INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 17 (1), 2026, pp 49 - 57
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: 10.60139/InterPsic/17.1.4
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EL PODER TRANSFORMACIONAL DE EROS
EN LA PRÁCTICA CLÍNICA CONTEMPORÁNEA:
HERRAMIENTAS CLÍNICAS,
DESAFÍOS ACTUALES.
O PODER TRANSFORMACIONAL DE EROS
NA PRÁTICA CLÍNICA CONTEMPORÂNEA:
FERRAMENTAS CLÍNICAS, DESAFIOS ATUAIS.
THE TRANSFORMATIVE POWER OF EROS
IN CONTEMPORARY PSYCHOANALYTIC PRACTICE:
CLINICAL INSTRUMENTS AND CURRENT CHALLENGES.
Lic. Silvia Schlafman
ORCID: 0009-0009-3205-9430
Correo electrónico: silviaschlafman35@gmail.com
Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados
Fecha de recepción: 31 – 03 - 2026
Fecha de aceptación: 14- 04 – 2026
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Schlafman S. (2026) EL PODER TRANSFORMACIONAL DE EROS EN LA PRÁCTICA CLÍNICA
CONTEMPORÁNEA: HERRAMIENTAS CLÍNICAS, DESAFÍOS ACTUALES.
Intercambio Psicoanalítico 16 (1), DOI: 10.60139/InterPsic/17.1.4
Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC By 4.0)
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Resumen: El presente trabajo se propone indagar el poder
transformacional de Eros en la práctica clínica contemporánea, en
diálogo con los desafíos subjetivos de la época. La clínica actual se en-
frenta a un escenario de hiperconexión y colonización de la subjetivi-
dad, donde el dolor psíquico tiende a ser medicalizado, patologizado o
invisibilizado bajo los imperativos neoliberales de rendimiento y nor-
malización. Frente a estas formas de desubjetivación, el Psicoanálisis
ofrece un espacio instituyente que habilita la experiencia del lazo, la
recuperación de la interioridad y la creación de nuevas narrativas sub-
jetivantes. Desde una perspectiva interdisciplinaria, se retoman apor-
tes de autores contemporáneos, Han, Sibilia, Lewcowicz, así como con
psicoanalistas como Michelson, Benasayag, Vainer, Miguelez, Viñar,
Freud junto con conceptualizaciones de Piera Aulagnier como la “teori-
zación otante” y la “escucha invistiente”, para pensar la clínica como
campo móvil, atravesado por la tensión entre instituido e instituyente.
La disponibilidad analítica se plantea como acto ético que conere va-
lor instituyente a la palabra del sujeto, promoviendo la historización
y la producción de temporalidad subjetivante. En este marco, Eros se
presenta como fuerza vital capaz de generar ligaduras, abrir futuro y
expandir los márgenes de libertad subjetiva. La práctica psicoanalítica
se congura así como una apuesta emancipatoria y creativa, un “ana-
cronismo imprescindible” (Viñar) que resiste la instantaneidad con-
temporánea y sostiene la potencia transformadora de la experiencia
analítica.
Palabras clave: Eros; Alteridad; Creatividad; Subjetividad con-
temporánea; Teorización otante; Escucha Invistiente; Temporalidad
subjetivante; Historización; Lazo social; Clínica Psicoanalítica; Neolibe-
ralismo; Colonización de la subjetividad; Subjetividad alienada.
Resumo: O presente trabalho propõe investigar o poder trans-
formador de Eros na prática clínica contemporânea, em diálogo com
os desaos subjetivos da época. A clínica atual se depara com um ce-
nário de hiperconectividade e colonização da subjetividade, no qual o
sofrimento psíquico tende a ser medicalizado, patologizado ou invisibi-
lizado sob os imperativos neoliberais de desempenho e normalização.
Diante dessas formas de dessubjetivação, a Psicanálise oferece um es-
paço instituinte que possibilita a experiência do laço, a recuperação da
interioridade e a criação de novas narrativas subjetivantes.
A partir de uma perspectiva interdisciplinar, retomam-se contribuições
de autores contemporâneos como Byung-Chul Han, Paula Sibilia e Ig-
nacio Lewkowicz, assim como de psicanalistas como Michelson, Mi-
guel Benasayag, Alejandro Vainer, Miguelez, Marcelo Viñar e Sigmund
Freud, em articulação com as conceitualizações de Piera Aulagnier,
como a “teorização utuante” e a “escuta investiente”, para pensar a
clínica como um campo móvel, atravessado pela tensão entre o insti-
tuído e o instituinte.
EL PODER TRANSFORMACIONAL DE EROS
Y EN LA PRÁCTICA CLÍNICA CONTEMPORÁNEA:
HERRAMIENTAS CLÍNICAS, DESAFÍOS ACTUALES.
Lic. Silvia Schlafman1
1 Psicoanalista. Licenciada en
Psicología (UBA). Docente de la
Maestría en Psicoanálisis (AEAPG–
UN La M). Coordinadora del Equipo
de Adultos del Centro Rascovsky
(AEAPG). Ex Presidenta del Congreso
Anual AEAPG 2021. Delegada de la
AEAPG ante FLAPPSIP.
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A disponibilidade analítica é concebida como um ato ético que
confere valor instituinte à palavra do sujeito, promovendo a histori-
zação e a produção de uma temporalidade subjetivante. Nesse qua-
dro, Eros se apresenta como uma força vital capaz de produzir ligações,
abrir o futuro e ampliar as margens de liberdade subjetiva. A prática
psicanalítica congura-se, assim, como uma aposta emancipatória e
criativa, um “anacronismo imprescindível” (Viñar) que resiste à instan-
taneidade contemporânea e sustenta a potência transformadora da
experiência analítica.
Palavras-chave: Eros; Alteridade; Criatividade; Subjetividade
contemporânea; Teorização utuante; Escuta Investiente; Temporali-
dade subjetivante; Historização; Laço social; Clínica psicanalítica; Neo-
liberalismo; Colonização da subjetividade; Subjetividade alienada.
Abstract: This paper aims to explore the transformative power
of Eros in contemporary psychoanalytic practice, in dialogue with the
subjective challenges of our time. Current clinical work unfolds within
a context of hyperconnection and the colonization of subjectivity, whe-
re psychic suering tends to be medicalized, pathologized or rendered
invisible under neoliberal imperatives of performance and normaliza-
tion. In the face of these processes of desubjectivation, psychoanalysis
oers an instituting space that enables the experience of relational
bonds, the recovery of interiority and the creation of new subjectivi-
zing narratives.
From an interdisciplinary perspective, the paper draws on con-
tributions from contemporary authors such as Byung-Chul Han, Paula
Sibilia, and Ignacio Lewkowicz, as well as psychoanalysts including Mi-
chelson, Miguel Benasayag, Alejandro Vainer, Miguelez, Marcelo Viñar,
and Sigmund Freud, alongside conceptual developments by Piera Au-
lagnier, particularly her notions of “oating theorization” and “inves-
ting listening”. These perspectives allow us to approach the clinic as a
dynamic eld, traversed by the tension between the instituted and the
instituting.
Analytic availability is conceived as an ethical act that confers
instituting value upon the subject’s speech, fostering historization and
the production of subjectivizing temporality. Within this framework,
Eros emerges as a vital force capable of generating bonds, opening a fu-
ture and expanding the margins of subjective freedom. Psychoanalytic
practice thus appears as an emancipatory and creative endeavor — an
“indispensable anachronism” (Viñar) that resists contemporary im-
mediacy and sustains the transformative potential of analytic expe-
rience.
Keywords: Eros; Otherness; Creativity; Contemporary subjec-
tivity; Floating theorization; Investing listening; Subjectivizing tempo-
rality; Historization; Social bond; Psychoanalytic clinic; Neoliberalism;
Colonization of subjectivity; Alienated subjectivity.
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Al menos el Psicoanálisis nunca le cierra la puerta a una nueva verdad.
El valor de la vida
(1926) Entrevista a S. Freud por Viereck.
La propuesta de este Congreso nos invita a revisar y debatir con-
ceptos como Eros, alteridad y creatividad, y el modo que se entraman en
la práctica clínica contemporánea, operando en mí como impulso vitaliza-
dor de revisión de mis cartografías internas desde las cuales me posiciono
en la teoría y en la clínica. En esa saludable tensión entre instituido e ins-
tituyente, necesaria para sostener la escucha, se abre la pregunta por la
vigencia del Psicoanálisis: ¿Dónde radica hoy su potencia transformadora
frente a los padecimientos subjetivos? ¿Cómo nos interpelan las formas
actuales de producción de subjetividad, que junto a los elementos uni-
versales de la constitución psíquica constituyen las demandas actuales?
Lejos de transmitir certezas cristalizadas, propongo la interrogación como
posición ética: apertura a nuevas inquietudes y a lo inédito que se pre-
senta como desafío. Se trata de compartir las hipótesis que hoy orientan
mis brújulas, habilitando movimientos a predominio de Eros, capaces de
generar nuevas ligaduras y sostener la tensión entre continuidad y trans-
formación, en la búsqueda rigurosa de un crecimiento constante de nues-
tra práctica. Tomo para ello la conceptualización de “Teorización otante”
acuñada por Aulagnier (Aulagnier, 1979) como una posición desde la cual
pensar mi escucha. Estado de disponibilidad reexiva, abierta, crítica en
permanente diálogo interno con lo que se despliega en la clínica de la
singularidad, campo móvil donde se da el pensamiento clínico. Desde el
paradigma de la complejidad, la interdisciplina formará parte de este es-
pacio en permanente construcción. Desde allí, inicio mis interrogantes.
¿Qué lugar tiene hoy el sufrimiento psíquico? ¿Se tolera? ¿Se lo intenta
abolir por ir contra el ecientismo que necesita el capitalismo para su sos-
tén? Hay un constante movimiento de desubjetivación del dolor psíquico
al cual se intenta desestimar, anestesiar o medicalizar. Se patologiza el
sufrimiento existencial que remite al reconocimiento de la nitud, de los
límites, de la fragilidad humana. Lejos de hacer lugar a la pregunta por el
sufrimiento, aparece la demanda de su “reparación”, al retorno de lo per-
formativo de la “normalidad” y así sostener los blasones neoliberales. Y
continuar a la manera de una máquina bien adaptada. La posmodernidad
deconstruye lazos, cierta desubjetivación se pone en marcha. Es la era
de la hiperconexión, ¿Pero estamos vinculados? ¿Qué efectos genera este
fenómeno sobre la producción subjetiva de los padecimientos psíquicos?
El sentimiento de soledad aparece a pesar de estar intensamente “enre-
dados” interpelando el modo contemporáneo de armado de tejido social.
“El lazo implica estar en contacto con las capas profundas que estructuran
nuestro ser, al mismo tiempo que con los demás. A la inversa, la búsque-
da de una intersubjetividad a cualquier precio nos deja, la mayor parte del
tiempo en una separación compartida” (Benasayag M., 2025, p.18) ¿Qué
lugar hay para la introspección, la interioridad necesaria para la transfor-
mación creativa de la existencia?
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Nora Merlín advierte una nueva colonización de la subjetividad
contemporánea. Esta queda atrapada en un mundo de imágenes que,
potenciadas por redes y medios, se imponen como imperativos norma-
tivos de vida, estética y moral, disciplinando al sujeto bajo la ilusión de
libertad. El yo, fascinado y debilitado, se aliena en identicaciones masi-
vas que promueven obediencia y homogeneización. Así se produce una
subjetividad alienada, sometida a una sugestión semejante a la hipnosis,
con riesgo de un pensamiento lineal y supercial que debilita la palabra, el
pensamiento crítico y el lazo con la verdad. El neoliberalismo refuerza esta
colonización con imperativos de consumo y rendimiento interiorizados
como autoexplotación (Merlín, 2020). Desde otra mirada, la antropóloga
Paula Sibilia analiza los efectos de la exhibición de la intimidad en redes.
Con el término “extimidad” nombra este exceso, una suerte de “diarios
íntimos éxtimos” que conguran un individualismo narcisista necesitado
de la mirada ajena para existir. Como en una sociedad del espectáculo,
se busca espectadores que conrmen el ser. La intimidad deja de serlo
para volverse obligada a mostrarse, pero esas miradas fugaces conducen
a una nueva invisibilidad desubjetivante. El resultado es una pérdida de la
interioridad (Sibilia, 2008). Vainer en su artículo “Atrapados en el espejo”
expresa: “El espejo es el paradigma de esta época. Una forma de estar
en este mundo, donde si no nos reejamos, no existimos. Autopistas al
vacío. La cultura actual nos entrega a un laberinto de espejos que brin-
da la ilusión de sostén incorpóreo que se desvanece velozmente” (Vainer,
2024). El sujeto de la individualidad (sujeto de masa) vive exiliado de su
interioridad, construído cada vez más como un ensamblaje de módulos
sin unidad, un perl algoritmizable, en oposición al sujeto singular que se
despliega en el lazo colectivo. Parafraseando a Constanza Michelson, los
campos del deseo y la experiencia hoy están en peligro. Se erige una moral
individualista, muy poco autónoma que cae fácilmente en el pensamiento
en masa, de manera homogénea. Sujetos formateados y normalizados
por la cultura dominante y sus mandatos. (Michelson, 2020). El movimien-
to deseante se nutre de lo pulsional así como desde lo social colectivo
y sus atravesamientos, amarrado a los ideales de época. El deseo tiene
un aspecto social. El desear se construye en una trama colectiva. ¿Qué
lugar hay en la actualidad para el deseo singular? En la actualidad deseo,
necesidad, mandato, se relacionan de maneras sinuosas y conictivas. Ig-
nacio Lewcowicz, lósofo e historiador argentino, dene la “subjetividad
adictiva” como un modo contemporáneo de ser, centrado en el consumo
metonímico de imágenes, información y objetos, que excluye la experien-
cia y el lazo transformador (Lewcowicz, 1999). En la era de la inmediatez,
la historicidad y el lazo social se ven amenazados. ¿Una de las caras de
la pulsión de muerte? Sin encuentro, dirá Han, no hay experiencia de lo
distinto ni de lo transformador. La expulsión de lo diferente desplaza al
otro hacia la positividad de lo igual, mientras la auto-referencia narcisista
se intensica (Han, 2017).
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Es aquí, en una dirección distinta, que el encuentro analítico propo-
ne una trayectoria diferente, inaugura una disponibilidad que aloja al su-
jeto en sus múltiples dimensiones. Posibilita que se despliegue su singula-
ridad, que se abra una práctica a partir de la cual se recupere el envoltorio
de la intimidad, la interioridad de su espacio psíquico. Del mismo modo,
que el sujeto pueda encontrarse con sus aspectos más temidos, recha-
zados o incluso ridículos, aquellos que en nuestra época tienden a velar-
se, le permite conectar con la tristeza, el dolor y el sufrimiento, al mismo
tiempo que acompañar el despliegue de lo potencialmente creativo en el
proceso. “Una de las ganancias que obtiene el paciente a través del proce-
so analítico, es la posibilidad de experimentar, tolerar y vincular entre las
múltiples versiones de mismo” (Coderch, 2019, p. 61). Esto es, encon-
trarse así con lo inédito de uno mismo y su potencial transformador. El
analista desde su disponibilidad aloja al sujeto en su alteridad, el recono-
cimiento ético de la otredad. Sin premura, desde el espacio del encuentro
intersubjetivo, se va desplegando el análisis alojando la clínica de la singu-
laridad. Entre asociaciones, decires y sus cadencias, tiempos que habilitan
demora, sostiene la función de espera, los silencios reexivos sostenidos
en el lazo, mientras se transita la experiencia de análisis. La disponibili-
dad analítica aloja una escucha particular. Aulagnier pone especial énfasis
a la escucha del analista que implica una investidura subjetivante de la
palabra del sujeto en análisis. “Escucha Invistiente” que valida, sostiene,
aloja al sujeto en su decir. Le conere a su palabra un valor instituyente.
Junto con el paciente inviste el proceso. Dirá: “ Investir nuestra escucha y
el discurso que se le ofrece (al paciente) es investir la posibilidad de tener
que pensar lo inesperado” (Aulagnier, 1976, p. 326). Escucha que se opo-
ne a la saturación vertiginosa de sentido, que acoge el no saber, lo aún
no representado, apropiación del tiempo subjetivo co-creado en el lazo
analítico. Proceso que se posibilitará si se es capaz de sentir placer al des-
cubrir nuevos pensamientos, narrativas novedosas y subjetivantes, que
devendrán en un sentimiento narcisizante así como liberador, abriendo la
posibilidad de construir una narrativa en el que se reconozca como autor
de su decir. “De la asociación libre al pensamiento libre” (Aulagnier, 1976,
p. 338). Actividad posible de pensar y pensarse, en nuevas ligaduras, hacia
un movimiento de complejización, transformación y cambio del devenir
psíquico abriendo temporalidad. Condenado a investir, el sujeto no podrá
no hacerlo, condición misma de funcionamiento del psiquismo. No puede
sustraerese a la producción de sentido. Sin investidura no habría ligadura,
pensamiento, memoria, deseo. En contraste con los tiempos actuales, la
experiencia analítica posibilita la construcción de una temporalidad sub-
jetivante: una actividad transformadora y singular que abre el acceso a
una temporalidad instituyente, al generar nuevos modos de inscripción
del tiempo y con ello, de producción de subjetividad. Movimientos libidi-
nales se pondrán en marcha para investir la búsqueda de nuevas signi-
caciones y lanzarse al proceso de historización mediante el cual el sujeto
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construirá una versión propia de su historia. Movimiento a predominio de
Eros, que dará lugar a un texto, SU texto, del cual podrá apropiarse. A tra-
vés del “yo historiador” descripto por Aulagnier, la historización habilitará
nuevos modos de narrarse y representarse, abriendo una temporalidad
subjetivante. Así, la experiencia psíquica adquirirá nuevos sentidos y signi-
caciones. La subjetivación del tiempo implicará la capacidad de anticipar,
proyectar y abrir futuro, saliendo del eterno retorno de lo mismo y de la
compulsión a la repetición. De no ser posible inscribir un acontecimiento
en una trama temporal propia, lo vivido se reduciría a sucesos que retor-
nan como repetición muda, sin anudamiento representacional que otor-
gue sentido. Las nuevas puestas de sentido se realizarán en el marco del
vínculo transferencial, donde se articularán pasado, presente y deseos.
La historia transferencial tendrá potencia transformadora y subjetivante
si promueve un desenlace distinto, en un proceso de co-creación de nue-
vas simbolizaciones en el espacio intersubjetivo de la situación analítica. A
través del vínculo inédito con el analista en transferencia, se abrirán posi-
bilidades de ensayar otras formas de relacionarse en el presente, modi-
cando posiciones subjetivas cristalizadas. Los diversos trabajos psíquicos
que la práctica psicoanalítica propone, se desplegarán generando cam-
bios psíquicos en lo intra, inter y transubjetivo. La experiencia análitica
abre así una temporalidad inédita, signicativa, trabajo de reelaboración
(Durcharbeiten) y transformación subjetiva. Subjetivación de la experien-
cia psíquica, hecha en el “entre” del espacio analítico. trabajo psíquico pe-
relaborativo que no se restringe ni al tiempo ni al espacio de las sesiones
que a través de su perdurabilidad instaura un pensar otro aún más allá
del n de análisis. “Todo análisis transcurre en esa atemporalidad que es
la del inconsciente produciendo efectos temporales donde se inauguran
nuevas alternativas de ensayar futuro a partir de antiguas repeticiones.”
(Miguelez, 2023). El trabajo de análisis, se opone al magma fagocitante del
tiempo actual que se vive atomizado, en el cual todos los momentos son
iguales entre sí, perdiendo ritmo, uyendo hacia adelante sin detenerse,
sin encuadre que lo ordene, sin dique, sumatoria de presentes, continui-
dad que pierde rumbo. Tal como describe Han en “El aroma del tiempo”
somos testigos de un tiempo de vivencias puntuales que uyen con una
aceleración tal que no se convierten en experiencia. “La destemporali-
zación del tiempo implica la desaparición de los cortes temporales, um-
brales y transiciones que son constitutivos de sentido” (Han, 2024, p.45)
Como expresara Viñar a través de sus reexiones, inmersos en los tiem-
pos actuales, en una cultura de la imagen, de lo efímero y del vértigo, la
práctica psicoanalítica se establecería como una especie de anacronismo
imprescindible al modo de una resistencia en tensión con los modos ac-
tuales de subjetivación.(Viñar, 2000).
De ese modo se constituiría una posición instituyente que produci-
ría temporalidad allí donde la cultura actual tiende a abolirla.
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A diferencia de ello, el encuadre analítico, abre temporalidad y
expectativa hacia el encuentro. Se podrá desplegar proyecto terapéuti-
co si hay tiempos diferenciados en su despliegue, tiempos para iniciar,
tiempos para concluir. Apuesta por la posibilidad de un devenir subjetivo
allí donde el sujeto se cree condenado a lo idéntico. Tiempos analíticos
que dan lugar a movimientos creativos de exploración, de interrogantes
que subjetivan para que lo novedoso, lo reexivo e inédito emerja. Exten-
sión temporal que se opone a la instantaneidad de lo fugaz, del tiempo
evanescente actual. A partir de la interpretación como una de las herra-
mientas privilegiadas para el cambio psíquico, se intentará a modicar la
relación presente entre el yo y el espacio psíquico que se encuentra por
fuera de su jurisdicción. En “Esquemas de Psicoanálisis”, Freud, describe
los tres vasallajes a los que el yo tiene que obedecer: el ello, el super yo y
las demandas de la realidad exterior. “Debe mantener pese a todo, su or-
ganización, su autonomía…El yo está debilitado por el conicto interior y
nosotros tenemos que acudir en su ayuda…nuestro saber debe remediar
su no saber, debe devolver al yo del paciente el imperio sobre jurisdiccio-
nes perdidas de la vida anímica. En este pacto consiste la situación analíti-
ca” (Freud, 1938, p. 174). “Nuestro camino para fortalecer al yo debilitado
parte de la ampliación de su conocimiento de mismo.” (Freud, 1938, p.
178). Tal como expresa S. Bleichmar: “La práctica psicoanalítica no es aje-
na a una ética, la que atañe a la ampliación de los márgenes de la libertad
de decir, de la libertad de pensar”. (Bleichmar, 1984, p. 18). La experiencia
analítica se constituye como una práctica emancipatoria. Novedosos mo-
dos de estar en el mundo, en un “estar siendo” que se va construyendo a
partir de la asunción de la implicación subjetiva. Libertad y responsabili-
dad subjetiva adquirida en el trabajo de análisis, se enhebrarán abriendo
proyecto vital, expandiendo y ampliando la territorialidad de Eros. De ese
modo se entramará el sujeto en el devenir del colectivo social implicándo-
lo en sus destinos, otorgándole así, signicación a su existencia.
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