¿QUÉ QUEDA DESPUÉS DE JUGAR?
Palabras clave:
acto, intervención jugada, juego del apronteResumen
La clínica contemporánea nos enfrenta a situaciones en las cuales parecerían estar ausentes los procesos elaborativos, la capacidad de modular y diferir los impulsos, la posibilidad anticipatoria, la representación empática de las resonancias en el otro. El acto surge como escenificación descarnada, con el riesgo de convocar al acto como respuesta.
En nuestra experiencia clínica reiteradamente constatamos que una intervención solo verbal no es recibida ni integrada por el niño, puede incluso llegar a ser intrusiva e interrumpir el juego. Habilitando una presencia más activa, “Intervención jugada”, se intenta transmitir comprensión de su conflictiva.
El juego vía de creación que ante todo construye un sujeto activo que no se somete a las limitaciones de una realidad.
La importancia del jugando para la construcción subjetiva es tal que no deberíamos decir “el juego del niño” sino “el niño del juego”. La experiencia lúdica genera, enriquece, el tejido psíquico, la experiencia de mismidad
En el “juego del apronte”, el disfrute se detiene en lo que al observador ajeno le parecería el prólogo. El jugar al apronte permitiría manipular la realidad, detener tiempos y espacios mover lo inmanipulable.
¿Qué queda después del jugar?
¿Podríamos pensar los aportes del jugar a la construcción subjetiva y a la disponibilidad vincular?
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