay quienes dicen que lo que hacen las grandes revoluciones es
cambiar las preguntas, no las respuestas: hoy el psicoanálisis debe sos-
tener su apertura a lo incierto, soportar las tensiones de las revisiones
intrateóricas y no dejar de apostar al gesto freudiano de auscultar nue-
vos padecimientos subjetivos. Cuando decimos nuevos padecimientos,
no aludimos a aquellos que antes no existían, sino a la emergencia de
subjetividades que, gracias a los avances en derechos, acceden hoy a la
consulta: pacientes pobres, pacientes trans travestis, pacientes pertene-
cientes a comunidades originarias traen consigo relatos inéditos; y de
nuestro lado queda la responsabilidad de poder escuchar, aún cuando
estos padeceres atenten contra la cohesión conceptual de nuestro cor-
pus teórico.
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Las reexiones que se desprenden de este trabajo se inscriben
en un psicoanálisis situado, arraigado en la realidad argentina de pos-
pandemia, marcada por una profunda crisis económica y política. Nos
enfrentamos a un endeudamiento creciente, impulsado por sectores
antiderechos, y a un deterioro del tejido social, como otro fruto podrido
del llamado capitalismo neoliberal. A pesar de la degradación del discur-
so público, legado de los golpes cívico-eclesiástico-militares, persistimos
en la lucha por la memoria. En este escenario, como lo señaló Bleichmar
(2000):
... deviene tarea urgente separar, por un lado, [...] aquellos
enunciados de permanencia, que trascienden las mutaciones
en la subjetividad que las modicaciones históricas y políticas
ponen en marcha, de los elementos permanentes del funciona-
miento psíquico que no sólo se sostienen sino que cobran ma-
yor vigencia en razón de que devienen el único horizonte expli-
cativo posible para estos nuevos modos de emergencia de la
subjetividad.
En este punto conviene recuperar la diferencia propuesta por
Bleichmar (1999) entre constitución psíquica y producción de subjetividad.
La primera hace referencia a “variables cuya permanencia trasciende
ciertos modelos sociales e históricos” y que pueden estar cercadas en
el campo especíco del psicoanálisis. La segunda, por otro lado, incluye
“aquellos aspectos que hacen a la construcción social del sujeto, en tér-
minos de producción y reproducción ideológica y de articulación con las
variables sociales que lo inscriben en un tiempo y espacio particulares
desde el punto de vista de la historia política”.
Sabemos que la etiología de la neurosis no reside en el Incons-
ciente sino en el modo en que este se articula y relaciona con el Yo, en
tanto instancia estructurada ideativamente a partir de los discursos de
la época. La psicopatología sigue y seguirá siendo efecto de la relación
entre las representaciones del inconsciente y las representaciones del
Yo, producto de un conicto. Aquel otoño de 1892 ha dejado la parálisis
histérica de la Señorita Elisabeth von R en un modo de presentación
fenomenológica que hoy no llega al consultorio. Aunque los síntomas
conversivos persisten, su manifestación actual exige una lectura que
trasciende la mera fenomenología, invitándonos a explorar su renovado
valor signicante. Hoy, fenómenos transnosográcos como las toxico-
manías y problemáticas de consumo, compulsiones, autolesiones, ano-
rexias, y ataques de angustia dominan la clínica. Estos modos de presen-
tación de la clínica del exceso dan cuenta de fracasos en la organización
sintomática y dejan ver su cometido menos logrado en el reequilibra-
miento psíquico. Nuestra época lleva el sello capitalista y neoliberal, que
propone objetos de consumo inmediato y de descarte dejando a los su-
jetos anclados en modos desregulados de goce, y también a intentos
frustros de descarga, que no resuelven la excitación, ni generan un equi-
libramiento psíquico, más cercanas a la evacuación que a la elaboración.
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El deterioro del tejido social se nutre de la proliferación de dis-
cursos de odio y de una propaganda antiderechos que promueve la in-
tolerancia. Esta intolerancia se maniesta en la estigmatización de iden-
tidades disidentes, de la discriminación a la diversidad corporal como
en el caso del gordo-odio o las mutilaciones a cuerpos de bebés inter-
sexuales bajo el coronado discurso de emergencia neonatal. Además, es
importante señalar que el racismo que azota a nuestro país no es un fe-
nómeno aislado, sino que forma parte de la estructura misma de nues-
tra identidad nacional, y que discrimina y violenta directamente a las
identidades marrones. Estos discursos operan como ríos subterráneos,
invisibles pero poderosos, alimentando formas especícas de violencia
hacia ciertas subjetividades que se traducen en la imposibilidad de ac-
ceso a derechos, en identidades cloacalizadas, según la expresión de Ber-
kins (2012). ¿Qué puede aportar el psicoanálisis en relación a los efectos
en la subjetividad de llevar vidas sometidas a la mera supervivencia?
A cuarenta años de la recuperación de la democracia en Argen-
tina, continúan los crímenes de lesa humanidad contra ciertos colecti-
vos. Wayar (2018) denuncia un auténtico genocidio travesti, reriéndose
al exterminio sistemático de las identidades trans y responsabilizando
al Estado y a los estados de la región. Sostiene que se debe aceptar la
culpa y resarcir el agravio justamente, pues se ha afectado, sistemática-
mente, la salud psíquica, física y económica: “Este genocidio se reeja
en una esperanza de vida de apenas 32 años, con muertes causadas en
gran medida por la violencia estatal y social, así como por otras causas
evitables” (Wayar, 2021).
Hay otro genocidio que persiste, la Campaña del Desierto no
concluyó en 1885. Comunidades originarias a lo largo de Latinoamérica
continúan siendo objeto de exterminio. Y en este punto se abren dife-
rentes líneas de reexión: Por un lado, debemos considerar los efectos
de las estrategias de supervivencia que estas comunidades se han visto
obligadas a adoptar: renunciar a su identidad, prohibir sus ritos y cos-
tumbres, censurar la transmisión de su lengua e incluso verse impedi-
das de enterrar a sus muertos. Si concebimos el rito como una forma de
representar el dolor de la pérdida, como una inscripción en el sistema
simbólico cultural, ¿qué sucede cuando se niega la posibilidad del ritual?
Freud, en Tótem y tabú (1913), sostiene que el tabú de los muertos sur-
ge de los sentimientos ambivalentes del doliente hacia el fallecido, lo
cual guarda similitud con los autorreproches de la neurosis obsesiva. De
ahí que, tras una pérdida dolorosa, sea necesaria una reacción ante la
hostilidad latente en el inconsciente, origen de los reproches obsesivos.
En el caso de los pueblos originarios, esa hostilidad se proyecta sobre
el propio muerto: “se deenden de ella desplazándola sobre el objeto
de la hostilidad, sobre el muerto” (Freud, 1913, p. 67). Entonces, ¿qué
destino aguarda a esa hostilidad reprimida? ¿Cómo vive una comuni-
dad en deuda con sus muertos? ¿Qué ocurre cuando el rito funerario se
imposibilita, ya sea por la ausencia del cadáver —como en el genocidio
de la Campaña del Desierto o en las desapariciones forzadas durante la
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dictadura y en democracia, incluyendo casos como el de Santiago Mal-
donado, indígenas asesinados por corporaciones y fuerzas estatales, y
personas trans—, o por la imposibilidad de llevar a cabo los ritos, inclu-
so como estrategia de preservación comunitaria? Esto último se aplica
tanto a la supervivencia de las comunidades originarias mencionadas
como a la reciente pandemia de COVID-19, que, además de causar miles
de muertes, truncó la posibilidad de realizar ritos funerarios debido al
ASPO. Sin ritual, el sujeto puede quedar atrapado en una relación mor-
tífera con el muerto, anclado en sentimientos de dolor, culpa y repro-
ches. Si por el mecanismo de proyección el deseo hostil se deposita en
el muerto, convirtiéndolo en un ser temible, la ausencia de ritual impide
la elaboración de esta situación.
Otro fenómeno contemporáneo ligado a la muerte son las pro-
fundas depresiones y suicidios a causa de la destrucción sistemática de
ciertas minorías, como es el caso de las comunidades originarias que
recurren al suicidio colectivo ante la devastación de su entorno. ¿Qué
podría decir el psicoanálisis sobre los efectos subjetivos del ocupamien-
to militar del territorio en la Patagonia, la explotación de la minería a
cielo abierto en Córdoba, o las quemas intencionales de cientos de hec-
táreas de bosque en comunidades donde la prolongación de sus yoes
llega hasta el valle, la montaña y el río? La armación freudiana (1923)
de que el yo se proyecta hasta los límites del cuerpo, propia de nuestra
cultura occidental judeo-cristiana, exige una revisión a la luz de estas
experiencias.
Las subjetividades que hemos mencionado a lo largo de este re-
corrido están haciendo oír su voz, y están llegando a los consultorios de
los y las psicoanalistas. Es innegable que existen psicoanalistas empeci-
nados en explicar la homosexualidad, incapaces de cuestionar sus pro-
pios mandatos de heterosexualidad obligatoria. También encontramos
quienes patologizan la infancia trans o diagnostican psicosis en cuerpos
travestis, sin siquiera considerar que quizás confunden el órgano con el
signicante, y que el sexo es, en esencia, un discurso sobre el sexo. Como
bien han señalado algunos feminismos, el género precede al sexo: es el
otro quien primero lee y luego asigna un signicado al cuerpo dentro de
las categorías binarias de femenino o masculino.
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A lo largo de este artículo, hemos buscado reexionar sobre la
importancia de un psicoanálisis situado, capaz de dialogar con las com-
plejidades de nuestro tiempo. En este sentido, recordamos las palabras
de Freud, apuntó contra algunos supuestos psicoanalistas sostenien-
do que creen comprender algo de psicoanálisis porque juegan con su
argot. Esta crítica nos interpela a revisar las teorizaciones otantes que
guían nuestra práctica clínica. Esperamos que este artículo sirva como
una advertencia contra la patologización y criminalización de ciertas
subjetividades, como una invitación a no reproducir los dispositivos de
disciplinamiento y normativización dentro del consultorio, y como un
recordatorio de que la palabra debe ser un espacio de apertura, y nunca
de clausura. Proponemos una escucha atenta a aquellas subjetividades
que han sido históricamente silenciadas y marginadas, honrando la éti-
ca del gesto freudiano: escuchar y acoger las nuevas preguntas. Solo así
el psicoanálisis podrá asegurar su relevancia y vigencia en el futuro.
Referencias bibliográcas
BLEICHMAR, S. (1999). Entre la producción de subjetividad y la constitución del psiquismo.
Revista del Ateneo Psicoanalítico, (2).
BLEICHMAR, S. (2000). Sostener los paradigmas desprendiéndose del lastre: Una propuesta
respecto al futuro del psicoanálisis. Aperturas Psicoanalíticas, (6). http://www.aperturas.org/
articulo.php?articulo=0000130
FREUD, S. (1913 [1912–1913]). Tótem y tabú (Vol. XIII). En Obras completas (1980–1989).
Amorrortu.
FREUD, S. (1923). El yo y el ello (Vol. XIX). En Obras completas (1980–1989). Amorrortu.
WAYAR, M. (2018). Travesti/Una teoría lo sucientemente buena. Muchas Nueces.
WAYAR, M. (2021). El Estado y las sociedades son altamente exitosas en el exterminio de la
comunidad. Grupo La Provincia. https://www.grupolaprovincia.com/cultura/marlene-wayar-el-
estado-y-las-sociedades-son-altamente-exitosas-en-el-exterminio-de-la-comunidad-661670