
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 17 (1), 2026, pp 49 - 57
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: 10.60139/InterPsic/17.1.4
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Es aquí, en una dirección distinta, que el encuentro analítico propo-
ne una trayectoria diferente, inaugura una disponibilidad que aloja al su-
jeto en sus múltiples dimensiones. Posibilita que se despliegue su singula-
ridad, que se abra una práctica a partir de la cual se recupere el envoltorio
de la intimidad, la interioridad de su espacio psíquico. Del mismo modo,
que el sujeto pueda encontrarse con sus aspectos más temidos, recha-
zados o incluso ridículos, aquellos que en nuestra época tienden a velar-
se, le permite conectar con la tristeza, el dolor y el sufrimiento, al mismo
tiempo que acompañar el despliegue de lo potencialmente creativo en el
proceso. “Una de las ganancias que obtiene el paciente a través del proce-
so analítico, es la posibilidad de experimentar, tolerar y vincular entre las
múltiples versiones de sí mismo” (Coderch, 2019, p. 61). Esto es, encon-
trarse así con lo inédito de uno mismo y su potencial transformador. El
analista desde su disponibilidad aloja al sujeto en su alteridad, el recono-
cimiento ético de la otredad. Sin premura, desde el espacio del encuentro
intersubjetivo, se va desplegando el análisis alojando la clínica de la singu-
laridad. Entre asociaciones, decires y sus cadencias, tiempos que habilitan
demora, sostiene la función de espera, los silencios reexivos sostenidos
en el lazo, mientras se transita la experiencia de análisis. La disponibili-
dad analítica aloja una escucha particular. Aulagnier pone especial énfasis
a la escucha del analista que implica una investidura subjetivante de la
palabra del sujeto en análisis. “Escucha Invistiente” que valida, sostiene,
aloja al sujeto en su decir. Le conere a su palabra un valor instituyente.
Junto con el paciente inviste el proceso. Dirá: “ Investir nuestra escucha y
el discurso que se le ofrece (al paciente) es investir la posibilidad de tener
que pensar lo inesperado” (Aulagnier, 1976, p. 326). Escucha que se opo-
ne a la saturación vertiginosa de sentido, que acoge el no saber, lo aún
no representado, apropiación del tiempo subjetivo co-creado en el lazo
analítico. Proceso que se posibilitará si se es capaz de sentir placer al des-
cubrir nuevos pensamientos, narrativas novedosas y subjetivantes, que
devendrán en un sentimiento narcisizante así como liberador, abriendo la
posibilidad de construir una narrativa en el que se reconozca como autor
de su decir. “De la asociación libre al pensamiento libre” (Aulagnier, 1976,
p. 338). Actividad posible de pensar y pensarse, en nuevas ligaduras, hacia
un movimiento de complejización, transformación y cambio del devenir
psíquico abriendo temporalidad. Condenado a investir, el sujeto no podrá
no hacerlo, condición misma de funcionamiento del psiquismo. No puede
sustraerese a la producción de sentido. Sin investidura no habría ligadura,
pensamiento, memoria, deseo. En contraste con los tiempos actuales, la
experiencia analítica posibilita la construcción de una temporalidad sub-
jetivante: una actividad transformadora y singular que abre el acceso a
una temporalidad instituyente, al generar nuevos modos de inscripción
del tiempo y con ello, de producción de subjetividad. Movimientos libidi-
nales se pondrán en marcha para investir la búsqueda de nuevas signi-
caciones y lanzarse al proceso de historización mediante el cual el sujeto