INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 14 (2), 2023, pp 64 - 72
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/14.2. 5/
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JUAN Y LA MÁQUINA
DEL TIEMPO: EN LA
CONSTRUCCIÓN DE LO
FRATERNO
JUAN E A MÁQUINA DO TEMPO: NA
CONSTRUÇÃO DO FRATERNO
JOHN AND THE TIME MACHINE: IN THE
FRATERNAL CONSTRUCTION*
Regina Tagliabue G
Asociación Peruana de Psicoterapia Psicoanalítica
de Niños y Adolescentes
ORCID: 0000-0002-2254-5517
Correo electrónico: tagliabue.ry@gmail.com
Para citar este artículo / Para citar este artigo / To reference this article
Tagliabue G R. (2023) JUAN Y LA MÁQUINA DEL TIEMPO: EN LA CONSTRUCCIÓN DE LO FRATERNO
Intercambio Psicoanalítico 14 (2), DOI: DOI.ORG/10.60139/INTERPSIC/14.2. 5/
Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC By 4.0)
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RESUMEN:
El presente trabajo intenta dar cuenta de una de las maneras cómo un niño
en edad de latencia experimenta la llegada de su primer hermano. Hemos
observado que la presencia del hermano activa el pensamiento y el proce-
so creativo. La llegada al mundo de un hermano o una hermana es efecti-
vamente lo que sirve de “incentivo” a la curiosidad infantil: es ese recién
llegado indeseable quien suscita el trauma del despertar de la pulsión de
saber. Una constatación importante es el hecho de que una vez que el niño
ha podido expresar sus sentimientos de rivalidad y hostilidad hacia el her-
mano, vivido como intruso, y descubrir que el hermano sigue ahí como una
realidad y que no ha habido una retaliación por haber odiado al hermano,
puede hacer nalmente el duelo de la primogenitura perdida y terminar
incorporando al hermano como un otro, dándole un lugar en su mente,
aunque probablemente se mantengan sentimientos ambivalentes.
Palabras clave:
Experiencias, hermanos, niños, proceso, primer hermano.
RESUMO:
Este trabalho tenta explicar uma das formas pelas quais uma criança em
idade de latência vivencia a chegada do seu primeiro irmão. Observamos
que a presença do irmão ativa o pensamento e o processo criativo. A che-
gada ao mundo de um irmão ou uma irmã é efetivamente o que serve de
“incentivo” à curiosidade infantil: é esse recém chegado indesejável que
provoca o trauma de despertar o impulso de saber. Uma observação im-
portante é o fato de que uma vez que a criança conseguiu expressar seus
sentimentos de rivalidade e hostilidade em relação ao irmão, vivenciado
como intruso, e descobrir que o irmão ainda está ali como uma realidade
e que não houve uma retaliação por ter odiado o irmão, ele poderá nal-
mente lamentar a perda do direito de primogenitura e acabar incorporan-
do o irmão como um outro, dando-lhe um lugar na sua mente, ainda que
provavelmente permaneçam sentimentos ambivalentes.
Palavras-chave:
Experiências, irmãos, lhos, processo, primeiro irmão.
ABSTRACT:
This paper wants to show one of manners that a child, in age of latency,
lives the arrives of the rst brother. We observed that presence of the new
brother or sister actives the thinking and the creativity. The arrival into the
world of a brother or sister serves as an “incentive” to the childlike curios-
ity. An important nding is the fact that once the child is able to express
their feelings of rivalry and hostility toward the brother, feel as an intrud-
er, and discover that the brother is still there as a reality and that there has
been no retaliation for having hated to brother, can nally mourn the lost
birthright and nish incorporating to his brother as another, giving him a
place in his mind, though probably remain ambivalent feelings.
Keywords:
Experiences, siblings, children, process, rst sibling.
JUAN Y LA MÁQUINA DEL TIEMPO:
EN LA CONSTRUCCIÓN
DE LO FRATERNO
Regina Tagliabue G1
1 Regina Tagliabue G. es
Psicóloga Clínica y Psicoterapeuta
Psicoanalítica de Niños y
Adolescentes. Magister en
Estudios Teóricos en Psicoanálisis.
Doctoranda en Estudios
Psicoanalíticos de la Ponticia
Universidad Católica del Perú - PUCP.
Diplomado en Fundamentos y praxis
de la clínica psicoanalítica desde
Winnicott en Univ.Diego Portales.
UDP-Chile. Egresada del Centro de
Psicoterapia Psicoanalítica de Lima-
CPPL.
Expresidenta de la Asociación
Peruana de Psicoterapia
Psicoanalítica de Niños y
Adolescentes-APPPNA. Miembro
de la Asociación de Psicoterapia
Psicoanalítica-ADPP. Coordinadora y
supervisora del internado del Centro
de Psicoterapia Psicoanalítica de
Lima-CPPL. Docente del Instituto
Psicoanalítico Interdisciplinario-IPI.
Docente de la Fac. de Psicología en
la Universidad Peruana de Ciencias
Aplicadas UPC. Docente de la Escuela
de Posgrado de la Universidad
Continental.
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“Juan construyó una máquina del tiempo, y se llevo a
tres de sus cerditos, y los dejo abandonados (…) Juan se
los había llevado al pasado”. (Diego, 8 a. 8m.)
El presente trabajo intenta dar cuenta de una de las maneras cómo un
niño en edad de latencia experimenta la llegada de su primer hermano.
La reexión se plantea a partir de cuentos elaborados por Diego, utili-
zándose algunas láminas del test Pata Negra como estímulo desenca-
denante. Diego fue uno de los niños que participó en una investigación
sobre el nacimiento de un primer hermano. Diego tenía 8 años y 8 me-
ses e hijo único durante 8 años hasta que nació su hermanito, quien en
momento de la investigación tenía 8 meses de nacido.
Diego narra la historia de un cerdito llamado Juan. Inicia su relato con-
tando que Juan era un cerdito soltero y un día él y su amigo estaban bus-
cando novia y no la encontraban. Buscaron una cerdita que les gustaba
a los dos y empezaron a discutir sobre a quién ella elegiría entre los dos.
Cuenta que cada uno se puso lo más guapo que pudo e hicieron una
apuesta y acordaron hacer una carrera en la que enfrentarían muchos
obstáculos. El ganador se quedaría con la cerdita. Juan iba ganando,
pero el otro cerdito lo adelantó haciendo trampa. La cerdita descubrió la
trampa del amigo y eligió a Juan. La cerdita y Juan se enamoran y ella sale
embarazada. En adelante Juan no podía dormir, y cuando la cerdita dio
a luz su insomnio empeoró. Juan comenzó a creer que la cerdita quería
más a los cerditos bebes que a él. Como no pudo tolerar esta situación,
se le ocurrió crear una máquina del tiempo que les permitiera retornar
al pasado y reiniciar la carrera con su amigo. Su objetivo era que en esta
segunda vez llegaran empatados y la cerdita se quedara sola y “ya no
tendría hijos”. Ganó el amigo, pero Juan tampoco quería que la cerdita
se quedara con el amigo, pues quería a la cerdita sólo para él. Entonces,
vuelve a programar la máquina del tiempo y él gana la carrera y se casó
con la cerdita. Nuevamente, sale embarazada y nacen cuatro cerditos.
Retorna varias veces al pasado para revertir la situación intentando que
la cerdita no saliera embarazada, pero terminaba teniendo bebés. Como
no toleraba la realidad, decide colocar a los cerditos en la máquina del
tiempo para llevarlos al pasado y “abandonarlos allí”. Pero al hacerlo uno
de los cerditos escapó quedándose con la mamá cerdita. Este cerdito
buscó por largo tiempo a sus hermanos sin encontrarlos, tampoco re-
cordaba la máquina del tiempo que construyó su papá Juan. El cerdito
bebé, seguía buscándolos porque se sentía culpable hasta que los en-
contró cerca de un río y los trajo de regreso. Juan acepta la presencia de
los cerditos, aunque al estar juntos todos los hermanitos comenzaron a
pelearse porque no les era fácil ponerse de acuerdo en sus juegos.
El lugar del hermano
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Las relaciones fraternas, con particularidades distintas a las que se es-
tablecen entre padres e hijos, ocupan un lugar destacado en la vida de
las personas, dejando fuertes huellas en la constitución del psiquismo
(Brusset, 1987). Después de la relación con los padres, la relación entre
hermanos son, a menudo, las únicas permanentes, más sostenidas y
continúas que aquellas establecidas con otros pares especícos. Si bien
la experiencia entre hermanos no es un requisito indispensable para un
despliegue del potencial de desarrollo de un niño, ofrece oportunidades
de enriquecimiento y logro de habilidades para el intercambio social y el
desarrollo progresivo, proporciona experiencias que permiten aprender
a regular y potenciar los estados psicológicos (Provence y Sornita, 1983).
Se ha tendido a conceptualizar la función del hermano como un susti-
tuto parental, desde el desplazamiento de la conictiva edípica, o como
una relación marcada por el conicto -celos, odios y rivalidad- siendo
miradas que bloquean el comprender cómo el hermano participa en los
procesos de desarrollo creativo, en las representaciones vinculares más
complejas y se enlaza con el despliegue de los investimentos libidinales
y agresivos, presentes en el interjuego de la trama horizontal.
Algunos teóricos del psicoanálisis (Brusset, 1987; Kaës, 2008; Kancyper,
2003; Lacan, 1938; Laplanche y Pontalis, 1971) han incorporado la no-
ción de Complejo Fraterno, otorgándole una función estructurante y un
carácter fundante en la formación de la vida anímica del individuo, de los
pueblos y de la cultura que participa en la estructuración de las dimen-
siones intrasubjetivas e intersubjetivas, en la constitución del superyó,
del yo ideal y en la elección de objeto de amor. Así mismo, sostienen que
el Complejo Fraterno y el Complejo de Edipo se anudan e integran como
dos ejes fundamentales en la estructuración de la psique y, además,
se lo puede concebir como un pivote (Moguillansky, 2004) que permite
comprender mejor las interrelaciones que se dan entre el Narcisismo y
el Complejo de Edipo. El eje vertical lo plantea el Complejo de Edipo anu-
dando la sexualidad y la diferencia generacional y el eje horizontal dado
por el complejo fraterno que permite expresar las formas de amor y de
odio hacia el semejante vivido como un intruso.
En los cuentos elaborados por Diego se aprecia el desplazamiento de
la rivalidad y competencia fraterna, en la gura de dos amigos cerditos,
quienes rivalizan por el amor de un mismo objeto, la novia cerdita; quien
al elegir a uno, el otro quedó excluido: “Un día el cerdito Juan estaba bus-
cando novia con su amigo […] una cerdita que le gustaban a los dos. Enton-
ces, discutían a quien elegiría […] cada uno de ellos se puso lo más guapo
que pudieron, para que la cerdita pueda elegir. La cerdita dijo […] no, tú has
hecho trampa, me quedo con el otro”.
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Las relaciones entre hermanos pueden dejar impacto en la vida psíquica
e inuir profundamente en los rasgos de carácter así como en la elec-
ción del objeto amoroso (Kaës, 2008; Neubauer, 1983; Parens, 1988).
Las diversas experiencias entre hermanos contribuyen (Solnit, 1983), al
desarrollo de la capacidad de confrontar, resolver obstáculos, conictos
intrapsíquicos, interpersonales y de desarrollo logrando favorecer una
sana y larga relación. Lo que se hace posible, sobre todo, cuando predo-
minan las relaciones positivas entre padres e hijos y entre los mismos
padres.
Freud (1916) ya sostenía que no había dormitorio infantil sin conictos
entre sus moradores; relación que, muchas veces, puede tramitarse
beneciosamente a futuro: “Muchos adultos que hoy están tiernamen-
te apegados a sus hermanos y hermanas, y los asisten, vivieron en su
infancia en una hostilidad casi ininterrumpida con ellos” (Freud, 1900,
p.260).
Diego y el nacimiento de su primer hermano y el “complejo del in-
truso”
En la entrevista con los padres, la mamá de Diego comentó que su hijo
tenía un fuerte apego hacia ella y se había acostumbrado a dormir en
el dormitorio de los padres hasta poco tiempo antes que naciera su
hermano. Ambos padres lo caracterizaron como un niño diligente, pre-
ocupado, organizado y responsable; muy empático y cariñoso con los
demás. Ocurren dos hechos que se enlazan: el papá comienza a viajar
por trabajo, ausentándose largos periodos de tiempo, al mismo tiempo
Diego se entera, de casualidad, de la llegada de su primer hermano. Un
día la mamá le dijo que iba al doctor y tuvo que quedarse internada
por varios días, porque había riesgo de pérdida. La madre relata: “Él no
sabía, pero cuando nos sentamos a conversar y le contamos,-luego que
salió del hospital- él nos dijo que ya sabía que estaba embarazada y que
quería un hermano hombre”. Luego, que nace el hermanito, comenta la
madre, “en el colegio les dice a todos sus amigos que su hermanito estaba
grande. Allí hablaba todo el día del hermanito, pero acá en casa, renegaba
[…] ´ahora todo le compran a él y a mí no me compran nada´, ´es que mu-
cho estás con mi hermanito y yo nada. … ya no me dices que me amas, ya no
me dices que me quieres´. Y nosotros pensamos que ese sufrimiento tenía
que pasar, pero vemos que está haciéndose crónico”.
El carácter de Diego ha cambiado, se ha vuelto rebelde y cuestionador.
El papá comenta que cuando llega algún familiar a visitarlos saludan a
Diego, pero luego toda la atención la dirigen hacia el bebe y piensa que
eso “ha sido un duro golpe para Diego”.
Las observaciones clínicas aportadas por Freud y Lacan, se centran en
el denominado “complejo del intruso”. El hermano puede llegar a ser per-
cibido como un usurpador todopoderoso donde su aparición lo coloca
en posición de un hermano “rival” confrontándolo e infringiéndole una
herida narcisista. Freud, ha subrayado la caída narcisista y el impacto
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traumático que trae consigo la llegada al mundo de un hermano o her-
mana. El niño deja de ser el centro del mundo, se siente invadido por los
celos y por el odio hacia este “intruso” con quien compite por la posición
que cree tiene en el amor de sus padres, especialmente de la madre.
Perspectiva en la que ese otro” llamado hermano” se integra desde el
conicto, donde “Ese uno, todavía hijo o hija única, por un tiempo, o sea
el primogénito que ve surgir en su universo a ese otro y luego lo integra
a él de una manera conictiva […] en esta hostilidad primitiva” (Freud,
1916-1917, p.304).
Diego, como lo que proyecta en sus cuentos, siente que toda la atención
se dirige hacia el hermano bebe cuando él desea seguir manteniendo la
mirada exclusiva de su mamá. Le reclama sobre las atenciones que reci-
be el nuevo bebé, sintiéndose desplazado porque a él ya no le dice que
lo ama. Sin embargo, la mamá relata que, cuando está con el hermanito
su actitud es diferente: Diego mira a su hermano y su hermano es jaja ja
ji jiji. Es súper amoroso con su hermano. Es muy meloso, demostrativo del
cariño. En el día, puede ser que no se despida de mí, pero si se despide de el”
El hermano y la activación de la pulsión del saber: “¿De dónde vie-
nen los niños?”
La llegada al mundo de un hermano o una hermana sirve de incentivo
a la curiosidad infantil, siendo ese recién llegado deseable e indeseable
a la vez quien provoca el encuentro traumático con un semejante- dife-
rente y que despierta la pulsión del saber de ¿dónde vienen los niños?
pregunta que apunta al personaje fraterno: ¿De dónde viene mi herma-
no? ¿De dónde viene ese intruso no esperado cuya presencia me hace
sentir que pierdo la exclusividad? Llegada que es vivida como peligrosa,
en la competencia por el amor de los padres, especialmente de la ma-
dre. El querer saber cómo es que puedo regresar a este intruso, puede
llevar al niño(a) a una búsqueda creativa donde el sujeto inconsciente
investiga inductivamente (Assoun, 1998). Pero también, el nacimiento
de un hermano(a) lo conecta con la posibilidad de preguntarse sobre su
propio origen.
Con la observación del “Pequeño Hans” (1909) Freud, señala cómo a par-
tir de la llegada de la hermana, el niño va construyendo algunas teorías
sexuales infantiles que responden a un deseo de investigación y a su
propia curiosidad sexual, y lo incita a un trabajo mental que estimula
la pulsión de saber en el niño “destronado”. Kaës (1994) sostiene que el
hermano no sólo es un semejante, que puede representar una posibili-
dad de amenaza, sino que también es aquel que reactiva el pensamien-
to y lo llama un co-pensor. Agrega que no es posible el pensamiento sin
la presencia de otro(s) pensante(s), porque el pensamiento surge en la
relación intersubjetiva. Así mismo, el hermano, además ser una fuente
de disfrute, permite proveer oportunidades enriquecedoras para la ela-
boración de la fantasía y descarga de juego mutuo, así como para esti-
mularse mutuamente, aprendiendo y enseñándose (Ritvo, 1967).
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Diego crea “la máquina del tiempo” como un acto mágico contra el intru-
so perturbador.
Juliet Mitchell (2003) sostiene que la llegada del hermano provoca an-
gustia de aniquilación en la que el hermano mayor se da cuenta de que
él o ella ya no son únicos, sino que alguien se encuentra en el lugar en el
que antes estaba él mismo” dándole un profundo golpe narcisista más
primitivo que la angustia de castración.
Con la llegada de su hermano, Diego desea volver a ser hijo único y dete-
nerse en la primera escena idealizada de familia con la mamá, el papá y
el hijo: “El cerdito pequeño, soñó que la mamá iba a dar más chanchitos
a luz. Esto estaba soñando, pero era como una pesadilla mayor porque
él no quería. Cuando se levantó todos volvieron a ser una familia tran-
quila”
Frente al impacto de la realidad, la llegada del hermano es sentida por
Diego como una amenaza de pérdida de la exclusividad y del amor de la
madre. Surgen fantasías de hacer desaparecer al hermano y que toman
la forma de un deseo de muerte, y Freud lo llama “acto mágico contra el
intruso perturbador” (1917).
Diego imagina la historia del cerdito Juan, quien al sentirse excluido por
la llegada de los bebes cerditos, inventó una máquina del tiempo para
“devolverlos” al pasado. Ellos representan al hijo-hermano que llegan
para “robarle” el amor de la esposa-madre. En la primera parte del re-
lato, el papá, con quien Diego se identica representa el excluido, y al
retroceder hacia el pasado en la “máquina del tiempo”, imagina que
volverá a recuperar el amor de la madre: “[…] cuando dio a luz Juan no
podía dormir […] la cerdita tuvo cerditos y quería más a ellos que a él […]
quería construir algo para volver a enamorar a la cerdita […] comenzó
a construir la máquina del tiempo, como unas diez mil veces, pero todo
el tiempo pasaba lo mismo y Juan ya no toleraba que la cerdita quisiera
más a sus hijos que a él”.
Diego estaba viviendo la llegada del hermano como amenazante, sin-
tiendo que la presencia del nuevo bebé lo alejaba de su mamá. La apa-
rición intempestiva del hermano lo desestabiliza empujándolo hacia un
saber creativo. Assoun (1998) sostiene que es el hermano quien abre
el camino de la empiria y hace nacer en el hermano mayor un saber y
desarrollar su “espíritu de investigador”. La pulsión del saber [Wissens-
drang] surge en los niños bajo el aguijón de las pulsiones egoístas con
la llegada de un nuevo hermano, personaje extraño que aparece de re-
pente frente a la puerta y reivindica un lugar, alguien a quien no se le
esperaba, pero con quien en lo sucesivo hay que contar.
En la historia imaginada por Diego, frente a la imposición de la realidad
donde los hermanos han llegado para quedarse, activa su “máquina del
tiempo” intentando revertir el acontecimiento indeseable y hacer desa-
parecer a los cerditos representantes del intruso perturbador, “[…] a los
cerditos los dejó abandonados [...] en el pasado”, negando así la dolorosa
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realidad que tienen que aprender a aceptar. Diego al ver amenazada su
“propiedad privada” como hermano mayor, abre el pensamiento crea-
tivo inventando la “máquina del tiempo” e investiga sobre el retroceder
al tiempo pasado e ir al origen, queriendo prevenir el acontecimiento
no deseado. La presencia de su hermano se impone como una realidad
y quedará marcada como experiencia que se instalará en el psiquismo,
colocándose desde una relación ambivalente o sea para enquistarse en
el conicto marcado por el odio, la envidia y rivalidad.
En sus narrativas, la cerdita queda con un solo bebé, y puede estar re-
presentándolo en su deseo de seguir siendo único. “[…] la cerdita solo se
quedó con un cerdito […] justo la mamá volteo y vio que Juan se estaba
llevando a los otros”.
Surgen sentimientos de culpa frente a su deseo de desaparecer a los
hermanos, pero también aparecen sentimientos ambivalentes. “Se sen-
tía mal, porque él los quería mucho a sus hermanos […] pero igual no
los encontraba, y tampoco recordaba la máquina del tiempo que cons-
truyo su papá Juan”. En la historia planteada por Diego, el cerdito que
queda se sentía mal al confrontarse con el deseo de querer desaparecer
a sus hermanos. Los hermanos regresan para quedarse y ahora juntos
rivalizan, se pelean y se quieren. Estos son los matices del encuentro
fraterno: “[…] Juan regresó a los hermanos […] comenzaron a pelearse,
aunque se querían, se comenzaban a pelear. Porque jugaban pero uno
quería chaparla, y el otro no quería contar.”
Ahora Diego acepta la presencia del hermano, posicionándose como el
hermano mayor. “Se siente bien de haber tenido un hermano, porque
ahora es el hermano mayor.”. Desde este lugar, necesita hacer un duelo
para reestructurar su espacio interno y poder darle lugar a este otro se-
mejante pero diferente a la vez llamado hermano. Kieer (2008), arma
que la madre cumple un rol importante en este proceso de tramitación
del ahora “hijo mayor” y sostiene que la aceptación se tramita cuando se
hace posible que ambos hijos logren tener un lugar propio y diferencia-
do en la mente de la madre.
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Referencias:
Assoun, P. (1998). Lecciones psicoanalíticas
sobre hermanos y hermanas. Buenos Aires:
Ediciones Nueva Visión.
Kaës, R. (2008). Le complexe fraternal. Paris:
Dunod.
Kancyper, L. (2004). El complejo fraterno:
Estudio psicoanalítico. Argentina: Grupo
Editorial Lumen.
Kieer, C.C. (2008). On Siblings: Mutual
Regulation and Mutual Recognition. En: Ann.
Psychoanal., 36:161-173.
Kris, M. y Ritvo, Samuel (1983). Parents and Siblings – Their Mutual Inuences. En: Psychoanalytic
Study of the Child. 38: 311-324.
Mitchell, J. (2006). Siblings Relationships. London: Karnac Books.
Provence, S. y Solnit, A. (1983). Development-Promoting Aspects of the Sibling Eperience- Vicarious
Mastery. En: Psychoanalytic Study of the Child. 38: 337-351.
Tagliabue, R. (2012) La experiencia de tener un hermano en niños de ocho a diez años. Tesis
para optar el grado de Magister en Estudios Teóricos en Psicoanálisis. Ponticia Universidad
Católica-PUCP. Visto el 1de noviembre del 2023 en:
hps://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/bitstream/handle/20.500.12404/1542/TAGLIABUE_GANOZA_REGINA_
EXPERIENCIA_HERMANO.pdf?sequence=1&isAllowed=y