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Autor: Diego Blanco (Comp.)
Año 2025 – 395 páginas
Editorial: Cuarto Propio
El presente libro se inscribe en un momento en que el psicoanálisis se
ve interpelado por las profundas transformaciones de la realidad contem-
poránea, exigiendo una práctica situada y atenta a los desafíos de su tiempo.
Más que constituir únicamente una producción teórica, este libro da cuenta
del valor del trabajo colectivo, del intercambio entre colegas y de la elabora-
ción clínica que se despliega en diversos territorios e instituciones. En este
sentido, se destaca una apuesta por un psicoanálisis vivo, capaz de abrirse
a la interrogación constante de lo social y de sostener un diálogo crítico con
el mundo actual. En un contexto marcado por el avance de discursos que
tienden a simplicar la complejidad de lo humano —muchas veces bajo la
lógica del miedo o de promesas de orden—, el libro subraya la importancia
de lo colectivo como espacio de sostén, resguardo de la palabra y condición
para una escucha que no reduzca el malestar a soluciones estandarizadas,
sino que permita acoger su densidad y singularidad.
Quisiera subrayar algo que para el psicoanálisis actual se vuelve in-
eludible y que este libro ya anuncia desde su propio título. Tal como plantea
Silvia Bleichmar (2010) al invitarnos a pensar un psicoanálisis “extramuros”,
nuestra práctica no puede permanecer connada a la comodidad de la con-
sulta ni a los límites de la escena bipersonal clásica, cuya conguración diá-
dica -aunque valiosa- no siempre alcanza para dar cuenta de las complejas
formas actuales del lazo social.
Lo psíquico nunca está aislado; la experiencia subjetiva se constitu-
ye siempre en relación con otros. Por eso, cuando pensamos hoy un psicoa-
nálisis extramuros, no hacemos sino retomar esa premisa fundamental: que
la vida psíquica se despliega en escenarios múltiples y que su comprensión
exige considerar las condiciones sociales, históricas y territoriales donde el
malestar toma forma. Es justamente esta forma de comprender lo subjetivo
la que nos invita a ampliar nuestra escucha y a ejercer la práctica analítica allí
donde la subjetividad se constituye, se pone en cuestión y, no pocas veces,
resulta herida.
Pensar un psicoanálisis extramuros implica, entonces, ensanchar
nuestra escucha para no reducir el sufrimiento únicamente a conictos in-
trapsíquicos o a una lectura exclusivamente familiarista en la que todo se
juega en el interior de las paredes de un hogar. Un psicoanálisis extramuros
supone reconocer que los procesos actuales de subjetivación se despliegan
en un entramado social complejo, muchas veces fragmentado, donde las
desigualdades, la violencia real y los discursos políticos inuyen directamen-
te en las posibilidades de existir. En un tiempo en que el malestar social se
gestiona más con miedo que con cuidado, y donde ciertas narrativas buscan
simplicar lo humano para estabilizar lo económico, se vuelve imprescindi-
ble una presencia clínica capaz de situarse en esos escenarios y que desde
ahí construya espacios de encuentro con otros.
NIÑEZ, ÉTICA Y CIUDAD.
EXPERIENCIAS Y PRÁCTICAS
PSICOANALÍTICAS EXTRAMUROS.
Reseña realizada por:
Gonzalo Donoso1
1 Psicólogo, Psicoanalista, miembro
titular Sociedad Chilena de
Psicoanálisis (ICHPA). Magíster en
Psicoanálisis, Universidad Andrés
Bello. Magíster en Psicología Infanto
Juvenil, Universidad de Chile.
Director Extensión Sociedad Chilena
de Psicoanálisis (ICHPA).