
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 16 (1), 2025, pp 153 - 156
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/16.1.19
156 / FLAPPSIP
Homo políticus: Manuel Pardo, la cultura política peruana y sus dilemas
no engaña: los protagonistas están en el título, pero, brinda mucho
más. Iniciado el libro, podrá leerse una nueva introducción a la obra;
de igual forma, cualquier persona interesada podrá encontrar un dosier
con fotografías, caricaturas y mapas relevantes. Tal es el caso del gráco
Desembarco del señor Pardo en el Callao, que representa el aclamado
regreso desde el exilio en Chile del protagonista. Asimismo, hay una cro-
nología que va desde el nacimiento de Manuel Pardo el 9 de agosto de
1834 hasta el 16 de noviembre de 1878 con su asesinato a traición por
el sargento Melchor Montoya en la puerta principal del Senado. Del mis-
mo modo, se encontrará un ordenamiento de la correspondencia del
expresidente donde puede apreciarse tanto las cantidades, el destino
geográco y el destinatario. Finalmente, el libro incluye una bibliografía
anotada por la autora, la cual permite, a las personas que queden con
curiosidades especícas, identicar claramente qué lecturas son reco-
mendados para cubrir las necesidades epistemofílicas.
Para terminar, me gustaría ensayar algunas sugerencias psicoa-
nalíticas sobre el libro. Si bien la autora arma que el motivo de republi-
car el estudio es debido a los 150 años de la inauguración presidencial
de Manuel Pardo, permítaseme la especulación: este texto es un intento
de “volver la vista al diseño original de la república peruana” de nales
del siglo XIX como expresión de angustia y de esperanza por el “perio-
do de incertidumbre” que se vive en el Perú actual. Sugerente es, para
nuestra lectura, que la autora busque inspeccionar los cimientos, apo-
sentos y balcones de dicho diseño, pero que, al mismo tiempo, arme
que intenta “incluso penetrar, linterna en mano, en los sótanos y áticos
que guardan muchos secretos que aún esperan ser develados”. Igual-
mente, es sugerente que exprese no solo una búsqueda de respuestas
en el pasado, sino que también espere una dosis “de la energía y de la
creatividad política que tanto necesitamos” (23).
Igualmente factibles de interpretaciones me parecen las reexiones
del propio Pardo sobre la contingencia; la llama ese “animal” que “devoraba
inconscientemente las plantas necesarias para su vida, desdeñando y piso-
teando las que ya no le servían” (331). Esta cita rescatada tan oportunamen-
te para nosotros por la profesora Mc Evoy, es comentada por ella misma
y − me parece − sintetiza muy bien lo que fue la lógica de nuestro protago-
nista: “su apuesta nal fue por la razón (...) por el predominio de un ideario
republicano que creía indestructible (...) probable pensar, entonces, que su
regreso premeditado a esa vorágine de pasiones y de apetitos que era el
Perú de 1878 − un acto que puede ser tildado de suicida − tuvo que ver con
una decisión, cuyo n último era comprobar la posibilidad de trascender la
contingencia (...) él mismo señaló, luego de uno de los atentados contra su
vida, se puede matar al hombre, pero nunca a la idea” (331). Estas expre-
siones tan sugerentemente neuróticas nos permiten − pienso − admirar y
desidealizar a un personaje que vivió una gesta que quedó incompleta y que
invita a preguntarse sobre la necesidad de completarse o, antes bien, buscar
otras alternativas creativas ante la real inevitabilidad del asombro frente a la
incertidumbre.