
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO, 14 (2), 2023, pp 139 - 146
ISSN 2815-6994 (en linea) DOI: doi.org/10.60139/InterPsic/14.2. 13/
141 / FLAPPSIP
Dijo lo que - si somos sinceros - diríamos; esto es: que también vivir la
vida vale la pena. ¿Por qué? Bueno, no sé. Porque hoy comí un pescado
riquísimo, por ejemplo, cosas tan triviales.
Y en el extremo opuesto, tengo dos nietos con quienes comparto tiem-
po. Ahora…, ustedes vieron mi cuerpo, que está en declive; tengo que
usar audífonos y tengo que usar bastón por la artrosis de mi rodilla; eso
me molesta mucho, son enfermedades que no matan pero que moles-
tan y avergüenzan. Ustedes no saben la vergüenza que tengo de tener
que renguear delante de las mujeres lindas que hay en este Congreso.
Y eso que les cuento de mi cuerpo lo establezco con la experiencia de
convivencia con mis nietos, tengo uno mayor de 13 años con quien va
bien, pero observo el rechazo de mi nieto menor que le costaba acercar-
se a mí; que recién lo logró a sus cinco años. Y yo tengo con ese nieto
la percepción de que tiene un pre-conocimiento sobre la muerte que
es muy precoz, muy temprano. Que de la vida y del erotismo positivo y
negativo hay un pre-conocimiento que los niños lo tienen muy tempra-
namente o los vivencian. Y si uno hace un esfuerzo por conversar con la
almohada y empieza a recordar, puede evocar que el miedo a morirse, o
a quedarse solo, surgen muy temprano y abre capítulos muy diferentes.
Claro, que eso dependerá también de las vivencias.
CPPL: Ciertamente, el sentimiento del que se jubila dependerá de sus
vivencias y de un horizonte particular, en el que el devenir del tiempo
nos enfrenta al declive y la inminencia de la muerte, lo que de por sí
puede ser doloroso; no obstante, en su raíz latina iubilare signica grito
de alegría.
Marcelo Viñar: Y en castellano es júbilo, jubileo. Bueno, es grato disponer
de un cierto tiempo; pues antes uno estaba encerrado en el trabajo o
atendiendo pacientes o pensando en el próximo encuentro o congreso;
claro eso es una liberación. Es una verdad parcial lo que dices sobre el
júbilo. Uno dispone de otra libertad.
Claro ahora hay que dejar los casos graves, hay que buscar jóvenes im-
petuosos para que se hagan cargo. Y si uno tiene suerte, ese joven que
recibió al paciente nos pide una supervisión. No hay por qué, pero pue-
de ocurrir hasta niveles muy maosos de causación circular. Yo te envío,
tú me envías.
Pero, la arista de envejecer que tú marcaste es la del trabajo, la del delei-
te. Por ejemplo, Freud trabajó hasta la noche de su muerte, defendien-
do su agnosticismo ante un académico de Oxford, discutiendo sobre la
existencia de Dios. Freud como ateo agnóstico y el profesor de Oxford
como creyente. Mientras que Inglaterra, en concomitancia, le declaraba
la guerra a un Hitler triunfador, a un Hitler atropellador, que se llevaba
todo por delante.
Helena Albuquerque3
Vânia Fabossi Paschotto4
3 Helena M. F. M. Albuquerque es
Psicoanalista, miembro del Departamento
de Psicoanálisis del Instituto Sedes
Sapientiae, integrante del Grupo de
Trabajo sobre el Envejecimiento y del
Grupo de Apoyo FLAPPSIP. Máster en
Psicología Escolar y Desenvolvimiento
Humano del Instituto de Psicología de
USP.
Coautora de los artículos Ser o no ser
feminista, publicado en São Paulo por
Instituto Sedes y Zagodoni editora,
2022, y de Menopausia en movimiento,
en Cuerpos, sexualidades, diversidad,
publicado en São Paulo por Instituto
Sedes: Escuta editora, 2016.
4Vânia Fabossi Paschotto es
Psicoanalista, miembro del departamento
de Psicoanálisis del Instituto SEDES,
integrante del Grupo de Trabajo sobre
Envejecimiento.